domingo, 8 de septiembre de 2013

Al rescate de lo perdido

En estos días llegó a mis manos un libro que se titula “Sumergirse dentro de sí”, de la sicóloga clínica Fernanda Parolari Novello, un libro escrito con la intención de ayudar al ser humano a conocerse mejor mediante el autoanálisis y la aceptación de los hallazgos interiores, aunque nos cueste, con el objetivo de corregir, mejorar o eliminar los defectos y condicionamientos y ser auténticos y felices. Lo considero un buen libro para empezar a descubrirnos internamente y aceptar quiénes y cómo somos en realidad y por qué actuamos de la forma en que lo hacemos generalmente.



Algo parecido a esto es lo que he estado haciendo en los últimos años de mi vida, después que comencé a despertar a muchas realidades. Yo le he llamado “Al rescate de lo perdido”, pues se trata de una búsqueda de nosotros mismos, o más bien, un buscar el momento justo en el cual nos perdimos de vista, dejamos de reconocernos internamente y ser auténticos, para acceder a los condicionamientos externos y dejarnos influenciar y así ser del agrado de los demás y ser admirados y queridos por la gran mayoría, aunque en el fondo sufriéramos nuestro propio rechazo que es más, importante y vital que el rechazo de los demás, ya que aunque todos te adoren, si tú no te aceptas y amas, tampoco serás feliz.

Lo ideal es equilibrar nuestra personalidad, ante todo aceptarnos, aprobarnos y luego tratar de tener la aprobación al menos de los seres de nuestro entorno que sabemos que están en armonía con la vida, ya que las personas que sufren desequilibrio emocional y los amargados, nunca serán capaces de aceptar a nadie. 
 
Recuerden siempre estas dos frases cuyos autores desconozco:

“Preocúpate más por tu conciencia que por tu reputación. Porque por tu conciencia eres lo que eres y por tu reputación eres lo que los otros piensan de ti. Lo que los otros piensen de ti, es problema de ellos”.

“Todos ven lo que aparentas, pero pocos ven lo que realmente eres”


Sé que no vivimos solos y que necesitamos del afecto y las relaciones con los demás, pero no permitas que para lograr ese afecto y mantener esas relaciones, el precio a pagar sean tu autenticidad, tu integridad y tu felicidad, así no vale la pena sociabilizar, ni ser querido, es preferible vivir aislado y en soledad si eres feliz contigo mismo, que vivir rodeado de personas y momentos que hacen que en tu interior te rechaces y te odies y te hagas la vida insufrible e infeliz. Pues aunque en el momento, cuando eres el actor, aparentes estar a gusto y ser feliz, en el fondo, cuando estás en soledad, revives el momento y no eres más que un espectador, te repugna ver tu actuación, ver como ejecutas tu papel tan fielmente al guión que otros hicieron para ti, pero tan alejado de ti, de tu  realidad, de tu autentico ser, por lo que no puedes evitar el sufrimiento.  


Salgamos al rescate de lo perdido, vinimos completos a este mundo y en algún lugar del camino perdimos algo muy importante y necesario para seguir adelante con alegría, entusiasmo y amor. Rebusquemos bien en nuestro interior, en el zafacón de nuestro pasado, pues es ahí donde encontraremos nuestro gran tesoro, del que nadie nos puede despojar y tomarlo para sí, pero del que nos despojamos y echamos al olvido sin saber lo que hacíamos. Debemos recogerlo y volver a integrarlo, a instalarlo en nuestra conciencia, aferrarnos a él y tratar de no perderlo de nuevo, pues ese tesoro es nuestro mayor Don, nuestra Dádiva y Gracia Innata, regalo del universo para cumplir nuestro cometido en la vida con felicidad autentica.

Así, como en la historia de la humanidad, hay un eslabón perdido, de la misma forma en la historia de cada ser humano también hay un eslabón perdido, la buena noticia es que este es más fácil de encontrar que el otro, pues este depende de cada uno de nosotros, es individual, el otro, depende de un sin número de factores y hallazgos colectivos, antiquísimos, sumergidos en lo más profundo de nuestra historia, cubierto por millares de capas de evolución, por lo que se hace más difícil encontrarlo. 

Sumérgete dentro de ti, y rescata ese ser tan valioso que hace tiempo perdiste.




Harolina P. Fluyendo armoniosamente. 


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