domingo, 21 de febrero de 2016

La sinceridad

Quise comenzar con esta frase que encontré en la web, para abordar hasta qué punto es apropiado ser sinceros, si es necesario establecer límites, o si por el contrario debemos ser tan sinceros como lo es el sol, que quema, y que independientemente del alcance de nuestros ojos y de la interferencia recibida, sin importarle la lluvia o la noche, se mantiene firme dando calor y vida a nuestro planeta y a la vía láctea, nunca se apaga aunque no lo veamos o percibamos su calor, o acaso debemos ser tan discretos como la oscuridad, que no nos permite ver mas allá de nuestras narices ocultándonos su verdadera identidad e inmensidad.

Lo que muchos llaman sinceridad y que algunos tildan de descaro, otros le llaman honestidad, lo cierto es que aunque no son exactamente lo mismo, van de la mano, pues sin honestidad no podemos ser sinceros y gracias a estas dos virtudes es que podemos proceder con autenticidad, sin poses, sin titubeos, sin miedos. 


La transparencia es el estado más puro del ser, pues deja ver todo a través de ella, pero a veces no estamos aptos o facultados para asimilar eso que se nos revela, de ahí que veamos las cosas como no son, las disfracemos, tergiversemos o neguemos con tal de no afectar nuestra imagen preconcebida o limitada. Pero esa transparencia es una facultad de todas las cosas, y todos poseemos la facultad de apreciarla así sean rocas lo que estamos mirando, podemos adentrarnos y ver su interior ya que se nos muestran tal cual son, está en nosotros ver su autenticidad y transparencia.

¿Alguna vez te has levantado de la cama y te has preguntado que deseas hacer exactamente ese día? Si lo has hecho, ¿Te has complacido? ¿O apareció alguien que te pidió le acompañaras a visitar a un familiar enfermo y…, lo postergaste?
¿O simplemente no te atreviste a complacer tus deseos por alguna razón particular o por miedo a tu propia satisfacción?

De eso se trata la sinceridad de ser franco contigo antes que nada, de observar tu transparencia, limpiar cualquier impureza y permitir de esa forma, que los demás también la observen.  La sinceridad a veces te aleja de las personas, pero te libera de ser lo que no eres. A veces las personas se sienten heridas y les apesta que seas sincero, pero eso te hace candidato a ganar la felicidad y restregársela a los demás para que se revisen y actúen de forma correcta y afín con esta. 


Si tienes dudas en ser sincero pregúntate si tu sinceridad realmente puede dañar a alguien, se sincero al responderte, de eso dependen futuras actitudes tuyas y de los demás. Muchas veces vivimos una farsa tras otra por falta de valor inicial para decir “No” y poner un alto.

Te contaré una vieja historia familiar:

Una vez, de visita donde unos amigos, unos familiares alardearon acerca de un dulce que les brindaron y que sabia pésimo, el resultado fue servirles otra ración de aquel horrible dulce, el cual les supo aún peor que la primera vez. 
¿Por qué? Sencillo, la primera vez no lo pudieron evitar, la segunda vez sí. La sinceridad no se trata de ser desagradables, pero sí de hablar claro, al menos sin mentir y afirmar lo contrario de lo que se piensa y siente.

Aunque no se mucho de la Biblia hay un pasaje muy interesante en ella que guarda relación con esta reflexión y es el siguiente:
“Y conoceréis la verdad, y la verdad los hará libres”, Juan 8:32. 

Con solo aplicar esta cláusula, se hubieran evitado esa segunda ración del dulce, que según nos han contado llegaron a ser tres, solo por no pasar por desatentos, una cosa es disfrazar la verdad y otra muy distinta mentir, de todas formas ambas son armas de doble filo que debemos cuidarnos  de no portar, pues podemos resultar con una herida mortal.

Les dejo esta excelente canción de uno de los más grandes cantautores de habla hispana (a mi criterio personal), el español Joan Manuel Serrat, se titula “Sinceramente tuyo” y es una de mis favoritas.

Como dice una de sus estrofas, “No es prudente ir camuflado eternamente por ahí ni por estar junto a ti, ni para ir a ningún lado…”.


Harolina Payano. Fluyendo armoniosamente. 

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