lunes, 2 de septiembre de 2013

Sensación de balanceo

Hace como un año yá, empecé a experimentar una sensación de balanceo, como si me estuvieran meciendo, como sucede cuando hay ligeros temblores de tierra, me pasaba con bastante frecuencia y llegué a comentarlo con mi hija mayor, que es bastante despierta y perceptiva. Para mi sorpresa también a ella le estaba sucediendo lo mismo, aunque no tan frecuente como a mí.
A raíz de esto me surgió una interrogante, ¿Por qué mecen a los bebés?
Hice una pequeña búsqueda en internet y encontré varias respuestas, copié algunas  y una recomendación final que me pareció apropiada también incluirla como parte de la búsqueda,  aquí se las dejo:
 

¿Por qué mecen a los bebés?


Respuestas

1.- “El balanceo es un movimiento monótono y rítmico que conecta con la seguridad y el equilibrio, en todos los sentidos.
Por un lado, el balanceo trabaja sus conexiones neuronales más profundas. Por otro lado, los ritmos predecibles y monótonos conectan con la estabilidad del niño. El bebé se va confiando, y cuanto más conocida es la situación o el ritmo más se relaja, más endorfinas libera, más se adapta al entorno”.
2.- “Es como un instinto natural. Cualquier persona que toma un bebé en sus brazos y este empieza a llorisquear o estar inquieto, comienza instintivamente a mecerlo. Sentimos que así se calman más rápido, que a ellos les gusta el movimiento”.
3.- “Todos amamos las hamacas, de niños y de grandes. Es una linda sensación mecerse. Supongo que a los bebés también les gusta pues sino llorarían más aún”.
4.- “Es una forma de relajarlos. Es como a nosotros con el vaivén de las olas, a algunos nos relaja por que vienen y van, es el mismo movimiento”.
5.- “Porque supuestamente les recuerda al movimiento que sucedía en el útero”.

Recomendación

“Abrace y cargue a su bebé cuantas veces usted desee. No se preocupe de que puede malcriarle. ¡Se supone que a los bebés hay que mimarlos! Mientras lo tiene en brazos, comparta el abrazo con el resto de su familia. Todos se sentirán mucho mejor. El bebé también siente movimientos desde muy temprano. Movimientos como mecer o caminar, ayudan a calmar al bebé que llora. Acuérdese, el bebé pasó nueve meses flotando en su útero, así que está acostumbrado a mecerse y a moverse. Cargando a su bebé en posición vertical le permite mirar a su alrededor, así tal vez llore menos”.

Bueno, hasta aquí lo copiado de internet, ahora bien de algo si estoy segura, el balanceo constante y continuo calma al bebé o termina mareándolo, por lo que finalmente se duerme (a menos que le aqueja algún dolor o problema de salud) en algunos casos, los menos comunes, este balanceo produce un desequilibrio que suele irritarlos más.

Lo cierto es que no sé a quien le gusta más, si al bebé, o a la persona que lo mece, pues al mismo tiempo se balancea un poco también y se siente igual de mimado que el bebé. Definitivamente a todos nos gusta la sensación de estar meciéndose, es placentera y nos devuelve a la infancia.



Las hamacas, usadas desde los aborígenes, las mecedoras, los columpios, los catres que se mecen, los sillones dobles de madera o metal que se balancean y en algunos lugares son muy usados por las parejas…, en fin, todo lo que nos proporcione esa sensación tan agradable de balanceo, especialmente si es suave, tiende a relajarnos y nos hace sentir cómodos y consentidos, mimados, es algo que al parecer lo tenemos bien arraigado en el ser y creo que viene desde mucho antes de la concepción. El esperma esta fluyendo en el liquido seminal, el óvulo que es un huevo en sí, también flota en una medio liquido o semi-liquido, nos engendran y flotamos en el útero por nueve meses, pero creo que antes de eso, ya somos entes flotantes del universo.

Somos energía en constante movimiento, pura, vibrante, dicha vibración desencadena un movimiento oscilatorio que nos hace sentir como si flotáramos en el aire, nos provoca un leve movimiento de vaivén como el de las olas, el de un sube y baja suave, discreto, esto se puede comprobar fácilmente haciendo ejercicios, especialmente en las meditaciones dinámicas o activas de Osho, para abrir los chakras, cuando ejercitas los músculos y te detienes, la energía sigue fluyendo, sigues oscilando y sientes como si todavía te estuvieras moviendo, mientras esa energía acumulada no se disipe, la vibración continúa por todo tu cuerpo y la sensación de vaivén sigue aunque en realidad estés quieto.

Pero esa quietud es relativa, siempre nos estamos moviendo, vibrando, solo que generalmente no lo percibimos por lo distraídos y desconectados que estamos de nuestro centro. Cuando hacemos una conexión, aunque sea breve lo notamos, sentimos el movimiento ondulatorio, ese mismo movimiento que tienen las olas del mar.

Por esto estamos tan familiarizados con esa sensación, forma parte de nosotros en lo más profundo del ser, por lo que difícilmente podamos desvincularnos de ella, por eso nos gusta, porque además de ser agradable, nos conecta con nuestra verdadera esencia, nos devuelve la tranquilidad y la seguridad de saber que el universo se balancea suavemente y nosotros con él, como lo que somos, como un todo.   


Harolina P. Fluyendo armoniosamente. 



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