domingo, 29 de septiembre de 2013

¿Quien podrá defendernos?

La educación en República Dominicana es un tema que nunca pasa de moda, siempre está sobre el tapete, y me parece que es el objetivo primordial que siempre lo esté, pero no con la finalidad que debería tener, sino con fines de mantenerla en el rango de necesidad por resolverse todo el tiempo, en el rango de infra desarrollo, sostener que se está trabajando en eso, que se está progresando y así cada partido político tenga suficiente material para su propuesta electoral, lo que menos interesa es acabar con la falta de educación y de conocimiento de los ciudadanos.


Una pista muy clara para argumentar y sostener esta tesis, es que los conocimientos que se imparten en las escuelas y universidades, distan mucho de preparar bien a los estudiantes y de enseñarles sus deberes y derechos como ciudadanos del país y del mundo, apenas enseñan los más elementales, sin profundizar mucho, para que muy pocos conozcan sus derechos, se hace un poco mas de hincapié en sus deberes, pero los enseñan “por arribita”, como dicen por aquí, los que le interesa a las máximas autoridades del país que se sepan, los demás, se ocultan como el tesoro mejor guardado y cuando por alguna razón salen a relucir, se arma tremendo conflicto social y termina echándose nuevamente al olvido, ya que los poderosos tienen la suficiente autoridad legal y económica para callar las voces, que generalmente son pocas, pues aunque existen leyes que castiguen el incumplimiento del deber, muy pocos cumplen a cabalidad con sus deberes como ciudadanos, de respetar las leyes y hacer que se respeten, por alegar desconocimiento de causa, pero un número menor aún (los poderosos, que son la minoría y que sí los conocen bien), incumplen con sus deberes y pisotean los derechos del pueblo, primero porque el pueblo no sabe cuáles son sus derechos y segundo porque abusan del poder con que los invistió ese mismo pueblo ignorante que creyó en ellos y no percibió su arrogancia y deshumanización.

El pueblo dominicano, que a lo largo de su historia se ha visto sometido tantas veces, parece que responde mejor a este comportamiento sumiso, resignado y de poca autoestima, de tanto aguantar latigazos, creo que ya ni le duelen, además de que sabe que su lucha la mayoría de las veces termina siendo la del huevo y la piedra, entonces… ¿Quién podrá defendernos?

Si todos los ciudadanos supiéramos perfectamente cuales son nuestros deberes y derechos con y en la sociedad, la historia podría ser otra, pero tampoco se hagan muchas ilusiones, pues a pesar de todos los adelantos, avances tecnológicos, cambios y muchas otras cosas más, todavía nos regimos por las misma leyes que hace más de 100 años se formularon para otros países, con otras situaciones, costumbres y tradiciones y las adaptamos al nuestro, pero deja mucho que desear cuando te topas con que un problema que se suscita hoy día, la solución sea resolverlo por un método que se inventó antes del uso del teléfono y ni que decir de las computadoras. ¿Cómo es posible que un país progrese y se desarrolle y sus ciudadanos vayan paralelo a ese desarrollo, si los mecanismos que lo sustentan datan de siglos anteriores?


Esto sin duda le conviene a unos cuantos, incluso los países desarrollados sufren del mismo mal, precisamente por esto, el desarrollo es relativo, unos cuantos se desarrollan, están al tanto de la actualidad y entonces acomodan al resto a vivir vidas resueltas por ellos, a su antojo y deseo, nos brindan comodidad y modernidad a medias, modernidad sujeta a leyes antiguas, con la finalidad de mantener cierto dominio y poder sobre los demás ciudadanos.   

No sé mucho de leyes, apenas lo que nos enseñan en las escuelas y universidades y un poco más, que en realidad no es que las haya indagado, sino que me las he topado por casualidad y no dejo de sorprenderme al ver lo distante que estamos de la fecha en que se pusieron en vigor, lo cambiado que esta el mundo actual comparado con esa época y la vigencia que tienen aún.

Claro seamos objetivos, ese cambio es una fantasía, se parece al de un edificio muy viejo, remodelado a lo moderno cuya fachada se nota incongruente y qué decir del interior de este, todo parece estar fuera de contexto y lugar, así mismo ocurre con la sociedad y el mundo de hoy, todo parece irreal, fuera de contexto y lugar.

Nuestra modernidad está sustentada en una base muy anticuada, sólida tal vez…, pero anticuada, desajustada, desgastada y disfuncional para la época actual. ¿Que una vez dio buenos resultados? No lo discuto, tal vez , pero hoy día está obsoleta, carece de fundamento, bloquea el verdadero progreso, por eso el porcentaje de analfabetismo no baja, sabemos que la población aumenta a diario, pero así mismo aumenta a diario el analfabetismo, y no hablo de saber escribir y leer, no, hablo del verdadero analfabetismo de los ciudadanos de una nación, especialmente como la nuestra en sub desarrollo, las desarrolladas no tienen remedio, ya alcanzaron su máximo grado de desarrollo de analfabetos, que se sientan a elegir un presidente que se encargue de decidir por ellos su vida y su futuro y de paso el de las generaciones siguientes y son capaces de dar su vida defendiéndolo, hablo de países como el nuestro donde todavía se patalea, se protesta y se resisten algunos a someterse a semejante vejación humana, a semejante esclavitud.

Revisemos entonces esas leyes, basta de promulgar unas cuantas a la conveniencia de un pequeño grupo, redactémosla nuevamente, adecuada a los tiempos modernos, reorganicemos la sociedad mundial con otros parámetros, ya basta de este sistema putrefacto, en el que solo se benefician unos cuantos, inventemos uno nuevo, tan nuevo como los tiempos, totalmente diferente, más equitativo, como reza el eslogan del movimiento español 15-M.


Es cierto que siempre hace falta un líder, pero esto es por el condicionamiento que llevamos en nuestro código genético, los cavernícolas de seguro tenían su sistema, los de Cromañón y Neandertal también, los homo sapiens, los homo erectus, las civilizaciones antiguas, los indígenas, todos tenían su sistema y perecieron por eso, por no adaptarse a los tiempos y sus cambios, seguramente todos tenían un líder, y aun así perecieron, ya es hora de nosotros hacer nuestro cambio o también pereceremos como civilización, ya que cada día nos volvemos más y más incivilizados, más individualistas, mas energúmenos, como si estuviéramos bajo hipnosis para actuar de esa forma, parecemos zombis a la espera de nuestra próxima víctima para devorarla, completamente aturdidos, completamente poseídos, completamente irracionales, completamente dormidos bajo la influencia de un mismo sueño.

Es hora de que alguien truene los dedos y despertemos del sueño colectivo en el que estamos, por favor entendamos que somos seres especiales en este planeta, poderosos hasta antes de nacer, desde el útero empezamos a gobernar, privilegiados por encima de todos los seres vivos del planeta, con el poder de evolucionar, de crear y no solo de adaptarnos al medio, sino de adaptar el medio a nosotros, somos fuertes, imponentes e impresionantes, poderosos, entonces…

¿Por qué estamos esperando a que alguien nos defienda? 


En el libro titulado “El arte de amargarse la vida” de Paul Watzlawik, en uno de sus temas llamado: “Cuatro ejercicios con el pasado”, en el ejercicio numero 4 específicamente, titulado “La llave perdida o «más de lo mismo»”, encontré un razonamiento que corrobora esto, está en el siguiente párrafo:

Este ejercicio cuarto se basa en el aferrarse tercamente a unas adaptaciones o soluciones que alguna vez fueron suficientes, eficaces o quizás las únicas posibles. El problema de toda adaptación a unas circunstancias determinadas no es otro que éstas cambian. Entonces es cuando empieza el ejercicio. Está claro que ningún ser viviente puede comportarse con desorden -es decir, hoy así y mañana de un modo totalmente distinto- en su medio ambiente. La necesidad vital de adaptarse conduce inevitablemente a la formación de unos modelos de conducta que tienen como objetivo conseguir una supervivencia lo más eficaz y libre de dolor posible. Pero, en cambio, por unos motivos todavía enigmáticos a los mismos investigadores de la conducta, animales y hombres tienden a conservar estas adaptaciones óptimas en unas circunstancias dadas, como si fueran las únicas posibles para siempre. Ello acarrea una obcecación doble: primero, que con el paso del tiempo la adaptación referida deja de ser la mejor posible, y segundo, que junto a ella siempre hubo toda una serie de soluciones distintas, o al menos ahora las hay. Esta doble obcecación tiene dos consecuencias: primera, convierte la solución intentada en progresivamente más difícil; y segunda, lleva el peso creciente del mal a la única consecuencia lógica aparentemente posible, esto es, a la convicción de no haber hecho todavía bastante para la solución del mal. Es decir, se aplica más cantidad de la misma «solución» y se cosecha precisamente más cantidad de la misma miseria

Hasta aquí la cita.

Los dejo con esta frase:

“La causa mayor de revoluciones, es que mientras las naciones avanzan al trote, las constituciones van a pie”.  Thomas Macaulay

Harolina P. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.