Los seres
humanos poseemos fortunas incalculables, entre ellas está el don de aprender a leer
y escribir, lo que se conoce como alfabetización, que nos permite disfrutar de
placeres tan altamente gratificantes como la buena lectura.
Un libro era el
antídoto para muchos males, todavía lo sigue siendo, además de todas las
bondades que nos ofrece desde el inicio de nuestra existencia hasta el final de
esta. Si nos remontamos a nuestra niñez, en nuestros recuerdos algunos libros
tendrán un sitial especial, ya sea porque nos los leyeron de niños o porque los
leímos nosotros mismos en la escuela, algún campamento o el hogar y nos
gustaron mucho, son inolvidables.
Los libros son
el amigo más fiel del hombre, aunque esta distinción se le atribuye al perro, a
mi juicio los libros lo superan, ya que como dice el dicho, “Los libros no
muerden” y en lugar de alimentarlos, son ellos los que nos alimentan a
nosotros, son una enorme fuente de aprendizaje, conocimiento y sabiduría,
también de información, orientación y revelación, además de entretenimiento,
diversión, deleite y placer, y como si fuera poco incluso pueden ser una fuente
de consuelo y guía espiritual, como la Biblia y la Palabra Diaria entre otros.
Y lo mejor de todo es que podemos llevarlos a todas partes y leerlos en
cualquier lugar, si viajamos en tren, barco, incluso en avión o nave espacial,
un libro impreso será siempre una joya valiosa, el mejor acompañante en nuestra
travesía.
Quien dice que los libros impresos dejaran de
existir, porque la tecnología los está llevando a pique, junto con las grandes
bibliotecas y tiendas de libros, está pensando en un futuro inmediato, no a
largo plazo, ya que los recursos necesarios para poder leer un libro digital donde
quiera que estés, son muy costosos y con el tiempo irán mermando debido al alto
costo del combustible, a su escasez y al monopolio existente que controla esta
poderosa arma de doble filo llamada combustible y aunque se ha hecho más
necesaria y vital cada día, seamos sensatos, no es imprescindible para la vida
como lo son el agua, el aire, el fuego y la tierra misma, al menos para la vida
natural, aunque para la vida artificial o generada por mecanismos artificiales
lo sea.
Estas personas no
se han sentado en un apacible bosque o parque, bajo la sombra de un gran árbol,
o a orillas de un rio o lago con un libro en sus manos a degustar una buena
lectura. Aunque la tecnología permita
hacerlo hoy día sin tener a mano un libro impreso, las baterías tienen un
límite de vida y es probable que tengas que dejar la lectura en el mejor
momento para ir a recargarlas, y con la interrupción se pierda toda la magia y
el encanto de esta, además del placer de pasar la página, escuchar su sonido y
saber que te falta menos ya, para el desenlace final.
Desde que se
inventó la escritura y el papel, sin duda uno de los mejores inventos, los
libros han sido una herramienta inseparable para el hombre sabio y sensato, son
tan antiguos como su civilización, tan fieles como su Dios, y tan gratos y
placenteros como el mejor de los bocados, la bebida más exquisita, el amor más
sublime y el romance mas tórrido. Todas estas maravillosas experiencias y más,
se pueden vivenciar tan solo con la lectura de un estupendo libro.
Nunca abandones
tus libros, compártelos, regala o intercambia algunos, recomienda otros y
conserva tus favoritos, y ten siempre a mano un buen libro, tu preferido, no
sabes en qué momento te puede salvar de la derrota y calmar la ira, la
decepción, la apatía y la soledad y transformarlas en oportunas ocasiones para
una deliciosa y fructífera lectura. Incluso para atraer a alguien que este
necesitando compañía y consuelo, un libro
siempre resulta atractivo y tentador para las personas, se suelen acercar con
curiosidad a observar o simplemente preguntar que lees, o por que lees.
No lo olvides,
un buen libro a mano es una joya irresistible, imprescindible e impredecible,
no sabes que ocurrirá al exponerla a la luz, sus destellos podrían irradiar tanta
luz y amor que te podrían convertir en la persona más afortunada y dichosa en
un momento determinado de tu existencia.
Harolina Payano. Fluyendo armoniosamente.
Esta entrada fue publicada en el periódico El Caribe:
http://www.elcaribe.com.do/2014/11/27/correo-los-lectores
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