jueves, 20 de julio de 2017

CUARTO AÑO DEL BLOG

Queridos amigos, con grato placer les anuncio el cuarto aniversario del blog.



Amables y consecuentes lectores, agradecerles a todos ustedes su participación y apoyo, tanto a los que dejan huellas, como a los que solo leen y no lo hacen, me resulta poco, e insignificante, para la satisfacción recibida por su solidaridad. 
Ustedes son la mejor muestra de que tuvo sentido seguir la guía interior y lanzarme a esta gratificante, enriquecedora y gozosa travesía virtual. 

Lo que empecé con la intención de compartir las experiencias de cambios de: pensamientos, perspectivas, objetivos, sentimientos…, en fin de despertar a la verdadera vida, ha sido un grandioso y beneficioso aprendizaje de vida para mí, y espero que también lo haya sido en parte para todos ustedes.

El privilegio de poder ver que la idea central de: acercar, compartir y fluir, ha dado sus buenos frutos, el poder comprobar también, a través de ustedes, la diversidad y la sencillez y complejidad del ser y su belleza existencial, que enuncia el blog como subtitulo, y constatar que definitivamente estamos pariendo felicidad auténtica, como lo plantea el enlace del blog, no tiene precio ni manera de agradecer personalmente a cada uno de ustedes como se merecen, a no ser por la intuitiva revelación de que también ustedes se han beneficiado.


Por su lealtad y con motivo de la celebración de este cuarto aniversario, quiero hacerles este humilde obsequio del cual ya les había hablado en la publicación de la última adquisición del blog, la pagina PDF libros, se trata de uno de mis libros inéditos, con el que me inicié en este arte de escribir sobre mis pensares y experiencias reflexivas de vida. 
Como fue mi primer libro lo atesoro con amor, aunque quizás se encuentren con algunas incongruencias con mí pensar de hoy, no olviden que la vida es una caja de sorpresas y una fuente de transformación y de cambios.

Espero que “Monólogos del Alma” les deje un buen sabor en el paladar almico y tengan algún tipo de beneficio emocional o espiritual al leerlo. Lo pueden encontrar accediendo a dicha página. 

Gracias del alma a todos, por acercarse, compartir y fluir, y motivarme a seguir escribiendo lo que la fuente divina me revela y me induce a compartir. Gracias a ella, porque es quien me ha traído hasta aquí. 

También a blogguer y sus representantes, y por supuesto gracias a mi Ser y a esa voluntad y disposición de hacer las cosas, que me caracteriza, a esa guía interior y poder de decisión que me lleva a crear y ejecutar las metas y los sueños que me harán fluir, volar y trascender.

!FELIZ ANIVERSARIO BLOG!, SIGAMOS FLUYENDO... 

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

P.D. Esta publicacion es la numero 300

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.

viernes, 14 de julio de 2017

Patentizando mi locura

Amables lectores, empezaré por hacerles una sugerencia, no lean esto como si se tratara de algo fuera del contexto habitual, léanlo entre líneas, como siempre me leen, esto también va muy en serio.


“El loco se cree cuerdo, mientras que el cuerdo reconoce que no es sino un loco”. William Shakespeare

El hecho de que hoy les escriba es porque quiero patentizar mi locura, y quienes mejor que ustedes y esta plataforma virtual (este blog a unos días de cumplir 4 años), que me han regalado vivencias impensables e inolvidables, me han enseñado tanto a través de sus comentarios sabios, reflexivos, hermosos y gratificantes, para dejar constancia de ella. 

Sí…, de mi locura, esa que me da alas, que me ayuda a vivir el día a día y me inspira a seguir descubriendo, aprendiendo, creciendo, escribiendo, y en silencio riendo, sintiendo, siendo…,  y poco a poco, vida tras vida… ¡Trascendiendo!


“Me volví loco, con largos intervalos de horrible cordura”. – Edgar Allan Poe

Es un tipo de locura nueva, pero bien arcaica a la vez, hace años la padezco, es más, estoy segura que nació conmigo, hemos vivido miles y miles de años ya, nos engendramos y amamantamos juntas, nos disolvemos y renacemos juntas por una eternidad.  
Aunque es invasiva, no es para nada dañina, me hace ser feliz, por suerte que no es contagiosa, no vaya a ser que en otra mente degenere en otra cosa.
 
A veces aturde la razón y al mismo tiempo la aclara, nos llevamos muy bien las dos…, si señores es al igual que yo, enigmática y contradictoria, nunca se sabe por dónde va a aflorar, si me hará reír o llorar, pero no saben cuánto me ha enseñado, nos llamamos locura cuerda y otras veces, cordura loca, por momentos no sé quién es la cuerda, o cual es la loca.


“Más cuerdo es, el que acepta su propia locura”. – Edgar Allan Poe

Ustedes sabrán que pensar, yo de mi parte, lo único que deseo es poder patentizar mi locura, que quede claro que nació conmigo, que vivió conmigo y que por supuesto, conmigo se irá el día en que me vaya a fundir con la eternidad. 
Espero que no sea hereditaria, y así, con mi partida definitiva, se pueda erradicar, no quiero dejarla sola en tan irreverente humanidad.

Como pueden ver de locos está lleno el mundo, ¡Pero qué cuerdos también suelen ser! 
Y para muestra un botón. Les dejo una hermosa locura hecha canción, cuyos locos responsables son el músico argentino Astor Piazzolla con letra del poeta uruguayo Horacio Ferrer. Además de unos cuantos locos que se han atrevido a interpretarla, sumado una gran cantidad de locos que como a mí, les encanta escucharla… 


I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.

lunes, 10 de julio de 2017

Tiempos modernos

Esta entrada surgió de un comentario que hiciera en la publicación de un relato reflexivo de +Ziortza Moya Milo una amiga bloguera con un blog muy interesante y versátil; los invito a pasarse, y conocerla.
Su relato nos mostraba dos caras: la apatía de una vida sin pasión y alegría, versus la felicidad artificial, inducida por fármacos que obnubilan los sentimientos y la razón.


De manera clara y explícita, el relato nos deja ver la verdadera situación por la que atraviesan los jóvenes hoy día, y el papel que los padres han dejado de asumir, para tomar un nuevo camino en detrimento del bienestar emocional de los hijos y de la sociedad en sentido general. 



Que conste que con el mensaje de la imagen, no estoy abogando por el maltrato físico, pero me pareció hasta cierto punto inofensivo, comparado con las consecuencias de la falta de atención y responsabilidad amorosa de los padres de hoy. 

No sé en qué momento los padres dejamos de ser entes pensantes para convertirnos en entes danzantes al son que nos toca la sociedad, provocando en nuestros hijos mucha infelicidad.

Nos hemos convertido en una comunidad de almas vacías, sin sentimientos, autómatas por demás, victimas del sistema actual que a diario nos empuja al desfiladero del consumismo, con ausencia casi total de valores morales y con un grado de aprobación y permisividad ante todo lo que les genera dinero y aparente tranquilidad emocional, que no es más que mera pantalla social, en el fondo las familias se han quebrado, desmembrado y desmantelado el hogar para convertirlo en un ring de boxeo, en un coliseo romano donde el lema es “Sálvese quien pueda”, o en el peor de los casos, en un convento de clausura donde está prohibido hablar y relacionarse, cada quien en lo suyo. 



Me parece que nuestra mayor responsabilidad es asumir las responsabilidades propias, no las de los demás, si nuestro jefe quiere hacerse rico y poderoso es su problema, no el nuestro. Debemos ponerle límites al trabajo y los horarios, y no permitir la explotación, a cambio sacrificamos a nuestros hijos, a la familia, para conseguir cosas materiales y superfluas que al final no nos proveen ningún tipo de felicidad. 

Lo que no se va en llanto, se va en suspiros, como dice el dicho. La vida es una y es corta, cada cual es responsable de lo que acepta y hace, de lo que piensa y de lo que crea con ese pensamiento, de lo que hace con esa creación y de las consecuencias que de ella se derivan. 


La modernidad está matando nuestra amorosa y valiosa humanidad, nos estamos convirtiendo en meros robots, máquinas de producción para generar dinero y una vida licenciosa de opulencia y despilfarro a unos cuantos. Tiempos modernos, donde la mayoría, responde a un patrón de conducta preestablecido por un sistema opresor, y hasta cierto punto carcelario, pues te mantiene atrapado entre la espada y la pared, te hace sentir indefenso e impotente ante su demoledora, encantadora y seductiva vestimenta, “nada como la tecnología, los lujos y la buena vida”, ese parece ser el mantra más repetido a nivel mundial, y la vida que la mayoría aspira tener.

Lo más lamentable del caso es que no lo queremos ver ni aceptar, y si lo aceptamos, de ahí no pasa, no hacemos nada por cambiarlo, seguimos repitiendo el mismo mantra, siendo carne de cañón, haciendo cola para ser uno más del montón de enajenados mentales, con tal de no perder los supuestos privilegios con los que contamos en la actualidad, que de manera adictiva y alucinante, nos tiene fármacos dependientes de cualquier tipo de droga, medicamento o entretenimiento, que nos alivie un poco el estresante e insaciable cáncer (perdonen las palabras) de la maldita y azarosa modernidad. Y lo peor de todo eso es que inducimos a nuestros hijos (para eso si que somos enérgicos y exigentes) a seguir por ese mismo derrotero.

Despertemos ya de ese sueño devastador de vidas libres y felices y promotor de ausencia total de alegrías, de simple gozo, felicidad y libertad de vivir y realizar nuestros mayores anhelos del alma, para bien de la humanidad.


I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.

miércoles, 5 de julio de 2017

Pulsaciones


Según el enunciado de este proverbio Zen en la imagen superior, pienso que somos igual que los árboles, meditamos cuando envejecemos, que es el invierno de nuestras vidas, y luego morimos. Gracias a ello, reencarnamos, y en la primavera de nuestra nueva vida florecemos. 
En el verano (nuestra época más ardiente) con juventud y madurez, damos sombra y frutos. Luego en el otoño de nuestras vidas, hacemos limpieza y nos despojamos de todo lo superfluo, para nuevamente meditar, morir en invierno y renacer de nuevo. En cada renacer damos nuevos frutos y evolucionamos. 


Todo en esta vida es cíclico, ayer fui joven, y mañana seré vieja, aunque hoy me siento viva y llena de vitalidad, el cuerpo a veces me dice que he vivido muchos años ya. Llegará el día en que el cuerpo me diga que ya no puedo postergarlo más, que me debo marchar para poder regresar.

Nadie quiere hablar de la muerte, pero de alguna manera tampoco la dejan de pensar. Primero teníamos miedo de entrar a este mundo y lo hicimos llorando, y luego nos aterró el saber que teníamos que salir y vivimos temblando de miedo, pensando en cuando, dónde y cómo será. 
Imaginando cual será el momento indicado, muchos viven angustiados, y entre apegos y miedos, se olvidan de vivir y salir al ruedo.


Dicen que el tiempo no existe, que solo es relativo, entonces para que tanto revuelo, acerca de la edad, si esta también es parte, de esa relatividad. 

Que los años pasen, no debe ser motivo de preocupación, si no de celebración. Unos dicen tener menos, otros perdieron la cuenta ya, y a la gran mayoría les preocupa, que les vayan a poner de más. 
Son muchos los mecanismos para engañar a la edad, pero hagamos lo que hagamos, el tren de la vida no se detiene, ni da marcha atrás.

Si dejas de respirar en un cuerpo, es porque respiras en otro cuerpo ya. La muerte no existe, solo cambiamos de cuerpo y nos mudamos de lugar; aprendiendo, enseñando, limpiando el karma, o acelerando la evolución colectiva de la humanidad, aunque muchas veces, preferimos quedarnos, en el mismo círculo familiar. 


En definitiva, la vida se presenta con sus altas y sus bajas, se comprime y se expande constantemente, aprieta por un lado y libera por el otro, hiere y sana a la vez. Te mantiene un instante al frente y al siguiente te coloca en la retaguardia. Te venera y luego te ignora, te regala y después te roba, te mece y acuna y más tarde te estremece y sacude, te sumerge y te sube a flote, te moldea y te pule, te acorrala, te elude, te alecciona..., pero nunca te abandona.   

Si te detienes un momento, le prestas atención a tus movimientos, y te fijas en todo lo demás; cada respiración, cada parpadeo, cada escalofrío, cada sentimiento y emoción… Cada semilla que germina, cada soplo de brisa que te toca, cada gota de lluvia que te moja, cada ola que se disuelve y se va…, te vas a dar cuenta de algo maravilloso y sensacional, todos los momentos y acontecimientos, son pulsaciones no más. 


Esas pulsaciones, son la eternidad de la existencia, son la vida; meditando, envejeciendo, muriendo, renaciendo y despertando, floreciendo, creciendo sin parar, madurando y dando frutos, soltando y fluyendo, siendo…

Evolucionando a través de cada una de sus expresiones. 
Eternizándose al compás de cada una de sus infinitas pulsaciones.   

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.