lunes, 12 de noviembre de 2018

Hablemos de intuición

Esta entrada va dedicada a Miguel Pina, amigo bloguero, dueño de un blog muy particular, Cine y críticas marcianas.

Hagan click en el nombre del blog, entren y siéntanse cómodos (con palomitas incluidas), a disfrutar sus trailers literarios, perdón, sus interesantes reseñas cinematográficas y mucho más sobre cine.

Antes de abordar el tema de la intuición, seria apropiado definirla como aparece en los diccionarios.

Intuición: 
1. Facultad para comprender las cosas de forma inmediata, sin precisar razonamientos.
2. Percepción de las ideas o verdades como si se estuvieran viendo.
3. Conocimiento inmediato de una cosa, idea o verdad, sin el concurso de razonamientos.

Con estas definiciones, muy parecidas por cierto, espero que se capte el concepto con claridad.

Para mí particularmente, la intuición va más allá del vocablo comprensión, más que esto es una especie de revelación fugaz de algo que espera por nosotros o que nos acecha, o sea, que nos antecede y nos muestra la verdad o el camino a seguir. 


Lo maravilloso de la intuición es lo sutil que nos susurra y lo obedientemente que nos dejamos llevar por ella, algo en nuestro interior sabe que ella es la que está facultada para hacernos tomar las mejores decisiones y el camino correcto para cumplir nuestro propósito de vida. Así, sin gritar, sin forzar e insistir demasiado, va calando en nuestros pensamientos y guiándonos hacia nuestro mayor bien.

Debido a nuestra sabiduría innata, a la hora de dar un paso importante y decisivo en la vida, si confiamos en nuestra intuición y conectamos con el centro de nuestro ser, siempre sabremos qué hacer, y como y cuando hacerlo. 

La intuición nos ayuda a definir nuestros gustos, a descubrir nuestros dones, a saber qué nos complace y qué no lo hace, y más que todo, a esclarecer nuestras dudas e incertidumbres. Gracias a ella, somos clarividentes, es como el bastón que usan los ciegos para moverse y trasladarse. Sin él, andarían a tientas de tropiezo en tropiezo, lo mismo nos ocurre si no le damos cabida a la intuición.

En mi entrada anterior le comentaba a Miguel Pina de la influencia de la intuición en la comunicación telepática, y de que no se prestaba a confusión, ya que la intuición se trata de comprensión y la telepatía de comunicación, pero que ambas, se codificaban a través de ondas de energías que somos capaces de descodificar con rapidez.

La intuición le sirve de apertura a la telepatía, darle cabida a diario en nuestra vida, abre otros canales de percepción y recepción que nos ayudan a establecer la comunicación telepática con facilidad, al menos con las personas que están en nuestra misma frecuencia energética o tan abiertas como nosotros a este tipo de comunicación, pero sobre todo, recuerden que primero hay que creer en algo para que apreciemos que nos suceda. 

Otra de las aceptaciones que muchos relacionan con la intuición, son los impulsos, pero distan mucho de ser lo mismo. El impulso carece de comprensión, mas bien atiende a una provocación de los sentidos físicos sin medir consecuencias. La intuición es una revelación extrasensorial, algo que percibes y sabes, sin justificación aparente. 


El impulso se debe a un deseo material, a una provocación sensorial que produce una reacción inmediata en el cerebro y te obliga a actuar, tiende a ser agresivo, a alterar tu ritmo cardiaco.

La intuición se debe a una revelación espiritual, que induce una motivación almica de certeza, y te ayuda a tomar decisiones importantes, tiende a serenarte, a apaciguar tus latidos... 

Pero ambos estímulos tienen una cosa en común, la rapidez con que se producen y lo mucho que pueden cambiar tu norte. 
  
Dejarte llevar por un impulso puede resultar ser atroz o beneficioso, y dependiendo de qué se trate, hasta mortalmente peligroso. 

Guiarte por la intuición, siempre será gratificante y beneficioso, premonitorio y relajantemente inofensivo y seguro.

La vida basada en la guía intuitiva, es rica en matices y gratas experiencias enriquecedoras del espíritu.


Cuando escuches un suave susurro dentro de ti, ponle atención, a veces no se hace escuchar, solo sentir, en ocasiones tímidamente y en otras de manera eficaz, convincente.

Unas veces insinúa, sugiere a discreción, otras veces canta alegre y dulcemente, y su voz es siempre persuasiva y suave, como una discreta caricia. 
Su aroma nos envuelve y nos provee de confianza y paz, con una inexplicable percepción de estar haciendo lo correcto, por el bien de nuestra humanidad.

Seas quien seas, hagas lo que hagas, la intuición está siempre a tu alcance, es solo cuestión de estar abiertos y atentos a percibirla, y escuchar su tenue y dulce voz.

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.

lunes, 5 de noviembre de 2018

Entendernos... Cuestión de amor

Hace unos años atrás, la comunicación era algo que se hacia muy difícil, en parte por lo complicada que se volvió la vida, y por lo mucho que abarcamos o queremos abarcar en apenas 18 horas del día, dejando las otras 6 para descansar y dormir.
En tiempos anteriores, a principios del siglo 20, la comunicación cercana (verbal) era muy buena, o sea, entre familiares, amigos y vecinos, la distante era muy lenta pero existía, y ese esperar al cartero o ir a la ciudad a recibir o poner un telegrama, era mas que un tedio, una alegría. Ahora es todo lo contrario, la cercana es pésima y la distante es lo máximo.

Si nos vamos más lejos, cuando el tipo de comunicación escrita apenas si existía, era mas bien verbal y muy limitada, aun así, había mayor entendimiento que hoy día. Un gesto, una mirada, alguna seña, decía mas que dos o tres palabras...


Pero por encima de todo esto, existe un lenguaje capaz de atravesar todas las fronteras, es el lenguaje del Amor, mas que verbal, elocuentemente silencioso.

Una sonrisa no conoce de idiomas. Un gesto amable no necesita traducción. Un beso o un abrazo es un lenguaje universal

Practicando este tipo de comunicación no tendremos problemas de incomprensión. Pero pensarán que esto solo lo podemos practicar si estamos en contacto físico con las personas, y que a distancia, este tipo de comunicación tan fluida y eficaz, resulta imposible. 
La buena noticia es que podemos hacer llegar esas sensaciones que produce este lenguaje del amor, y a una velocidad increíble; casi simultáneamente al momento en que las transmitimos llegan, pero el receptor debe estar en sintonía para recibirlas, o más bien, percibirlas, porque de que llegan, llegan, solo es cuestión de saberlas enviar y de estar abiertos y poderlas captar.

Antes de que el hombre conociera los idiomas o diversidad de lenguajes, ya existía un tipo de comunicación cercana y a distancia, muy fluida y altamente efectiva, la comunicación telepática, que funciona igual que lo hacen las ondas sonoras de radio, televisión, internet..., por emisión de corrientes eléctricas y electromagnéticas, por ondas de energía a través del pensamiento. 


La telepatía es una facultad de lenguaje que todos poseemos, pero muy pocos desarrollan, y “aparentemente” cada día se hace menos necesaria, debido a la gran red de comunicación de la que gozamos actualmente y a su eficiencia y velocidad de transmisión. 
Aunque no sepamos un idioma, los traductores de la web de inmediato resuelven ese problema, sin mencionar las facilidades que van en aumento de aprender cualquier idioma en pocos días. Pero para eso necesitamos indispensablemente el internet y un artefacto electrónico, la telepatía no necesita nada externo para hacerse efectiva.

Podemos volver a desarrollar nuestra habilidad telepática y dejar de tanto hablar y hacer ruidos, eso nos distrae de la verdadera transmisión de pensamientos, ideas, sensaciones y emociones..., de la verdadera comunicación energética que existe entre las células humanas, animales, vegetales y minerales, todas se comunican entre sí a pesarde nuestro bloqueo mental. Y con cualquier otro tipo de célula que exista en el planeta y aún no hayamos descubierto o percibido por estar tan centrados en nosotros, en alcanzar las estrellas, y por estar bloqueados al amor, que es el transmisor universal por excelencia.


Para conseguir desarrollar esta habilidad, es menester dejar a un lado nuestra acelerada vida y detenernos más en los detalles, prestar más atención a todo y a todos, conectarnos con la esencia de la vida y la divinidad y maravilla que somos. Alinearnos con la fuente de energía que nutre todo lo existente en esta simple dimensión y en otras mas complejas. Armonizar y conservar el equilibrio interior y exterior. Respetar los espacios de luz y la vida palpable, y los espacios oscuros y la vida no visible; ya sea perceptible o imperceptible, ahí pulula... 

Relacionarnos con el cosmos y lo que habita en él afectuosamente y con respeto, sin egoísmos, sin maldad, sin intereses mal sanos... Estar dispuestos a poner nuestros dones al servicio de la humanidad y la vida del planeta, y actuar con sabiduría y bondad en pos del bienestar común, son solo los primeros pasos, los cuales paulatinamente irán abriendo puertas y nos llevarán al entendimiento general.
Para ello, lo imprescindible y necesario, es amar, con un amor puro y auténtico, compartiendo la alegría y el gozo de interactuar en armonía y de sentirnos unidos por lazos afectivos que producen una gratificante e incomparable sensación de gozo y bienestar interior, donde afloran, crecen y se desarrollan los mas tiernos y hermosos sentimientos...

Esa es la antesala del verdadero amor y el camino correcto al entendimiento y la comprensión.

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.

jueves, 25 de octubre de 2018

Lo que llevamos dentro

Amables lectores y amigos, hoy deseo hacerles llegar esta reflexión que me envió por correo electrónico Viola María, una de mis hermanas. Dice así:

"Vas caminando con tu taza de café y de repente alguien pasa, te empuja y hace que se te derrame el café por todas partes...
-Por qué se te derramó el café?
-Pues porque alguien me empujó 
Respuesta equivocada:
Derramaste el café porque tenías café en la taza. Si hubiera sido té, hubieras derramado el té. 
*Lo que tengas en la taza, es lo que se derramaría*
Por lo tanto, cuando la vida te sacude (qué seguro pasará) lo que sea que tengas dentro de ti, vas a derramar.
Puedes fingir, pero eventualmente sale la verdad a la luz.
Así que habrá que preguntarse a uno mismo.. Qué hay en mi taza?
Cuando la vida se ponga difícil, qué voy a derramar?
Alegría, agradecimiento, paz, humildad?
O coraje, amargura, palabras o reacciones duras?
Tú eliges!
Ahora, trabaja en llenar tu taza con gratitud, perdón, alegría, palabras positivas y amables, generosidad y amor para los demás"

De lo que esté llena tu taza, tú eres el responsable.



Repasemos esto:

*Para habitar el vientre de tu madre, tuviste que ganar una carrera, ¿Lo recuerdas? Fuiste un vencedor.
*Para llegar a esta vida, tuviste que hacer tu labor de parto y luego cooperar alimentándote y descansando lo suficiente... Fuiste un vencedor.
*Para llegar a donde estás hoy, tuviste que vencer muchos obstáculos, guardar ciertas distancias y solventar las diferencias y desarmonías de tu vida. Fuiste un vencedor, pues has llegado hasta aquí.

Pero ese llegar hasta aquí tiene una cuota de dolor y sufrimiento que si no fueron aceptados, entendidos, trascendidos y disueltos, aun pesan en nuestro interior. Es precisamente ese tipo de contenido el que hace que actuemos como resortes, al primer pinchazo, por muy leve que sea, sangramos, y si nos es posible, hacemos sangrar.

Esta historia nos hace reflexionar sobre nuestras reacciones y justificaciones, y sobre la cuota de responsabilidad ante nuestras decisiones y sus consecuencias, todas y cada una, de alguna manera, son de nuestra autoría. 

Nosotros elegimos el tipo de vida que llevamos, aunque muchas veces nos parezca que no es así.



No olvides esa primera carrera que ganaste, fue tu decisión, de nadie más. Al igual que ese café que contiene la taza de la historia fue su decisión, podría ser té, chocolate o incluso agua clara, lo que contiene es lo que desea o aceptó tomar, por eso es su elección.

Podemos hacer el siguiente ejercicio mental:
¿Y si supiéramos de antemano que alguien nos empujará y derramaremos sobre nosotros el contenido de la taza, que preferiríamos estar tomando, café, té, chocolate o agua?
Supongo que la mayoría preferirá el agua, además de que no estará caliente, será más fácil de disimular y lavar, y para serles sincera no creo que haya una bebida más refrescante y revitalizadora que esta. 

Pero saben qué, primero no sabemos lo que va a sucedernos, segundo la vida no se trata de tener miedos y tomar el camino más fácil, hay que probar y arriesgarnos, el café es sabroso...

Ahora bien, siempre estando conscientes de que cada acto tiene consecuencias, que en cada decisión se corren riesgos, que esas elecciones son responsabilidad nuestra, que lo que hagamos o dejemos de hacer, es nuestro problema, y que lo que sembremos o demos, lo recibiremos de vuelta más tarde.



Así que sin importar lo que contenga tu taza, la mejor decisión es que esté bien cargada de generosidad y amor, y cuando te empuje la vida, y derrames lo que llevas dentro, conservarás la calma y la serenidad, ya que sabes que irá acompañado de generosidad y amor, que suavizarán cualquier amargura interior.
  
Lo que llevamos dentro, siempre termina por aflorar, y el amor, lo sobre pasa todo, así que procura estar repleto de él. Todos a tu alrededor, lo agradecerán.

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.

martes, 16 de octubre de 2018

Pisando el cielo

De seguro que todos o la mayoría siempre que hemos escuchado la frase “Tocar el cielo”, y lo entendemos como alcanzar lo inalcanzable, llegar hasta donde no creíamos llegar, como lo máximo que podemos hacer o sentir en la vida. 
Pero que tal si en lugar de tocar el cielo, lo pisamos, y todo lo vemos diferente, es decir, que cambie nuestra realidad.

Para ello debemos caminar de cabeza, me dirán algunos, y sin tomar en cuenta las distancias, sentir que lo pisamos, dirán completando la idea. 
Los mas sensatos dirán que deberíamos poner el mundo al revés, no nosotros.

Y ¿Acaso no es eso lo que venimos diciendo hace años? Que el mundo está al revés. Pues ya que lo afirmamos, entonces hagamos lo propio, en lugar de pisar el suelo, pisemos el cielo. Parados en las alturas, mirando hacia abajo, todo se ve diferente, hermosamente armonizado, apacible y mas cercano a como lo vemos parados en el suelo y mirando hacia arriba.

Lo voy a explicar de una manera muy sencilla, en lugar de explorar el universo y todas sus constelaciones y demás estrellas, exploremos la tierra y todo lo que tiene y nos ofrece, explorémonos a nosotros mismos, o sea, miremos hacia adentro (hacia lo que nos contiene), en lugar de mirar hacia afuera (hacia lo que queremos contener). Busquemos acercarnos en lugar de alejarnos, hagamos que este pequeño mundo funcione, respetémoslo y respetémonos, antes de ir a habitar a otros mundos lejanos.


Si somos un minúsculo punto en el vasto universo, ¿Porque no podemos vivir en armonía y paz? ¿Que nos impide dar y recibir amor, ser tal cual y aceptar a los demás como son? ¿A que se debe ese afán de controlar y manipular? Acaso es que nos han implantado el chip de la discordia y la ambición mucho antes de nacer, o lo que es peor, nos han minado de indiferencia y desamor, y no hay manera de revertirlo.

Espero con todo mi corazón que no sea así, que solo estemos atravesando por un revoltijo de emociones encontradas, por un agujero de gusano cargado con una sobre dosis de negatividad, o que estemos metidos en un agujero de esos que llaman negros, pero que son más visibles que la luz en medio de la oscuridad total, y que solo estemos ciegos por tantos destellos de dudas intermitentes que nos han sembrado.

¿Será o no será? ¿Debo o no debo? ¿Quiero o no quiero? ¿Hago o no hago? ¿Soy o no soy?... Deseo que dicho agujero en lugar de devorarnos, nos permita salir de allí renovados en cuerpo, mente y espíritu, dispuestos a atravesar un portal dimensional pleno de amor, y recomenzar con la humanidad, inocencia y humildad con la que venimos al mundo por vez primera.


Pisar el cielo significa besar la tierra, amarla, cuidarla y protegerla. Dejar de ansiar lo inalcanzable y asir lo que esta a la mano y nos brinda su favor. Nos enseñaron a adorar el cielo, y a creer que en el se encuentra todo lo bueno que podemos experimentar y alcanzar, pero resulta que esto solo lo podemos experimentar en la tierra, mirando en las entrañas del planeta, no del cielo, y mirando en nuestras entrañas, surfearlas y sentir su latir al unísono con todo. 

Debemos hurgar en el amor que somos, no en la complejidad de lo que aparentamos ser y no somos y muy probablemente, no seremos jamás.

Podría decir, que de un tiempo a esta parte ando pisando el cielo, y hasta ahora no entendí el por qué todos me sonríen, es muy sencillo, no me había percatado de que ando sonriéndole a todos, y estoy llena de gozo interior, feliz... 
Desde luego tengo mis momentos en que sufro esas interferencias y me quedo atrapada en ese agujero de desarmonía y camino pisando el suelo, pero cuando lo noto, viro el mundo y continuo en mi viaje por la vida, dando lo mejor que poseo y esperando estar sembrando vida feliz a mi alrededor y por donde piso. 


¿Desearías tumbarte en el cielo y mirar hacia arriba, al suelo, a la hermosa tierra, y sentir que es lo mejor que te ha sucedido, lo mas bello y reconfortante que podrías alcanzar? Que sus ríos y mares te bañaran cual lluvia fresca y que sus montañas y rocas formaran los mejores paisajes que ninguna nube fuera capaz de lograr, que sus infinitas arenas brillaran cual estrellas en el inmenso verdor, que...

Lo que sea que desees, lo puedes lograr, es solo cuestión de cambiar de perspectiva, ver la vida desde sus infinitas posibilidades, a sabiendas de que todas son factibles y maravillosas.


No dudes en voltear tu mundo y pisar el cielo, es mejor que seguir viéndolo de cabeza, o lo que es peor, dejar de verlo y sentirlo, aborrecerlo y no querer vivir en él.

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.

viernes, 5 de octubre de 2018

Innovando la vida

Seria cosa normal que vayamos por la vida tomando en cuenta aquello que aprendimos y lo que quisimos aprender y fuimos postergando. También seria cosa normal y hasta sensata, que vayamos por la vida tomando en cuenta aquello que nos molestó y fue la causa de nuestro fracaso, para de alguna manera enmendarlo o al menos evitar que nos vuelva a suceder. O sea que, se hace necesario y hasta imprescindible consultar nuestro pasado.

Pero esta revisión debe de ser objetiva y fluida, es decir, que no debemos detenernos mas tiempo del necesario revisando o consultando nuestros anteriores actos y consecuencias. Hay que hacerlo a consciencia y hasta a manera de observador distante, ajeno a las emociones que se podrían generar o renacer. Como si fuéramos una especie de examinador computarizado, que solo toma en cuenta que la casilla correcta esté marcada para dar su veredicto final sin que le tiemble el pulso.


Diría que debemos soltar el pasado lo más eficazmente posible. Ahuyentar sus fantasmas y mirarlo como a ese globo que soltamos y con tanta facilidad dejamos ir, o como lo hacemos con ese rio del que acabamos de salir, nos dimos un buen baño pero lo dejamos atrás, agradeciendo su favor. Sabemos que nos esperan otros ríos y nuevos baños, así que seguimos adelante, sin remordimientos. Las personas suelen aferrarse demasiado a las cosas y quedarse suspendidas en el tiempo, ya sea acaparando o añorando, los años le siguen pasando pero no los notan, la vida les sucede pero no la sienten tal cual, la viven desde el pasado, desde aquella niñez o juventud que no supieron asimilar y trascender, esperando aquello que no lograron y queriéndolo realizar en sus hijos, a quienes les transmiten sus frustraciones y anhelos como si fueran propios.


La palabra innovar tiene un contexto muy peculiar, in (en, introducir), novar (nuevo), o sea que, cuando estamos innovando, estamos “introduciendo lo nuevo”, ese debería ser nuestro slogan todo el tiempo, “Innovando la vida”, es decir, introduciendo lo nuevo en nuestra vida. Y ¿Qué precisamente es lo nuevo?  Pues aquello que no conocemos, eso que nos regala a diario la vida; un nuevo amanecer, el despertar a un nuevo día, dejando atrás el anterior, dispuestos a estrenar nuevas emociones y sensaciones, ninguna debe ser similar a lo ya vivido, pues tiene un nuevo ingrediente, cada día trae una alegría por descubrir y hasta un dolor por sentir, vivirlo, agradecerlo, echarlo a un lado y seguir adelante, como ese rio que dejamos atrás en busca de otros ríos.

Cada día es diferente, el problema es que los vemos todos iguales, sentimos que hacemos siempre lo mismo porque mayormente arrastramos nuestro pasado, nuestra niñez y sus carencias, nuestra adolescencia y temprana juventud y sus renuncias. Y esa juventud insatisfecha la arrastramos hasta nuestra madurez, una madurez inexistente, cargada de incoherencias y traumas sin resolver de la niñez o la juventud o de ambas. Esa madurez inexistente o inmadurez, nos arropa hasta nuestra vejez y sus amargas dolencias, que duelen más emocional que físicamente, por las carencias, renuncias, insatisfacciones, incoherencias... Desarmonías que arrastramos a cuestas y producen una enorme carga emocional, la cual seguimos arrastrando sobre nuestros hombros y nuestra espalda almica hasta la tumba y mas allá.  


Innovemos, dejemos de imitar, de redundar en lo mismo y estudiar minuciosamente el pasado para enmarcarlo en el presente una y otra vez. Dediquémonos a crear, inventar, descubrir y si lo desean, patenticen sus hallazgos, pero sin detenerse en la contemplación de un éxito o un fracaso muerto, ya que el pasado pierde vida, se petrifica, por eso los logros mayormente con un pergamino, o una placa de reconocimiento tienen suficiente.

La felicidad no es estática, hay que seguir nutriéndola y produciéndola y esto solo se consigue con nuevas aventuras y logros, con nuevas ansias de vivir. 

Soltemos el pasado y aquello que nos puede estancar y dejemos que brote nuestra imaginación, como lo hacen los nuevos retoños en el viejo árbol, nutriendo nuestras raíces con cosas nuevas. Somos ese viejo árbol, pero no nos quedemos con ramas gastadas y hojas secas, soltémosla y permitamos a los nuevos retoños surgir, con una buena nutrición imaginativa que les permita salir a embellecer ese tronco que es la vida que somos, y por medio del cual damos paso a lo nuevo, para así eternizar nuestra verdadera esencia universal, que se renueva cada día en ese incesante latir.

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.

viernes, 28 de septiembre de 2018

Un roble de 90 años

Amables lectores y amigos, este blog que no es más que mi bitácora de aprendizajes y descubrimientos, y que ya es parte importante de mi vida, también se ha convertido en el diario donde vuelco los momentos más importantes y alegres de mi cotidiana humanidad, ya que de alguna manera me place hacerlos participes de ellos.

En esta ocasión se trata del cumpleaños número 90 de Crispín Bernabé Payano Fawcett, mi adorado padre (apodado cariñosamente Bebé), hombre ejemplar y muy especial en la vida de todos los que le conocen, tuvo la dicha de completar el 22 de septiembre sus 90 años.


Ya hice mención de él en una entrada a principios del blog, si desean leerla aquí les dejo el enlace Tu tambien lo puedes lograr, en aquella ocasión cumplía 85 años, y a sus 90 luce casi igual que hace 5 años, pleno de salud y lucidez.

Esta es una edad a la que pocos podemos arribar y más difícil aun, en plenas facultades mentales y buenas condiciones físicas. De acuerdo a su programa de llegar a los 120 años, todavía le quedan unos 30 más, le sobrará tiempo para deteriorarse lentamente, ojalá y lo consiga sin deteriorarse dolorosamente en cuanto a lo físico y tristemente en cuanto a lo mental. 


A pesar de haber perdido recientemente a nuestro hermano menor Teófilo, quisimos hacer una reunión estrictamente familiar para agradecer su vida y celebrar a discreción sus 90 años, responsable y honestamente vividos, con un cumulo de experiencias y vivencias que dan para mas de un libro, ojalá y él mismo lo pueda escribir, lo estamos alentando a hacerlo, así sea de su puño y letra, ya que todavía no ha aprendido a usar la computadora. 
Tal vez le podamos conseguir una máquina de escribir, fue una herramienta muy útil durante muchos años de su vida, y el fue además un excelente mecanógrafo; pero los tiempos cambian, y aunque el se ha adaptado a muchos cambios, se resiste a algunos y otros se le dificultan. ¡Que le vamos a hacer! Bendecido sea mil veces más.

Para la ocasión preparamos entre otras cosas un brochure, cuyo contenido se identificara con mi padre, sus enseñanzas y aprendizaje de vida. Usamos un mensaje alusivo a la juventud y la vejez, el cual compartí en la entrada que les comenté al principio, titulado “Equilibrio de la personalidad”, y que ha sido el estandarte de mi padre para mantenerse joven al pasar de los años.

También le agregamos la siguiente frase de Rosalyn S. Yalow:

“Es la emoción del aprendizaje lo que separa a la juventud de la vejez. Mientras usted esta aprendiendo no tiene edad”.


En la foto de arriba posando con mi padre y mis tres hermanos de sangre (Edgar, Viola y Millicent). En el extremo derecho Mélida, la viuda de mi hermano, y en el izquierdo, de blanco, Nuris, nuestra hermana de crianza y amor fraternal.

No imaginan la cantidad de años que hay en este pequeño grupo de la foto, al igual que a mi padre, los años nos resbalan, ja, ja.

En dicho brochure además pusimos un texto de “La Palabra Diaria” que dice así:

“Celebrar la vida”
“A veces es fácil dejarse atrapar por la rutina de las tareas diarias y olvidar el increíble regalo de estar vivo. La vida esta llena de oportunidades para evolucionar y crecer. Determino ver todo a través de los ojos de la gratitud, celebrando gozosamente las múltiples bendiciones disponibles para mí en todo momento. Elijo la felicidad, y los sentimientos de júbilo infunden cada célula de mi cuerpo. No importa si todo en mi vida es de la manera como lo deseo o no. ¡Simplemente ser quien soy, es suficiente para vivir al máximo y regocijarme en el viaje!” 


Resumiendo, llego a la conclusión de que: la juventud es un estado de conciencia que se adquiere a través del equilibrio de la personalidad y la felicidad de reconocer el regalo de la vida, honrarlo y celebrarlo siendo auténticos, y sintiéndonos bendecidos por la oportunidad de evolucionar y crecer. Dicho estado de conciencia se mantiene a través de la emoción del aprendizaje, y la gratitud por todo lo alcanzado y vivido.

Fue una hermosa sorpresa para él y una linda noche para todos, su alegría y gozo, dentro de la pena que nos embarga por la reciente pérdida de nuestro ser amado, fue el mejor regalo que pudimos recibir. Celebrar y agradecer su vida, compartir y estar junto a él, unidos por lazos de amor y hermandad, no tiene precio. Me siento privilegiada por ser descendiente de ese roble de 90 años, por todo lo que me ha dado y enseñado, y sobre todo, por su generoso y hermoso Ser Interior.


¡Que viva Crispín por muchos años más! Y que su espíritu inmortal y puro, perdure en la esencia genética del ser humano por toda la eternidad.

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos,  la retiraremos.

martes, 18 de septiembre de 2018

Lo que ves y lo que es

En esta ocasión quiero tratar un tema que como todos los que surgen y piden salir a la luz, envían señales hasta hacerse atender y conseguir su objetivo.

Al escuchar la opinión sobre la actitud de algunas personas ante mensajes u observaciones hechas sin intención de ofender, pero que al parecer resultaron ofensivas por la respuesta recibida (aunque al escuchar el diálogo a mí no me lo pareciera), me vino a la mente que muchos de nosotros, o la gran mayoría, nos tomamos las cosas, según esté nuestro estado de ánimo, nuestra consciencia o inconsciencia, o la real intención escondida detrás de nuestro comentario u observación.

A veces juzgamos a las personas por nuestra forma de interpretar sus acciones, le echamos el anzuelo y ¡Zas! Sentimos que quedó atrapado o expuesto su malestar general, o su rechazo hacia nosotros. Pero resulta que esos juicios no son reales, van cargados de nuestras energías desaprobadoras, y como tal, el resultado no es de nuestro agrado.

  
Imposible que fuera de otra manera, si visualizas a alguien altanero y engreído, le hablarás en esa misma sintonía, con altanería y engreimiento, aunque no creas hacerlo, lo haces. Otras veces lo haces poniéndote tan por debajo, que cualquier respuesta te confirmará ese juicio que ya te has formulado. Como dicen por ahí, llamamos al diablo, pero nos aterramos cuando lo vemos llegar.

Esta manera de comportarnos me ha puesto a reflexionar sobre las diferentes características o personalidades de los seres humanos, y viendo en retrospectiva la opinión que me motivó a escribir esta entrada, llego a la conclusión de que muchos de nosotros, al igual que muchos animales, también marcamos nuestro territorio.

Hay personas, y me incluyo entre ellas, que ponemos límites muy claros de acercamiento, dejamos entrar de manera muy selectiva a quienes consideramos aptos para pertenecer a nuestra manada, a los demás los mantenemos al margen hasta pasarlos por un cedazo y estar seguros de que son de fiar. Sin embargo, las personas que acostumbran a marcar su territorio, hasta cierto punto permanecen impenetrables, siempre guardan distancia para observar y estar atentos, son sigilosos y se aseguran bien antes de emitir juicios. Lucen insensibles pero no lo son, más bien son precavidos.

Por otro lado, muchas personas son tan sanas que no ven maldad en los demás, a menos que ya estén, como decimos por acá, “fichados” como personas no gratas. Estas personas permiten acercamientos y se acercan a los demás sin reparo, son muy abiertas y solo desean compartir e interactuar, por eso no guardan distancias ni recelos. 
Para algunos, eso resulta molesto y los consideran intrusos, por eso sacan su escudo protector, o encienden su alarma para alejarlos un poco, ya que no les gusta la proximidad de los que no están calificados aún como aptos para penetrar sus dominios.


Nos comportamos como pensamos. Juzgamos como interpretamos, y actuamos como juzgamos, y de esa misma forma veremos el comportamiento de los demás, según nuestro juicio pre formulado. 
Si detrás de una acción que ejecutamos hay una intención que no es la que decimos, el resultado será el de la intención oculta o no admitida, en el fondo sabemos muy bien cuál es la intención real. Y por esa misma intención que ocultamos es que entendemos la respuesta, que es probable que esté muy distante de ser real, solamente la vemos así por nuestra predisposición o por la verdadera intención detrás.

Si pinchamos a alguien para verlo sangrar y no vemos la sangre, de seguro lo tildaremos de extraterrestre, diremos que su sangre no es roja y nos dedicaremos a difamarlo, así somos. Si nos hacemos un juicio sobre una persona, nos resultará difícil verla diferente a lo que ya la enmarcamos, y en realidad, ese comportamiento solo estaba en nuestra consciencia inconsciente, fue solo una lectura incorrecta por no estar en equilibrio o sintonía con su vibración energética o con nuestra propia armonía interior, y atribuimos ese desajuste a la otra persona.
  
Aunque no niego, que hay casos en que sí tenemos la razón sobre ciertos acontecimientos, si hay zurrapa en algún comentario que hacemos, es imposible que a nuestros ojos se nos devuelva limpio, pues como nosotros mismos ya lo hemos ensuciado, lo recibiremos con el mismo sedimento que le agregamos. La otra persona no tiene nada que ver con eso, es muy probable que lo vea limpio al recibirlo y así lo devuelva; la zurrapa, está en nuestro ojo, no en la vasija o su contenido.

Me pregunto ¿Hasta qué punto es aceptable como correcto marcar nuestro territorio? y ¿Hasta qué punto es aceptable ser sanos del todo y acercarse demasiado?
Imagino que como ocurre con todo, o casi todo, lo mejor es buscar un punto medio, sabemos que los extremos son peligrosos, unos por mucho y otros por poco, lo más sensato es permanecer centrados y equilibrados. No ser muy ácidos, pero tampoco ser muy alcalinos, hay que mantener nuestro pH balanceado.

¿Llegará el día en que tan solo veamos la realidad?  Lo que sencillamente es, y no lo que nos parece ser.


Fijémonos bien en lo que damos, no nos engañemos, para que podamos ver con claridad lo que recibimos de vuelta. Si arrojamos dardos envenenados, de ninguna manera esperaríamos recibir rosas, así las recibiéramos, las creeríamos venenosas y las veríamos desvirtuadas de su realidad. Los juicios y prejuicios, son peligrosos.

Tratemos de no dejarnos influenciar por un antes (viendo lo que queremos ver), o dejarnos atropellar por un después (la realidad de lo que es).

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.

jueves, 6 de septiembre de 2018

Una extraña pregunta

¿A quien matamos cada vez que triunfamos?

Esta interrogante surgió en un comentario que le hiciera a Federico Rivolta, un compañero bloguero que escribe cuentos de terror y “Relatos Oscuros”, así se llama su blog por cierto. Sus historias muchas espeluznantes, siempre tienen un enigmático trasfondo reflexivo que me llama la atención, y me he convertido en una de sus fieles lectoras.

Volviendo a la interrogante, que surgió al leer su relato titulado “Uno de terror” (espero que no se lo pierdan), al descifrar la reflexión encriptada en él, esta me llevó a pensar, si siempre detrás de un logro o triunfo, habrá un daño colateral a alguien, por muy ajeno que parezca a nosotros y al entorno donde nos movemos.

Lo cierto es que en un mundo tan competitivo como el actual, por cada triunfador hay mas de un perdedor, y por cada triunfo alcanzado, habrá más de una decepción antes de alcanzarlo, siempre pasaremos por encima de alguien, opacaremos su hacer y le quitaremos mérito a otras personas que también lucharon por salir adelante, y también, competiremos con nuestro Yo, con nuestro desempeño anterior.

Cada día es un nuevo reto, un sueño convertido en pesadilla y una pesadilla hecha realidad. Y por cada pesadilla hecha realidad, hay un hermoso sueño por nacer y convertirse en éxito. Mientras eso nos sucede, hay muchos sueños rotos abandonados, y muchas pesadillas amargas, asimiladas como un buen sueño.


Pero no quiero salirme de la pregunta inicial, y la voy a reformular así: 

¿De veras matamos algo o a alguien, cada vez que tenemos éxito?

¿Que piensan ustedes de todos los que ganan los segundos, terceros y los subsiguientes lugares? ¿No es acaso una especie de muerte el decretar que no obtuvieron el primer lugar? Al menos en las competencias lo es, aunque no a todos les afecte igual. Por eso las aborrezco, hacen mas daño que bien, ya que no consideran el verdadero esfuerzo realizado.

A la mayoría siempre nos preocupa nuestro desenvolvimiento, y sobre todo, ese al que ya estamos acostumbrados, el día que nos falla, empezamos a notarlo, y al pasar los días sin recuperarlo del todo, empezamos a exigirnos cada vez mas, y seguimos así hasta hacerlo surgir, sin importar a quien derribamos en el trayecto, y sobre todo, sin analizar siquiera, que es a nosotros mismos a quien mutilamos y no nos permitimos renovar y cambiar nuestras destrezas por otras, haciendo siempre lo mismo, lo que se espera de nosotros, le tememos al cambio y sobre todo, al que dirán.

Dicen que la costumbre hace ley, que del artista consumado se espera buen arte, del maestro buena enseñanza, del político buena filosofía, del gobernante buen gobierno, y del individuo, buenas aspiraciones para su propia realización, para lo cual, debe tener ciertas costumbres desarrolladas e inmutables, como si fuera cuestión de meditar, recitar un mantra, o de frotar la famosa lámpara de Aladino. Pero esa propia realización, a quien nos atañe es a nosotros y a nadie más.


Definitivamente que la alegría de muchos, es la amargura de otros tantos, y que la cordura de unos, es la locura de otros. Entonces la respuesta a la pregunta inicial reformulada, es afirmativa, porque siempre matamos algo o a alguien cada vez que triunfamos, aun sea a nuestro Yo anterior por habernos superado. 

Un triunfo se apoya en una o varias derrotas, una o varias muertes. Aunque estas muertes no sean físicamente reales, emocionalmente sí lo son, y a la larga, son las causantes de muchas enfermedades y muertes físicas. Cuando forzamos las cosas para que se hagan realidad, indudablemente hay que esperar la fisura, la rotura o el colapso total de una estructura que estaba cimentada en varios pilares y alguno colapsó, y a veces lo hacen todos al mismo tiempo.

Cuando un sueño se fuerza mucho mas de lo debido, se quiebra, y ya no vuelve a ser lo mismo, su esencia de alguna manera cambia y con ella su satisfacción por el logro alcanzado también, y se convierte mas que en un sueño realizado, en una latosa pesadilla.


Démosle paso al libre fluir de la vida, sin forzar demasiado las cosas, recibamos con cautela, pero con buenas intenciones los cambios, estemos atentos y muy despiertos al renacer creativo del alma que nos habita, marcado por el libre y majestuoso vuelo de nuestro espíritu indestructible y valiosamente adiestrado, para dejar salir así, las maravillas que nutren la esencia de la vida, sus cambios y transformaciones, su indiscutible gozo y su eternidad.

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.

miércoles, 29 de agosto de 2018

Abriendo surcos y caminos

Vamos por la vida dando pasos pequeños y a veces pasos gigantes. Nos encontramos con trayectos cómodos y muy hermosos, y otras veces con trayectos intransitables e incómodos, inhóspitos, pero por alguna razón conocida, que percibimos desconocida, nos vemos en la obligación de transitarlos y forjarlos.

Sobre esos trayectos quiero hablarles hoy, esos que son todo un reto, que si no tenemos la fe y confianza plena en nuestra fortaleza interior, para suplir la fortaleza exterior, difícilmente seriamos capaces de empezar a caminarlos y explorarlos. 
En ellos se hace necesario caminar a ciegas, pero confiados en que cada paso que damos, nos permite avanzar por el sendero correcto, por muy extraño y agotador que nos parezca.

Alma Mia, Alberto Cortez

En la vida se hace inminentemente necesario e imprescindible, abrir surcos, como si estuviéramos arando la tierra a nuestro paso para dejar nuestra simiente, las huellas imborrables de nuestra existencia, que se convertirán en estelas de espuma o de humo, cuando solo seamos nuevamente espíritu, quizás a la espera de renacer en otro cuerpo...

Algunos nos destacaremos a nivel mundial, otros a nivel nacional, los mas a nivel familiar y del entorno, y los menos pasaran desapercibidos, pero lo indudable e indiscutible es que todos, sin excepción, vamos abriendo surcos y caminos, dejando huellas. 
Después, aun pasen muchos años, se hará evidente nuestro andar, a veces mas tarde que temprano, o como dice Antonio Machado: 
“Haciendo camino al andar”.




Un camino que a unos les servirá para plantar sobre este con firmeza sus huellas, sin necesidad de dudar, que a otros los dejara absorto, sumido en la duda o la certeza de que no lo podrán andar, que algunos menospreciaran y tomaran como algo loco o carente de sentido, y que a muchos les será indiferente. 

Pero cada camino es único, y cada persona que lo recorre también, por eso lo ve diferente a pesar de aparentar ser el mismo, definitivamente, eso lo hace único. 
Así como el rio es siempre diferente, pues nunca vuelve a pasar la misma agua por el, de esa misma manera cada camino es diferente; la tierra y las montañas, el rio y los arboles, el cielo, las nubes, las estrellas..., maduran y mutan, la vida cambia constantemente y el paisaje no es el mismo, por lo tanto, el camino cambia también a cada instante.

Precisamente es así como vamos abriendo surcos y plantando nuestra simiente, cada pensamiento es nuevo, cada acción es nueva, cada experiencia es nueva y cada retroalimentación también lo es. Los ojos y el alma se maravillan ante cada nuevo vibrar de la vida, que ante cada respiración se renueva y con ella la tierra, sus semillas y el hombre y su transitar por ella.  

La Vida, Alberto Cortez

Ve abriendo surcos por tierra, aire o mar, y deja que penetre toda tu energía y amor en ellos, que florezcan tus frutos, haz que resplandezca tu luz y marca la diferencia sin importar que otros lo vean mal, solo sigue tu guía interior y se tu mismo, es de la única manera que lograras tener éxito, ser auténticamente feliz y sentirte plenamente gozoso, sin que nada ni nadie te pueda arrebatar ese gozo interior, que es tu carta de presentación y tu mejor siembra, y que es el mejor símbolo de tu eternidad. 

Gracias Alberto Cortez, por abrir esos surcos, por este legado tan hermoso que hoy tomo prestado, que son parte de tu andar y una pequeña muestra de tu eternidad.

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente.

Esta entrada fue publicada en el periodico El Caribe:
https://www.elcaribe.com.do/2018/10/09/opiniones/correo-de-los-lectores/abriendo-surcos-y-caminos/ 

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viernes, 17 de agosto de 2018

Sabiduría intrínseca

Hace unos días llegó a mi mente una famosa frase que reza así: “El hombre propone, Dios dispone y el diablo lo descompone”. No conozco el origen de dicha frase y les cuento que tampoco lo investigué, pero en mi mente la acomodé de la siguiente manera: “El diablo propone, Dios lo compone y el hombre dispone”.
Bueno, me dirán que no lo ven muy lógico tal vez, pero a mi humilde entender, dicho de esta manera, tiene un significado mas acorde con el punto de vista que sostengo, de que la responsabilidad inmediata de cualquier actuación o decisión que tomamos, recae directamente sobre nosotros mismos, no sobre un ente invisible o inmaterial, o sobre cualquier otra persona.


No creo en dioses ni diablos, sino en algo poderoso y maravilloso que prevalece ante todo lo establecido, y que nos impulsa a crecer y evolucionar. Una fuerza interior que va transformando todo lo conocido y desconocido, para obtener una mayor cohesión entre todo lo que respira y compone la vida, y hace una hermosa danza de su fluir, armonizándolo todo, para poder mantener el perfecto equilibrio que crea y recrea la vida y su esencia eterna.

Es muy cómodo atribuirle a Dios o al diablo nuestros desatinos y errores, que son los reflejos directos de nuestros temores y nuestra falta de amor y de fe en el poder que somos y poseemos. 
La mayoría de las religiones, o todas, nos inclinan a delegar en su dios, a cargarlo con nuestros problemas, someternos a obediencia, y responsabilizar al demonio, o como le quieran llamar, de nuestra desobediencia y desdicha.


Para los que tienen la cultura de que existe un diablo o malignidad, siempre van a sentir esa semilla del mal instándolos a hacer cosas que les han enseñado que no está bien hacerlas, por lo tanto, es muy fácil que en primera instancia, el diablo proponga; ese querer experimentar cosas es muy humano.

Pero esa misma cultura, les enseñó que hay un Dios justiciero que todo lo ve, y castiga aquello que se considera el mal, entonces se les presenta la duda de no hacer aquello, es en ese instante donde Dios lo compone, y se crea la disyuntiva. 


Pero finalmente, la decisión siempre es nuestra, tenemos el libre albedrío para elegir, por eso digo que el hombre dispone

Y a eso, va muy estrechamente ligada la libertad, a dejar a un lado los susurros de los diablos y los dioses, y a tomar por convicción propia, nuestras decisiones, a disponer de nuestra vida a nuestro antojo, para algo nos pertenece.

La verdadera fuente de todo bien, es la sabiduría intrínseca, o sabiduría interior como le suelen llamar, esa que nos revela fuera de los susurros, que es lo que queremos y debemos hacer, y esa sabiduría, es la que nos da alas para volar alegre y gozosamente sin dudar.


Ese vuelo en confianza y libertad, es la esencia de lo que Somos, es el Espíritu, que se mantiene observando, y como ente pensante, sigue creando pensamientos, plasmando ideas, acumulando sabiduría..., fluyendo como parte integral de la Consciencia Universal, y esparciéndose como fractal de dicha Consciencia, en esta y en otras dimensiones.

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

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viernes, 27 de julio de 2018

POR EL QUINTO AÑO

Al parecer mi guía interior me ha pedido que escriba algo alusivo a estos cinco años del blog, pues aquí estoy con esa idea dando vueltas en mi cabeza.


Para mi resultaría repetitivo volver a decirles lo agradecida que estoy de haber realizado este proyecto y que ustedes se hayan sumado al mismo, algo con lo que no contaba, ni remotamente esperaba. Pero ustedes mis amables lectores, han sido el mejor regalo de este hacer letras, convertidas mayormente en reflexiones.

Ese saber que ha valido cada trasnoche, cada tropiezo, cada inconveniente sufrido en esta plataforma virtual, y que ha tenido sentido plasmar y divulgar estas reflexiones más allá de mí, de la familia y de mis relacionados, me ha causado un alto grado de satisfacción, y una linda sensación de haber cumplido con mi deber en esta etapa de crecimiento evolutivo tan significativa y particular para mi, además de la gratificante percepción de saber que juntos, nos fortalecemos y evolucionamos mejor.


Aunque este quinto año mermaron significativamente las entradas del blog, en comparación con años anteriores, me satisface decirles que me he sentido mas cercana a ustedes y mas centrada, con mayor claridad de pensamiento y expresión.
Con una madurez, sensatez y serenidad, que en el fondo, se que la debo a este proyecto de vida, que ha encendido la mecha para tomar acción en mi búsqueda incesante por sentirme útilmente viva, por realizar sueños y metas dejadas a un lado. Que ha logrado abrir definitivamente canales luminosos que solo eran destellos de luz. Que me ha permitido mejorar, ayudar y fluir junto a ustedes, con todos sus aportes reflexivos y comentarios. Con su sabiduría, apoyo y respaldo, con su receptividad y la mía a nuestras respectivas publicaciones. Con nuestras energías intercambiadas y asociadas para un bien común, ese despertar de la consciencia que aunque nos resistamos, aflora para bien de toda la humanidad.

Una vez más !GRACIAS DEL ALMA! Por estos CINCO AÑOS y por todo.

Por ACERCARSE, COMPARTIR Y FLUIR, y así ayudarme a descifrar la sencillez y complejidad de mi Ser interior y su belleza existencial, y también la de vuestro Ser, pues por mucha diversidad que exista y por muchas vueltas que le demos al asunto, “Seguimos siendo Uno”.


Los aplaudo y doy gracias por la salud y el bienestar de todos. 

Plenos de gozo interior. ¡Sigamos fluyendo amigos!

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.

viernes, 20 de julio de 2018

A MI AMADO HERMANO TEOFILO

El devenir de la vida muchas veces nos toma por sorpresa, al menos eso creemos en algunas ocasiones, en otras lo venidero es ya bien sabido. Si prestamos atención a cada episodio de nuestra vida y a cada elección que hacemos, nos daríamos cuenta que todo es resultado de nuestros actos y decisiones.
El libre albedrío consiste en que la vida siempre nos da la libre opción de elegir. Aun en la circunstancia más extrema, difícil, dolorosa y compleja, siempre hay al menos dos vías a elegir, y estas elecciones son las que nos marcan la carta de ruta de nuestra existencia material en este plano dimensional y al mismo tiempo, nuestra partida.

Ya sea con plena libertad y por mero gusto o por el contrario a punta de pistola y entre la espada y la pared, tenemos libre elección, morir luchando y haciendo resistencia, o morir sin defendernos, rendidos por completo esperando un golpe de suerte, es una muestra de esto, aunque el resultado sea morir, elegimos la forma de hacerlo, y de todas formas algún día moriremos, y aunque nos parezca mentira, nunca será antes ni después, si no cuando estemos listos para hacerlo.

Me dirán que frente a algunas cosas no hay opción, pero siempre la hay, piénsenlo bien, por muy desagradable y repugnante que parezca hay mínimo dos opciones, y sea como sea siempre hay elección.

Dicen por ahí que la vida te da y la vida te quita, más bien creo que la vida te presta y regresa por lo prestado. A todos nos alegra arribar a la vida terrenal, y a la gran mayoría nos entristece partir de ella y dejar a los seres y las cosas que amamos.

Hoy que el blog debería estar colorido celebrando el quinto año, deseo participarles a ustedes, mis amables lectores la perdida de mi hermano Teófilo Crispín, quien partió en paz y serenidad el 8 de julio del corriente, a la edad de 56 años por problemas de salud. Si bien es cierto que nos dejó triste su partida, no es menos cierto que dejó un legado de amor, alegrías y momentos inolvidables que por siempre atesoraremos en nuestros corazones.




Como un homenaje a su vida y a toda su entrega por llevar alegría, una palabra de aliento o simplemente un mensaje de amor y esperanza, quiero compartir con ustedes una reflexión suya que deja ver su noble y gran corazón, y que fue publicada en el periódico El Caribe el 15 de diciembre del 2015, aquí el enlace y a continuación dicha reflexión:

http://www.elcaribe.com.do/2015/12/19/correo-los-lectores/

BUSQUEMOS PAZ

Es triste escuchar noticias que nos hablan de guerras alrededor nuestro y del mundo, asesinatos, secuestros, corrupción, lucha de poderes, trafico de drogas, trata de blancas, etc, y un sin número de situaciones que han ido flagelando nuestra sociedad, por eso debemos poner un stop y abocarnos en hacer un aporte para que en nuestro hogar, en nuestra comunidad, en nuestra ciudad y en nuestro país la paz se pueda afianzar, a nosotros nos gustaría vivir en paz y tranquilidad al lado de nuestros seres queridos pero el mundo está lleno de tantas situaciones complicadas y grandes problemas que es muy difícil encontrarlas.

Si queremos vivir con tranquilidad en nuestra mente, debemos utilizar parte de nuestro tiempo para servir a las personas que nos rodean sin esperar nada a cambio porque al pensar en los problemas de los demás nos damos cuenta que nuestros problemas no son tan grandes.

Para que este mundo pueda ser un lugar mucho más pacífico, debemos comenzar por nuestros hogares enseñándole a nuestros hijos, no sólo a través de palabras sino de nuestro propio ejemplo. Es posible alcanzar la paz en nuestro mundo, pero todos nosotros debemos ponernos de acuerdo para superar estas diferencias y estar dispuestos a hacer grandes sacrificios por el bien de la humanidad.

Puedes ser un portador de la paz si en vez de causar conflictos con las personas que te rodean, les brindas soluciones, si eres más generoso y sobre todo si eres más comprensivo y tolerante. Ante los ojos de nuestro Creador todos somos iguales; aquellas pequeñas diferencias que tenemos sirven para complementarnos a la perfección y crear un mundo en paz y armonía.

Aceptemos nuestros errores y hagamos todo lo que esté a nuestro alcance por corregirlos y pedirle perdón a las personas que hemos ofendido, de esta manera estaremos dando nuestro propio aporte por la paz de este mundo. Todos nosotros tenemos que enfrentar problemas diariamente y nos gustaría poder comentarlos con los demás, sin embargo si aprendemos a escuchar los problemas que las demás personas enfrentan, nos daremos cuenta que nuestra situación no es tan grave como parece. 

Si queremos vivir en un mundo en el cual la paz sea constante, primero debemos poner en paz nuestro interior, nuestra mente y nuestro espíritu. Puedes lograr esto a través de la meditación y la contemplación de la naturaleza; vive en paz al lado de tus seres queridos y tu hogar se convertirá en un sitio de refugio frente a los peligros del mundo. 

El egoísmo, la intolerancia y la violencia solamente logran destrucción, pesar y dolor. Conviértete en un sembrador de paz aprendiendo a convivir con todas las personas que te rodean y bríndales lo mejor que tienes en tu interior y así ayudemos a los demás a vivir en paz.

Teófilo Crispín Payano Tolentino

DESCANSA EN PAZ, AMADO HERMANO.

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.