viernes, 23 de junio de 2017

Memorias refraneras

Existe un viejo refrán que dice: “No hay peor ciego, que el que no quiere ver”, y es tan real como que la lluvia moja. 
Un buen ejemplo de esto es lo fácil que vemos y resolvemos mentalmente la realidad de los demás, pero somos incapaces de ver la propia con la misma claridad y objetividad. Somos perfectos analistas a la hora de buscar solución al problema ajeno, pero para sentarnos a analizar nuestra realidad, somos unos perfectos distorsionadores de ella, la desvirtuamos a nuestro gusto y medida.

Otro viejo refrán reza así: “Nadie aprende en cabeza ajena”, pero muchas veces ni en la propia. 
Nos repiten las lecciones una y otra vez y somos tan obstinados que se nos dificulta entenderla y asimilarla, y cada vez la lección se renueva con más ímpetu y sarcasmo, para hacerse sentir y cumplir su cometido, que abramos bien los ojos del entendimiento y apliquemos sus enseñanzas.

Me viene a la mente un refrán muy popular que tiene el siguiente enunciado: “Ojos que no ven, corazón que no siente”, muy apropiado y usado por las parejas y en las relaciones interpersonales. 
Si desconocemos las cosas (fallas y errores, malas intenciones, desastres y tragedias, infidelidades, alegrías, éxitos y logros, etc.), no hay forma de sufrir o sentir ningún tipo de emoción por ellas.

Los de mi generación (la del sesenta) y las anteriores, fuimos criados con el auxilio didáctico de los refranes, sabias herramientas literarias (populares y muy antiguas) para educarnos y enseñarnos a expresar ciertas cosas con discreción y una buena moraleja de por medio. 

+Julia C., una amiga bloguera muy versátil y eficiente en el arte literario, creó hace un tiempo en su blog “Palabras y latidos”, una sección de refranes, para la cual contaba con el apoyo de sus lectores y sus aportes refraneros. Los invito a conocerla y pasarse por su interesante blog, eso sí, no dejen de visitar la sección de refranes, además de didáctica, es amena y muy particular.

Tuve el privilegio de participar en su interesante sección con el siguiente aporte refranero que hoy deseo compartir con ustedes y que pueden ver directamente en su blog a través del siguiente enlace:

http://palabrasylatidos.blogspot.com.es/2016/11/los-refranes-de-tu-vida-idalia-harolina.html

MIS APORTES REFRANEROS (Para Julia Cambil)

Quiero contribuir con la novedosa página de Julia, aportando algunos refranes de mi infancia y de toda la vida, recibidos de boca en boca, especialmente de mi adorada e inolvidable madre, que por cierto era muy refranera.

Y EL TIEMPO QUE SE VA, NO VUELVE

Entre esos famosos refranes recuerdo especialmente algunos muy utilizados por ella y muy frecuentes a la hora de aconsejarnos:

“El que anda con cojo, al tiempo cojea” refiriéndose a las malas compañías, o el siguiente: “Hijo de gato, caza ratón”, refiriéndose a la reputación de los padres de algunos allegados, muy parecido al que reza así: ”De tal palo, tal astilla”, a veces añadía la siguiente frase: ”Quien sabe que pata puso ese huevo”

Sin dudas eran métodos protectores de crianza muy didácticos, que ahora es muy probable que resulten discriminatorios, ja, ja.

Otro refrán muy conocido por estos patios caribeños es el siguiente: “A mal tiempo, buena cara”, creo que en parte por eso es que los dominicanos tenemos la costumbre de hacer humor de las peores tragedias que nos ocurren, eso nos ha servido para desarrollar esa característica tan nuestra de ser muy campechanos y ocurrentes.

Un refrán que considero muy aleccionador y con mucha sapiencia es el siguiente: “De cualquier yagua vieja, sale tremendo alacrán”, nos invita a no subestimar a nadie y a no hacer conjeturas.

Los refranes los oímos siempre por todos lados incluso hasta con connotaciones religiosas como este: “Donde Dios no puso, no puede haber”, que va de la mano con el siguiente, “Aunque el mono se vista de seda, mono se queda", su significado está bastante claro.

Siguiendo la corriente de Dios, tenemos este otro: “A quien Dios no le da hijos, el diablo le da sobrinos”, (Y que sobrinos, ja, ja), muy popular por estos predios y muy veraz. 

Y hablando del diablo existe un viejo refrán que se presta para debate y dice así: “Más sabe el diablo por viejo, que por diablo”, habrá quienes piensen diferente, pues hay viejos muy inmaduros y desconocedores, pero en el fondo como dice una famosa frase “La experiencia no se improvisa”.

En nuestro folklor tenemos refranes tan famosos como estos:
”Burro no come bizcochitos”, que se refiere a menospreciar la valía de alguien y resulta algo despectivo. 

“En boca cerrada no entran moscas”, que nos convida a hablar lo necesario. 

“Barco grande, ande o no ande” algo muy característico del dominicano es ser bultero, así que nos va como anillo al dedo, ja, ja.

Y “Amor de lejos, amor de pendejos”, sin comentarios, ja, ja.

Finalizo esta entretenida colaboración con el siguiente refrán y expresión universal que usé para felicitar a Julia por su iniciativa: “El que a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija”.

Gracias de corazón amiga por ser ese buen árbol y permitirnos arrimarnos a tus “Palabras y Latidos” y disfrutar de su grandiosa y esplendorosa sombra.

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.

sábado, 17 de junio de 2017

El milagro de la vida

Amables lectores, deseo compartir este corto relato que escribí en la comunidad Escribiendo que es gerundio, usando la frase: “Ahora, con más años por detrás que por delante, los misterios se desvelaron”.

El milagro de la vida

Siempre me gustaron las interrogantes, ese no saber, o hacer creer no saber, para tener motivos sobrados para cuestionarlo todo, y de un enunciado vendido como verdad absoluta, construir un castillo de arena muy pegado a la playa, para verlo desecho por la primera ola que osara alcanzarlo y derribarlo.


Trataba de hacerle ver a los demás que nada permanece estático, que todo se mueve y por más que lo aseguremos, nada es lo que parece. Que todo es relativo y cambia constantemente de forma y composición, de fondo y dirección, de sentido y visualización, de velocidad y vibración... Que la vida era siempre un misterio por descifrar.


Indagaba y descubría, observaba y aprendía, razonaba e intuía, pero las respuestas se escurrían, se desviaban, y escudaban en nuevas interrogantes y teorías, el misterio se hacía más grande con cada descubrimiento, y poco a poco, el tedio y el paso del tiempo, me llevaron al mejor descubrimiento…

“Ahora, con más años por detrás que por delante, los misterios se desvelaron”. Cada pregunta encontró respuesta, lo curioso es que sin importar la pregunta, la respuesta siempre era la misma, “No hay respuesta”.

Así que llegó el día en que dejé de cuestionar, simplemente me dediqué a observar, sentir y vibrar, dejarme poseer por la sensación que me producían las cosas, los sucesos que vivía, empecé a soltar el deseo de saber y de descubrirlo todo, a fluir y danzar con el ritmo y la cadencia de la vida. 


No imaginan lo que sucedió, un maravilloso día todo se me reveló, y al hacerlo todo se impregnó de una hermosa alegría, de un indescriptible gozo y una apacible paz interior. 

El amor brotó como una flor y lo inundó todo con su aroma, y se esparció como lluvia por los confines de mi vida, y esta dejó de ser un misterio por descifrar, para convertirse en una alegría a celebrar… !El milagro de la vida!

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

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jueves, 8 de junio de 2017

Atravesando puertas

Para los que estamos transitando por caminos de cambios interiores y despertares de consciencias, los inicios del trayecto resultaron muy aleccionadores y en algunos casos hasta dolorosos y dramáticos, no es fácil lidiar con tantos patrones de conducta tan arraigados, y desmontarnos tantas creencias antiguas que se han sustentado de generación en generación, y mucho menos, ir en contra de la corriente y mantenerse a flote entre tanta oposición, desamparo y soledad.

Existe un primer flechazo, por así decirlo, que te sacude y sobrecoge la consciencia, algo inusual, advirtiéndote que estas a punto de volver a nacer, aunque ese “a punto”, mayormente resulta demasiado extenso. 


Después de ese primer impacto, empiezas a librar tu batalla interior, a derrumbar altares y deshacer entuertos, al estilo Don Quijote, resuelto a darle cabida a todo lo novedoso que se te revela, por muy descabellado que pueda parecer al resto, para ti esta tan claro y coherente, que nada te detendrá.

Primero comienzas a vislumbrar otras dimensiones y acceder a ellas de tanto en tanto como si fueras una estrella fugaz. Luego poco a poco empiezas a cruzar otros portales dimensionales y a descubrir cosas aparentemente nuevas, pero tan antiguas como la vida misma, más bien empiezas a recordar el motivo de tu existencia y a palpar tu esencia.  

Cada puerta que traspasas es un aprendizaje, un despertar más, te conduce a un nuevo nivel de consciencia, y ya no podrás dar marcha atrás, seguirás atravesando puertas y descubriendo tu esencia, hasta estar totalmente consciente de tu verdadero Ser, de su Esencia Primordial en cada momento de tu Existencia.


Puertas o portales dimensionales los hay por doquier, es cuestión de quererlos ver, de estar lo suficientemente atentos para visualizarlos. Existen tantas puertas como necesidad de acceder a ellas hay, cada una se abre en la dimensión  y el estado de consciencia que lo amerite el Ser. 
Esas puertas son especie de agujeros de gusano, nos transportan hasta donde queremos o debemos llegar, las hay por todas partes y en diferentes situaciones vividas (de armonía y paz, de gran alegría y gozo o de intenso dolor), pero nos resultan invisibles hasta que decidimos dar el salto y atravesar el puente de la liberación material y emocional, enfrentar uno a uno todos nuestros miedos y trascenderlos, incluyendo el miedo a la muerte, que no es otra cosa que renacer a una nueva vida.

Una de esas puertas es la maternidad, el momento justo después de parir a tu hijo, siempre y cuando lo hagas de forma natural y estés consciente de la envergadura de esos lazos y del proceso de ese rompimiento físico que acentúa más los lazos invisibles y la conexión espiritual (de alma a alma), de la madre con ese Ser que acaba de traer al mundo físico y hasta con su propio Ser. Cuando damos a luz, literalmente traemos a la luz a dos nuevos seres, al hijo y al ser que renace en nosotros. 


Las puertas, encierran o dejan pasar, de ti depende para lo que las quieras usar.

Cada día que empieza es una puerta que se abre, y cada día que termina es una puerta que se cierra. Es tu mera responsabilidad que esto ocurra así, de lo contrario corres el riesgo de quedar atrapado entre una puerta y otra, en una especie de mundo insustancial e irreal, plagado de pánico y disfrazado de metas por alcanzar, que son más bien estancamientos o fracasos existenciales, miedos sin enfrentar y disolver, vida… sin vida.

Hay situaciones que ameritan abrir una puerta y permanecer un tiempo encerrado allí, observando, aprendiendo, transformando…, trascendiendo, hasta tener la llave para salir y abrir la próxima puerta. Hay otras ocasiones en que abrimos la puerta solo para usarla de puente, atravesarla sin detenernos, no hay nada que necesitemos obtener de allí. La sabiduría y guía interior, a través de nuestra intuición, nos hará saber en cual puerta entrar y detenernos, y en cual debemos seguir de largo.


Las puertas siempre han sido un símbolo de descubrimiento para la humanidad, anteriormente eran la entrada a cuevas y cavernas, a refugios y lugares aparentemente seguros, a un estar diferente, a una nueva dimensión, luego se fueron modernizando, pero han conservado ese enigmático simbolismo hacia la seguridad, la protección, hacia el descubrimiento de lo que se oculta, hacia lo nuevo... hacia el interior.

Abre puertas, todas las que necesites abrir, ten coraje y valor de enfrentar tus temores, interiorízate, descubre, transforma, trasciende y no olvides cerrar cada puerta que dejas atrás, es la única forma de avanzar y evolucionar.

Les dejo este video con una hermosa canción de la autoría de Kike Santander, interpretada por la carismática Gloria Estefan.



I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

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miércoles, 31 de mayo de 2017

Hay días...

La vida se compone de una sumatoria de momentos, y desde que se separó la luz de la oscuridad, se compone de una sumatoria de días y noches. 
Al menos es así como lo ha identificado el hombre y lo ha hecho constar, y supongo que para el resto del reino animal, incluso el vegetal y quién sabe si también el mineral, se compone de actividad y descanso. 

La mayoría es activa con la luz solar y descansa en la oscuridad. La minoría, como los murciélagos, y algunos trabajos degenerativos creados por la ambición y el desenfreno humano (como el de las grandes industrias y la de guardián nocturno entre otros), es activa en la oscuridad y descansa bajo la luz solar. Pero sin lugar a dudas cada día trae su propio afán, no existen dos días iguales por más que se parezcan.

Hay toda una amalgama de días: felices, alegres, importantes, dolorosos, tristes, activos, comunes, rutinarios…, y  días perezosos, en que el ánimo se niega a formar parte de él, por más que insistamos, este no llega a hacer aparición, y esto no necesariamente nos empuja a catalogarlo como un mal día. Para esos días podría haber solución, pero lo primero es identificar bien el problema y su procedencia, me explico…

Por ejemplo:

* Pudiera ser que sea el cuerpo el que este necesitando descanso, si es así la única forma de que el ánimo aparezca de nuevo es complaciéndolo, y dándole ese merecido, necesario y gratificante descanso. El cuerpo suele ser bien agradecido y en caso de que sea eso y lo complazcas, lo comprobarás.


* También existe la posibilidad de que el cuerpo este descansado y sigamos desanimados, probablemente la que necesita descanso es la mente, que aparentemente no para de trabajar, creando ideas en el día y creando sueños en la noche.



Para este caso, existen muchas maneras de darle descanso a la mente: ir de paseo por la naturaleza y detenerse a contemplar y admirar el paisaje entregándose al momento presente, al aquí y ahora y disfrutar de su placentera quietud. Podemos ir a respirar aire puro de montañas y ríos y no darle motivos para trabajar. Para los que gustan de practicar los ejercicios espirituales como la meditación y los mantras, eso podría ser una buena opción. Hacer deportes o ejercicios y rutinas sencillas como caminar por el parque, el bosque o la playa en completa libertad de pensamientos, en la simple contemplación y la propia observación. Practicar las artes marciales, el yoga… Para el gusto los colores y para la diversidad las opciones.

* Pero otra opción es que estando el cuerpo y la mente descansados, el cansancio o desanimo sea almico, y si es el Alma la que necesita descanso, hay que dárselo con urgencia, ya que ella es el enlace entre lo físico (el cuerpo y la mente), el vehículo material  y tangible, y lo abstracto (el Espíritu y el Ser que nos habita), que no es otra cosa que el potenciador de la consciencia y la inteligencia superior que somos, la energía de vida que surge y resurge (nace y renace), cambia y se transforma, y a la vez transforma todo lo que vive a través de ella por los confines del Universo por los siglos de los siglos, por la eternidad.


Para descansar el alma lo mejor es liberar esas cargas energéticas estancadas, hacer revisión y limpieza de esas emociones contenidas y reprimidas que taponan la libre circulación de energías y el filtro que las mantiene limpias y descongestionadas.
¿Cómo?, sumamente sencillo, retroceda un par de horas, días, o semanas, haga memoria de los sucesos anteriores, buscando el momento exacto en que cambió el sentido de su vida y apareció el paulatino cansancio, desanimo o hastío que le siguió, ahí encontrará la causa. Obsérvela, analícela, abrácela, tráguesela y digiérala o solo expúlsela fuera, limpie y descongestione sus intestinos emocionales, viértala donde no le cause ningún daño a nadie y mucho menos a usted, y el Alma estará como nueva.

* Pero mas allá de estos tipos de desanimo o cansancio, hay un desanimo que sobrepasa todo entendimiento y no hay forma de contrarrestar, solo darle un tiempo prudente y esperar, se irá por sí solo. Este desanimo es debido a una actualización momentánea, un cambio de enchufe o de chip, en la conexión que existe entre el Espíritu, el Ser poderoso que nos genera las energías y que nos permite ser, y  La Fuente o Consciencia Superior que somos, que nos suple esas energías para poder ser. 

O sea, que esta falta de ánimo se debe a que permanecemos desconectados por un espacio generalmente breve de tiempo, de la Fuente y como no supimos ahorrar energías para cuando tocara hacer esa actualización, nos quedamos literalmente sin baterías.


Para este proceso de transición, lo mejor es no agotar las escasas energías que nos puedan quedar andando de aquí para allá, de medico en medico, de intento en intento por tratar de resolver una situación que no tiene otra solución que pacientemente esperar y guardar las escasas reservas, ya que al estar tratando de usar esa conexión y no estar habilitada aún, no le permitimos hacer su proceso normal de actualización y la retrasamos. Cada vez que hacemos el intento ella se resetea de nuevo y cada intento nos da “error”, una y otra vez se queda en ese mismo bucle, ella tratando de volvernos a enchufar, y nosotros intentando conectarnos, como cuando el internet no nos quiere funcionar y lo apagamos y prendemos repetidas veces sin darle tiempo a hacer las actualizaciones de lugar desde la matriz suplidora. 

Para estos casos solo la PACIENCIA (la apacible espera) y la FE (la seguridad de lo que no se ve pero en lo que se confía), funcionan. 

Recuerden amigos lectores, hay días usuales, hay días inusuales y hay días..., que no debiéramos nunca usar, solo dejarlos pasar, para que no se conviertan en ¡Ay..., días!

En resumen
“Cuando las cosas te resulten fáciles, tómalas con facilidad, y cuando te resulten difíciles, tómalas con pausa, despacio…, para que puedas asimilarlas y verlas con facilidad, pero cuando te resulten imposibles de lidiar, simplemente ¡suéltalas!, déjalas ser y las veras pasar sin desmayar”.

Para terminar les dejo esta hermosa canción de Silvio Rodríguez



I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

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viernes, 26 de mayo de 2017

Atrévete a volar

Hoy deseo compartirles algo inusual en mi haber como escritora, un relato surgido de una imagen que se usara en la comunidad Escribiendo que es gerundio, para a partir de ella, hacer una narrativa libre. 

No pude evitar que la imagen me sedujera a tal extremo que casi de inmediato surgió este relato que aquí les dejo y espero sea de su agrado.

Por cierto en este preciso momento me hizo recordar un relato de mi hermana Millicent que hace tiempo compartí en el blog, titulado Me encantaría volar.



ME ESPERABA

Cada noche en mis horas de insomnio acudía al borde de la montaña, a mirar el valle desde lo alto, semi-oscuro a veces, otras, totalmente claro por el brillo de la luna llena y a admirar el cielo, la grandeza del universo.

Allí me sentía otra, una sensación peculiar y extraña, como si fuera parte del paisaje, del conjunto, de todo..., como si yo fuera imprescindible para que existiera. Esas horas un poco antes del amanecer, se iban entre el silencio, la suave brisa y la deliciosa semioscuridad, hasta que tenia nuevamente el privilegio de presenciar y ser parte de la belleza del amanecer.

Precisamente ayer, pensé: con la luz del día la vista debe ser espectacular, especialmente en las tardes, un poco antes del anochecer. Me propuse averiguarlo y acudí un poco antes del atardecer para observar la colorida despedida del radiante Sol, dándole generosamente su lugar a la bella y deslumbrante Luna. 

Cuando llegué pude admirar extasiada el hermoso paisaje, su verdor y lo imponente de la montaña que me propiciaba el poder estar a esta altura. Ya se acercaba la hora del Sol deleitarme con sus hermosos destellos llenos de infinidad de matices y colores, pero sucedió algo inesperado, un enorme cúmulo de nubes cubrió el cielo ocultando parcialmente el Sol. 

Cuando me disponía a partir, algo decepcionada, pude ver en lo alto una hermosa y majestuosa ave en pleno vuelo, me miraba convidándome a ser su pareja, a que alzara el vuelo... 
De pronto recordé que había tenido un sueño similar, tuve miedo y corrí del lugar, pero algo me detuvo, sentí el impulso de volver y acudir a su encuentro.

Allí me esperaba aún, y me pareció oportuno dejarme llevar, liberar ese ímpetu que siempre he sentido de volar, y justo como lo hice en el sueño, y como tantas noches lo deseaba, me despojé de todo lo que sobraba, las ropas, los temores… 
Y me dispuse a volar.

Retrocedí unos pasos para tomar impulso y luego salí corriendo y me lancé al vacío, mejor dicho, abrí y elevé los brazos, aligeré el cuerpo y volé, subí tan alto como pude en busca de mi pareja, que allí me esperaba como tantas noches lo hacía, y yo, no la veía.

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

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miércoles, 17 de mayo de 2017

Frases de la vida

En esta ocasión quiero compartir con ustedes estas frases que hace años extraje del libro “Los pies en el suelo y la cabeza en las estrellas” de Lair Ribeiro.

Me parece que estas frases podrían serles de ayuda en la ardua tarea que es el caminar seguros por la vida. 
Escojan las que les resuenen con mayor fuerza en su interior, las demás déjenlas fluir.

ET es quien mejor le hace honor al título del libro

LOS PIES EN EL SUELO Y LA CABEZA EN LAS ESTRELLAS.
(Lair Ribeiro)

-El éxito es conseguir lo que se desea.
-La felicidad es apreciar lo que ya se ha conseguido.
-Percibe lo real, pero antes escoge tu realidad.
-Creer en ti mismo da resultado.
-Hay que creerlo para verlo.
-El verbo "hacer" siempre puede más que el verbo "querer".
-Vayamos despacio, pues tenemos prisa.
-Todo cambia y eso te incluye a ti.
-Ten cuidado con las “seguridades”. El cambio forma parte de tu vida.
-En este mundo nada es para siempre.
-Nuestra mente cambia de realidad a cada instante. Creamos nuevas verdades cada día.
-Lo que para alguien es una crisis, para otro puede ser una oportunidad.
-Conoce y comprende tus limitaciones, es el primer paso para superarlas  y alcanzar tus sueños.
-Nadie es perfecto, pero siempre se puede mejorar.
-Lo importante no es lo que te sucede, sino tu actitud ante ello.
-No dejes que aquello que no puedes hacer interfiera con lo que si puedes hacer.
-No esperes sentirte bien para hacer algo. Comienza a hacerlo y acabarás por sentirte bien.
-La intención sin acción es una mera ilusión.
-Quien se deja llevar por la situación pasa a convertirse en parte del problema.
-El buen observador es capaz de actuar con inteligencia, y conseguirá ver siempre una solución cuando se presente un problema.
-Los errores son grandes momentos de nuestra existencia.
-Piensa antes de hablar, pero no pienses demasiado antes de actuar.
-Quien no conoce la causa, no consigue repetir el efecto.
-La vida es como el eco: si no te gusta lo que estas recibiendo, presta atención a lo que emites.
-Todo lo que sucede en tu vida cotidiana tiene que ver con lo que estas mandando al universo.
-Lo único que puedes controlar en el mundo son tus pensamientos.
-Hoy es el mañana de ayer.                                                                           -El final es siempre un nuevo comienzo.

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

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miércoles, 10 de mayo de 2017

Conócete a ti mismo

Amables lectores, la frase que lleva como título esta entrada, es uno de los mayores aforismos griegos de todos los tiempos, atribuido a varios de los antiguos sabios, pensadores y filósofos griegos, entre ellos Sócrates, Heráclito y Tales de Mileto (se desconoce a ciencia cierta de quien es).
Salió a relucir en mi vocabulario en un reciente comentario que hice en el blog de un amigo, y después de: “Solo sé que no sé nada”, la famosa frase de Sócrates (con cuya filosofía y mayéutica tanto me identifico), y que es mi favorita número uno, “Conócete a ti mismo”, ha sido otra de mis favoritas. 


Si bien en mis años mozos y de inconsciencia total, usaba la frase como una especie de chanza o ironía, pues no creía posible que alguien no fuera capaz de conocerse a sí mismo, al entrar a la madurez de la vida y hacerme consciente de muchas cosas, me he dado cuenta personalmente del significado y la profundidad de la misma, de lo que implica conocerse a sí mismo.

Desde temprana edad queremos explorar, conocer, estudiar, saber, desarrollar nuestras habilidades, ser exitosos y conquistar el mundo, nuestro cercano mundo, tenerlo a nuestros pies, pero antes de todo eso, debemos tratar de saber “Para qué”, cual es la finalidad de toda esa ambición. 
Para poder respondernos esa interrogante es necesario, imprescindible diría yo, conocerse a sí mismo
Si en lugar de emplear la mayor parte del tiempo en llenar todas esas expectativas y banalidades, lo hiciéramos para identificarnos con nuestra realidad y el propósito de nuestra vida, para saber a ciencia cierta lo que guarda nuestro interior, de seguro que seriamos capaces de conocernos tal como somos, en esos años mozos. 

Cuando venimos al mundo nos conocemos a la perfección, luego nos perdemos de vista por el cúmulo de instrucciones recibidas, según vamos creciendo y desarrollando el carácter, nos van domesticando, moldeando, cultivando, evangelizando, envenenando…, recibimos lamentablemente la misma clase de adoctrinamiento que acabó con la civilización y población indígena y con muchas otras civilizaciones más, y si no despertamos a tiempo, también con nosotros acabará.


“Conócete a ti mismo”, menuda frase, con fortaleza y fuerza interior para dar el salto y acallar y derribar cualquier obstáculo exterior y escalar la montaña más elevada a nivel álmico y espiritual, y con profundidad e intimidad orgásmica para honrar y celebrar nuestro encuentro con el Ser que nos habita y reconocerlo como lo que realmente Somos, y así, finalmente aceptar e implementar en nuestra vida esa otra frase famosa de William Shakespeare (que también es de mis favoritas), “Ser o no ser”, sin importar si te gustas o no, y si les gustas o no a los demás. 

No lo postergues mas, pon manos a la obra en esa importante e imprescindible labor de conocerte a ti mismo, así terminarás conociendo la verdad, y la verdad te hará libre.

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

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jueves, 4 de mayo de 2017

Alardeando

Esta reflexión surgió a raíz de un reto al que convidaron +Julia C. y +Francisco Moroz en su nuevo proyecto literario: la comunidad “Escribiendo que es gerundio”

Sin saber el por qué, uno de los refranes me llamó mucho la atención y aquí me tienen, escribiendo (que es gerundio), la siguiente reflexión. 


¿Alguna vez se han puesto a pensar lo fácil que resulta esconder o disimular la realidad? Me dirán que no todas las realidades son tan fáciles, quizás las físicas, salvo algunas excepciones sí, pero las que involucran emociones y sentimientos no, estas son bastante difíciles de disfrazar aunque parezca fácil.

Bueno tal vez sea así, pero en ocasiones no es tan difícil, sobre todo si se acostumbra a hacerlo para no mostrar nuestras debilidades, eso nos convierte en maestros de ese arte ancestral que es “El teatro de la vida”, ese que bien podría llevar como lema o slogan este refrán “Una buena capa, todo lo tapa”

Bien podría ser un capote para la lluvia o para el frío, para darle elegancia al vestir o para esconder quién sabe qué tipo de armas y con qué malvadas intenciones. Nada queda al descubierto con una buena capa.

¿Problemas en el cuerpo y la piel?, para eso están la ropa, el calzado y el maquillaje. ¿Inconvenientes con las imperfecciones?, se resuelven con una capa de barniz, pintura o precaución. Y ¿Por qué no?, con una buena capa de tierra se disimula bien cualquier equivocación, crimen pasional o cualquier testigo ocular. 

Con una buena capa se hicieron famosos Batman y Superman, el Conde Drácula y Caperucita Roja… En fin de capas están hechas casi todas las cosas, capas por aquí  y capas por allá, capa sobre capa, y entre capa y capa, todo se tapa.

Cuando las cosas al desnudo no resulten halagadoras, una buena capa las vuelve encantadoras. 

Una buena capa de lo que sea, de mentira, de humor, de sarcasmo, de alegría, incluso hasta de dolor, de brillo o de sombra, de misterio y de olvido, de esperanza y de ilusión, de inocencia y de locura, de paciencia y de amor…, de lo que te dicte el corazón, todo lo hace más llevadero a los ojos de la razón.

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

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martes, 25 de abril de 2017

Profundizando

Siguiendo la misma corriente de la entrada anterior, comparto con ustedes esta otra reflexión. 

Como este mundo se ha vuelto tan irracional, el YO SOY (que lamentablemente no es tan fácil captar su dimensión) debería sustituirse por el YO ESTOY para evitar caer en confusión.

Lo primero, el YO SOY, cuando no hay una clara comprensión, tiende a poner etiquetas, sustantivos o conceptos, que hacen que se pierda de vista lo esencial, da la impresión de estar estáticos, frisados, limitados, y condicionados, de frenar la evolución, por eso Dios dijo “Yo soy el que soy”, para completar la frase. 

Lo segundo, el YO ESTOY, nos obliga a evolucionar, a accionar y estar atentos, presentes, despiertos…

El Estar, es energía pura + vibración en movimiento.

El Ser, es energía pura + vibración en reposo (que es precisamente lo que somos), ese accionar nos lo provoca la evolución.

El “YO SOY” es Consciencia. El “YO ESTOY” es Presencia.

El “YO SOY” es Esencia. El “YO ESTOY” es Cadencia y juntos forman el baile de la vida.



Dios, el innombrable o como le prefieras llamar, no es materia tangible, no es palpable, por lo tanto no lo podemos encasillar entre conceptos, no es definible, la esencia de todas las cosas no se puede limitar a un concepto, a una idea, a un sentimiento, a un poder, a un nombre... 

El amor, el poder, el movimiento, la quietud, la energía, la fortaleza, la vida, la respiración…, son manifestaciones de la esencia de Dios, la esencia divina que crea y sostiene la vida, que todo lo compone, pero que no deja rastros palpables, medibles, descifrables, entendibles racionalmente, solo es perceptible a través de la integración y la disolución, a través del SER y del NO SER.

El SER, es esa ola que emerge de las profundidades, de tu interior, para luego sumergirse en el fondo, esa ola que va y viene, que se forma y aparentemente se disuelve, pero que en realidad se reincorpora y reintegra a su totalidad en cada movimiento, en cada respiración de la vida, en cada latido y suspiro del universo. El Ser es esa onda expansiva, esa vibración, esa luz diminuta que emerge de la oscuridad, para luego perderse en ella y formar parte de su hermosa negrura.

El NO SER es la manifestación del libre albedrío, ese estado que se alcanza cuando nada de lo que te acontece y te rodea es capaz de robarte tu paz interior por un lapso de tiempo mayor que el que te permite pestañear y asombrarte momentáneamente, pues enseguida vuelve a retornar tu tranquilidad espiritual, porque de alguna forma u otra sabes que ese acontecimiento por muy doloroso que pueda ser, es necesario y valioso en sí mismo, y encierra un aprendizaje y un gozo mayor para alguien de forma  individual y para el colectivo en general. 

El SER confluye, el NO SER disipa.

El SER inhala, el NO SER exhala y juntos forman la respiración, el hálito de la vida.  


Buscamos respuestas, pero todavía no estamos preparados para encontrarlas, aceptarlas y trascenderlas. 

Cuando hemos tenido el privilegio de ver hacia abajo desde un avión, una gran torre o un parapente, observamos lo bello y en calma que luce todo, nada está fuera de lugar, equilibrio y control. Aún en cada rincón existan conflictos, el panorama desde las alturas luce en calma. 

La iluminación no es otra cosa que ver el mundo en armonía y equilibrio desde cualquier lugar de observación que te encuentres, ya sea desde arriba o desde abajo, a la derecha o a la izquierda, en todo tu alrededor y mas allá y sentirte gozoso y participe de esta armonía y esa paz, porque de hecho la llevas en tu interior y nada ni nadie puede arrebatártela.

La iluminación es el proceso de metamorfosis del inconsciente para hacerse consciente.

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

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lunes, 17 de abril de 2017

Yo Soy

Desde tiempos inmemoriales la frase “Yo soy” está bien identificada con Dios, en su encuentro con Moisés, cuando se le presentó como la zarza ardiendo. Aunque esto es más bien una simbología, lo que aquí interesa, es la afirmación de quien es, de como se describe, la frase, “Yo soy el que soy”, o sea, el “Yo soy”.


En muchos libros de auto ayuda nos topamos con ese “Yo soy”, para hacernos ver quienes en realidad somos, o mejor dicho, quienes no somos, para llegar a saber quiénes Somos y concluir que simplemente… “Yo soy”. 

En una de mis recientes caminatas vespertinas, que son para mí una verdadera meditación y comunión (de hecho es mi forma de meditación), pude percibir y entender con claridad ese “Yo soy”

Mientras caminaba en franca observación del entorno y de mi propio yo, como algo instintivo, fui declarando que: cada árbol y cada persona que cruzaba, cada ave que cantaba y volaba, el cielo, las nubes y el hermoso sol en su atardecer, el mar azul que ofrece una grandiosa y agradable vista, la deliciosa y fuerte brisa de la tarde (que me impulsó a abrir los brazos como queriendo volar)…, en fin, cada cosa en particular y todo el conjunto en general, que tan atentamente observaba y me observaba a mi misma mirando, eran “Yo”, o sea, “Yo era ellas y ellas eran Yo”, mejor dicho, “Yo soy ellas y ellas son Yo”…, siempre en el presente. 

Enseguida se me hizo la luz y me dije: “!Ah!, a eso se refiere el famoso “Yo soy”, a la presencia del Ser, de cada Ser, en cada cosa que existe, en cada Ser”.


Yo estoy (Soy) en cada cosa y cada cosa está (Es) en mí. “Yo Soy” cada Ser y cada Ser “Soy Yo”.

Parece un trabalenguas pero está más claro que el agua. Es la prueba fehaciente de la eternidad del Ser, de la vida eterna, de esa Esencia siempre presente e imperecedera que pulula, respira y existe  por doquier. No es que todos "Somos Uno", si no que más bien "Somos Uno en todo".

Esa revelación es la maravilla, la fuerza, el poder y la grandeza de la existencia misma, esa que somos todos, y cada una de las partículas que conforman el Universo finito, el cual se expande hacia el infinito en busca de cada “Yo Soy”. 

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.

martes, 11 de abril de 2017

Invitación

En esta ocasión quiero comunicarles la creación de una nueva página del blog, se titula PDF libros, les invito a visitarla.

A continuación les dejo la presentación que encontrarán al acceder a la página, espero les sea de utilidad.


Amables lectores, he creado esta nueva página en el blog, PDF libros(ya sé como subir los libros en pdf al blog) con la intención de ofrecerles varios libros interesantes, algunos me han servido de ayuda y apoyo para entender mejor este viaje hermoso y a veces tortuoso que es la vida.

Lo de hermoso es para mí indiscutible, lo de tortuoso ya va siendo hora de que cambiemos esa impresión y aprendamos a apreciar la belleza aún en las cosas que consideramos desagradables o trágicas de la vida, ya que no lo son, más bien solo son atajos de los variados caminos que nos ofrece este interesante y mágico viaje, los cuales somos libres de elegir algo a ciegas, sin saber hacia dónde nos llevarán.

En la pagina "Propuestas" que hace tiempo creé en el blog, ya les había dejado un listado de libros muy importantes para mí, algunos de esos los expongo en esta página junto a otros que además de ser interesantes también, los puedo ofrecer en pdf para descargar. 

También les obsequiaré mas adelante con tres libros reflexivos de mi autoría, que a pesar de estar todos desde hace unos años debidamente registrados con todas las de la ley, en la Oficina Nacional de Derecho de Autor (ONDA) del Ministerio de Cultura, no han sido revisados y corregidos por entendidos en las artes literarias, ni publicados aún, son inéditos, por falta de recursos y por no querer ceder mis derechos de autor y dejarme influenciar de las editoriales. Prefiero ofrecerlos de manera gratuita, me parece que ya es hora de ventilarlos a la luz pública y que de alguna manera les puedan servir (como me han servido algunos libros a mí) de ayuda o de simple introspección; al menos, esa es la intención al ponerlos a su disposición. 

Les estoy dando una última revisión, pero les pido excusas de antemanos por los errores gramaticales y de sintaxis que puedan tener, mi finalidad inmediata es dejarlos fluir y hacerlos participes de mi evolución, gracias a la ayuda de mi guía interior y a todo lo que me rodea, toco y me toca.

Gracias mil por vuestro apoyo al blog, que les sea de provecho esta nueva sección.

NOTA
Si algún libro es de su interés más allá de la simple curiosidad, siéntanse en libertad de leerlo o descargarlo, respetando que no están a nuestra disposición para fines comerciales, y recordando que la reproducción de estos ejemplares con fines lucrativos es penalizada por las leyes.


I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.

martes, 4 de abril de 2017

Ojo...

En esta ocasión quiero hablarles de un tema musical de Silvio Rodríguez, que a pesar de los años (40) sigue siendo de actualidad, se titula “Fábula de los tres hermanos”, aquí  les dejo el enlace para que lo puedan escuchar.



Este tema tiene la peculiaridad de estar abierto a todas las posibilidades de interpretación filosófica y que cada quien escoja la que más le acomode, desde “La unión hace la fuerza…, hasta vive el presente y nada más, sin fantasmas del pasado, ni metas que alcanzar”. 

A mi particularmente me habla de lo negativa que resulta la rigidez y fijación mental, el seguir sistemas y patrones de conducta preestablecidos, carentes de flexibilidad, sin darse la libertad de hacer cambios oportunos y necesarios. Esclavos de un objetivo fijo, como dicen “Con anteojeras y fuete”, sin mirar para otro lado, perdemos la perspectiva de todo lo demás (como los dos primeros hermanos), o con un ojo en el cielo y el otro en el suelo (como el hermano menor), perdemos la noción de la realidad. 

"Ojo que no mira más allá no ayuda al pie”
"Ojo que no mira más acá tampoco fue”
"Ojo puesto en todo ya ni sabe lo que ve"

Estas tres frases y una que varias veces se repite, “Para nunca equivocarse ni errar…” nos dan la clave que a mi entender es la siguiente:

“Ojo condicionado nunca ve, y ojo curioso, todo lo ve”.

Además de ser una lección para la vida personal, esta canción, precisamente por ser de Silvio, la veo más que nada como un mensaje de contenido político y social, me habla de tres países (hermanos) con distintos sistemas políticos, cada uno centrado en un ideal fijo muy focalizado, y a ninguno les funciona bien, cada uno tiene fallos y debilidades que les impiden avanzar como país libre y progresista, todos están faltos de alegría, y aunque estén cifrados en no equivocarse ni errar, precisamente ese enfoque es lo que atrae el error. 

Temerosos por no cometer las faltas que otros han cometido y tanto censuraron, usan estrategias focalizadas y fosilizadas, descartando lo bueno del otro, y terminan atormentados por sus propios fantasmas y demonios. 


No es ni un extremo ni el otro, los extremos nunca han sido solución convincente, tampoco estar vigilantes de un extremo a otro, o sea, en un vaivén, sin rumbo definido. 
Una vieja frase atribuida al gran filosofo Sócrates, dice lo siguiente: “El secreto del cambio, es enfocar toda tu energía no en luchar contra lo viejo, si no en construir lo nuevo”

Estar atentos y centrados, crear y organizar, sin ansias de destruir o desmitificar, sería la mejor opción. Los tres sistemas de esos países carecen de lo primordial, libertad, cada uno es esclavo de sus lineamientos, uno por no caer mira siempre hacia abajo, otro se olvida de mirar hacia abajo y con frecuencia cae, y el otro se disloca mirando constantemente hacia abajo y hacia arriba, y en definitiva termina por no mirar con atención para ningún lado. 

Tanto para lo personal como para todo lo demás, lo ideal y más sensato es actuar con libertad y atención en cada tramo del camino, no forzar las cosas, sino dejarlas surgir y fluir por sí mismas, el instinto nos dirá que hacer paso a paso, ya que cada ruta a andar es diferente, cada pueblo es diferente y cada historia es única. Nunca se pasa dos veces por el mismo lugar, siempre algo cambiado tiene o tenemos nosotros, y por ende ya no es lo mismo. 

De nada nos sirven los sistemas obsoletos y reglas inmutables y perdurables en un mundo en constantes cambios: de ideologías, pensamientos y mentalidad, de imaginación creativa, de objetividades y subjetividades, en constante búsqueda de armonía y libertad, en constante evolución y búsqueda de equilibrio, en constante guerra en búsqueda de Paz.

Moraleja: 
De tanto hacerle la guerra a los demás y a la vida, nos olvidamos de disfrutar y construir la Paz y acabamos exhaustos y amargados.

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

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lunes, 27 de marzo de 2017

La satisfacción

Si hay algo que de verdad anhelamos es sentir satisfacción, por la vida que llevamos y lo que hacemos en el día a día. El sentir que acumulas en tu haber, al obtener un sin número de satisfacciones en el diario acontecer, es la mejor forma de llevar una vida plena y gozosa. 



El significado gramatical de esta palabra abarca muchas vertientes, pero en resumidas cuentas se trata de sentir un bienestar generalizado (mente cuerpo y espíritu), placer, tranquilidad y paz interior respecto a algo que se anhelaba y se obtiene, ya sea cuando se ha consumado un deseo o cubierto una necesidad. 

Existen diferentes grados de satisfacción, capaces de lograr que nos sintamos realizados y felices dependiendo del grado de necesidad o deseo que se sienta de obtener ese algo que anhelamos. 

Estar totalmente satisfechos seria el estado ideal del sentir del Ser respecto a este plano existencial. 
Estar altamente satisfechos es un estado de plenitud y gozo interior que nos ayuda al buen desenvolvimiento del diario vivir. 
Estar moderadamente satisfechos, es un nivel bastante aceptable de felicidad, ya que la moderación siempre será parte de la armonía y la satisfacción del equilibrio interior. 
Estar escasamente satisfechos, aunque en parte es de por sí un paso adelante, nos deja un halo de mediocre resignación temporal, lo importante es poder elevar ese grado. 
Estar insatisfechos es el peor estado del Ser, el que nos provoca apatía, depresión, angustia o sencillamente indigestión o desagrado por la vida que tenemos o por el cómo la estamos llevando, o mejor dicho, esa amarga sensación de que es ella quien nos lleva a nosotros en contra de nuestros más íntimos deseos.

Atendiendo a esta clasificación, sería recomendable hacer un alto en tu vida, estos días que se han denominado de cuaresma y que para muchos son propicios para reflexionar, quizás sean un buen pretexto para hurgar en tu interior y determinar cuál es el grado de satisfacción que te acompaña a estas alturas de tu vida, que tan a gusto y controlada llevas tu vida o si por el contrario, estas a disgusto y sientes que ella te controla a ti.

Dependiendo de lo que descubras, sabrás qué medidas tomar para realizar los cambios que consideres pertinentes para elevar el grado de satisfacción general de tu Ser. No le dejes nada al azar, ni a Dios o a los demás, esa tarea te corresponde solo a ti realizarla. 


La satisfacción empieza en el interior de la persona, de ahí fluye hacia el exterior y todas las cosas nos salen a pedir de boca. Si estás satisfecho contigo mismo, hay más probabilidades de que lo estés con todos y con todo lo demás. Déjate fluir y podrás constatar como fluye también la vida y todo lo que de ella se deriva. 



¿Qué tan prioritario es para ti satisfacer tus necesidades y deseos? De tu respuesta saldrá la fortaleza interior o la fuerza de voluntad apremiante para lograrlo y hacer de cada día una aventura maravillosa, sorprendente y grata, siempre y cuando sepas definirte como la entidad única y especial que eres, y le pongas ganas, fe, intención y sobre todo impregnes de mucha pasión todo lo que hagas, con el corazón y la vida puesto totalmente en ello.    

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Esta entrada fue publicada en el periódico El Caribe:
http://www.elcaribe.com.do/2017/04/11/correo-los-lectores

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miércoles, 22 de marzo de 2017

Momentos

¿Que entendemos por la palabra “Momento”? ¿Qué significado tiene para cada uno de nosotros en particular? Imagino que más allá del que nos enseñaron en la escuela, gramaticalmente hablando, existe un significado más profundo, un significado que nadie nos puede enseñar, que va ligado a ella dependiendo del tipo de sentimiento o emociones que nos produzca, un significado sentimental o emocional que solo somos capaces de sentirlo, no hay forma de describirlo.

Se escuchan decir frases diferentes usando este vocablo, como por ejemplo:

¡Qué gran momento tuve!
Fue un momento divino.
¡Cuanto lo odié en ese momento!
¿No pudo ser en otro momento?
¡Un momento…, deténgase!
¿Por favor, tienes un momento?
Maldigo ese momento
Ocurrió en el último momento
Me molesta por momento

Como podrán ver el cóctel de momentos es muy variado y con distintos sabores.


Una misma situación puede generar diferentes sensaciones momentáneas en cada individuo, todo va a depender del estado emocional en que cada uno se encuentre en ese determinado momento en que suceda el evento, y este será el que se apoderará de ese instante y definirá y le dará sentido a ese momento preciso que has vivido. O sea, que la vida se hace siempre de “Momentos”, cada uno con un significado diferente.

Una de las mejores maneras de estar “Aquí y ahora”, es precisamente poniendo atención a cada momento emocionalmente vivido, si no eres capaz de encontrar ningún tipo de sensación o emoción ligada al momento en que estás viviendo, es porque no has sabido estar consciente de él, no has sabido estar presente. Estaba sucediendo pero tú no estabas ahí, de seguro estabas de viaje al pasado o proyectándote en el futuro, algo que lamentablemente hacemos con mucha frecuencia y nos perdemos de sentir lo maravilloso de estar presentes en el presente, en el preciso instante que estamos viviendo, sintiendo, agradeciendo, existiendo en cuerpo y alma.

Sí, dije agradeciendo, ya que nunca será posible que podamos lamentarnos estando presentes en el presente, las lamentaciones surgen cuando no estamos presentes, cuando viajamos al pasado y hacemos comparaciones, o cuando nos proyectamos en el futuro y no nos agrada nuestra proyección y nos perdemos de vivir ese instante, entonces lamentamos o maldecimos ese momento en que no fuimos conscientes, pero más que nada lo hacemos por la asociación que hicimos con el pasado o el futuro, no por no saber vivirlo en el presente, que sería el verdadero motivo para lamentarlo.



Cada momento es especial, único, irrepetible. Eso es algo que todos sabemos ya, entonces sabiendo esto, resulta incomprensible entender... 
¿Qué diablos nos pasa? ¿Qué condición tan arraigada es capaz de hacernos olvidarlo y desviar nuestra atención para perdernos ese momento? 
¿Por qué se nos hace tan cuesta arriba, tan difícil estar en el presente? 
¿Por qué nos seduce tanto que en lugar de saborear y disfrutar hasta el final el caramelo que nos estamos comiendo, asociarlo al sabor de uno que nos comimos anteriormente, o imaginar a qué sabrá el siguiente caramelo que nos comamos, si en ese juego mental, nos perdemos el placer del caramelo actual? 
Porque sin dudas algo así es lo que hacemos con todo o con casi todo, soltar el momento presente para llevarlo al pasado o al futuro, nos negamos a dejarlo ahí, a vivirlo y apreciarlo en su momento a plenitud. 

¿Qué tipo de laguna mental nos ahoga o que traumático recuerdo guarda nuestro subconsciente, que nos impulsa a hacer esto? 

Me pregunto si tendrá algo que ver con esto el momento del parto, del corte del cordón umbilical, de la separación, de nuestro nacimiento. 
¿Será tan traumático que preferimos bloquearlo y recordar lo confortable que estábamos flotando en el vientre de nuestra madre, o proyectarnos a cuando ya estemos afuera y haya pasado lo peor? ¿Será una artimaña que inmediatamente el cerebro registró como una orden y lo hace un hábito? Como llorar cuando sentimos incomodidad y dolor y como la mayoría de nuestras primeras costumbres que terminan por definir nuestra personalidad. 
¿Sera por eso que vivimos con tantos miedos y en deuda constante con el presente, negados a hacerle frente y a darle la cara?

Dice una frase popular que “La costumbre hace ley”, pero también hay otra que dice que  ”No existe nada que el poder de la mente no pueda cambiar”, me parece que ya es hora de hacer ese cambio y no seguir dejando escapar los momentos únicos y memorables que conforman nuestra vida, todos sin excepción son importantes e imprescindibles, gracias a ellos estas aquí, estás vivo, y si lo decides, si te acostumbras a estar presente en el presente, también estás viviendo, cuando no lo haces simplemente estas sobreviviendo.

Para terminar les quiero dejar este video, se trata de una vieja y hermosa canción, la letra es del español Ramón Arcusa, interpretada por el famoso cantante también español, Julio Iglesias, se titula “Momentos” y ha sido una de mis favoritas desde que la escuché por primera vez.


I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

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viernes, 17 de marzo de 2017

Te perdiste...

La expresión tan común “No te imaginas de lo que te perdiste”, que se usa para indicar que nos perdimos de presenciar o de participar en un evento sin importar su trascendencia, es uno de los tantos usos que conlleva el vocablo “perdiste”. 
Pero el más genérico de todos es cuando "perdiste" se refiere a no ganar, los humanos siempre nos desenvolvemos en función de ganancias y pérdidas.

El vocablo perderse o perdido, tiene un uso más variado y menos generalizado, se usa para indicar que estamos desorientados o equivocados en cuanto a la dirección o camino que hemos tomado, ya sea física (ubicación y localización) o moralmente (carentes de valores morales y éticos). 

El hecho de saber reconocer a tiempo que estamos perdidos es vital a la hora de enmendar ese error, pues de seguir transitando por un camino incorrecto podríamos perdernos irremediablemente y jamás encontrar la ruta correcta a seguir, tanto en el aspecto físico como en el moral.


Este vocablo también se usa para dejar claro que no tenemos la menor idea de lo que queremos hacer con nuestras vidas, que estamos totalmente perdidos en un mar de confusiones, dudas e incertidumbres que afectan de manera negativa nuestro diario desenvolvimiento en la vida. 

Cuando estás perdido por no encontrar la localización o ubicación de tu destino inicial, es fácil retornar a la ruta correcta, como dice el dicho “Preguntando se llega a Roma”. 
Cuando estás perdido por no tener valores morales y éticos que te sirvan de referente para respetarte y respetar a los demás y para valorarte y valorar al prójimo, encontrar la solución es algo mas difícil, de nada te servirá preguntar ni indagar, debes primero hacer un reconocimiento y aceptar que estas equivocado de proceder, luego buscar ayuda para encontrar la forma de encarrilarte y ser coherente y tener fuerza de voluntad suficiente para llegar a feliz término y tomar un camino mas sano.

Cuando estás perdido por no saber qué es lo que deseas, es mucho más complicado aun, ya que debes hacerte una autoevaluación, hurgar en tus sentimientos y emociones para determinar cuál es el camino que te conducirá a tu verdadera satisfacción personal. Es probable que para esto necesites ayuda, aunque la solución solo la encontrarás por ti mismo, la ayuda es para darte una orientación de cómo hacerlo.


Pero la peor forma de perderse, es perderse de vista uno mismo. Esto ocurre cuando no tenemos la suficiente determinación, autoestima, carácter bien definido y el valor para ser auténticos, ser quienes realmente somos, sin importar el qué dirán, y decidimos adoptar otras personalidades, usar disfraces para ser aceptados, populares o vaya usted a saber para qué. 

Llegado un tiempo escondiéndonos detrás de diferentes disfraces, nos perderemos de vista y adoptaremos el disfraz que mayormente representemos como si fuera nuestra verdadera personalidad, que para nada lo será, y tarde o temprano aflorará un sentimiento de pérdida que nos produce una profunda tristeza o un desconcierto, resultado de no saber en realidad quienes somos. 

El problema está en que nos creímos el cuento de que somos imperfectos y empezamos a buscar la perfección, y en esa búsqueda la perdimos de vista y enfermamos, y la felicidad se hizo a un lado para no estorbar a la tristeza que produce la enfermedad, que no es otra cosa que la pérdida y el abandono de uno mismo.  


Cuando estás perdido de ti mismo, resulta altamente complejo encontrar la solución, encontrarte, ya que es muy probable que lleves muchos años representando uno o varios papeles que te han hecho cavar muy en el fondo de tu interior, una tumba a tu verdadero yo, por lo que te resultará doloroso, agobiante y sumamente retador y demoledor tratar de reencontrarte contigo. La buena noticia es que es posible hacerlo e incluso salir ileso del trance, y la felicidad y el gozo que genera ese reencuentro contigo, será tu permanente estado del Ser.

A propósito de pérdidas, aunque tal vez no venga al caso, quiero compartirles este vídeo de Pavel Núñez, talentoso cantautor dominicano, la canción es hermosa, se titula “Te me perdiste” y la canta en compañía de un famoso cantautor puertorriqueño, Danny Rivera (para mí una de las voces más melodiosas). 
Espero les guste tanto como a mí.


I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Esta entrada fue publicada en el periódico El Caribe:
https://issuu.com/elcaribe/docs/periodico20170612

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