domingo, 15 de septiembre de 2013

Gestando y estrenando alas

Desde hace ya unos años atrás, cuando mi mente empezó a cambiar y expandirse hacia otros horizontes, mis dudas e interrogantes también lo hicieron y aumentaron en cantidad y profundidad adentrándose en otras dimensiones, partiendo ya de algún tipo de certeza intuitiva que por alguna razón me resulta irrefutable. Con la amplitud de mi mente soy capaz de darle el beneficio de la duda, a cosas que a simple vista parece descabellado afirmarlas o pensarlas tan siquiera.
En otras palabras me he puesto aparentemente más chiflada de lo que era (que ya es mucho decir), pero sé y está más que comprobado, que hay infinidad de cosas que la lógica y la razón son incapaces de demostrar y los cinco sentidos más conocidos incapaces de captar y entender, pero yo siempre trato de ir mas allá de lo aparente, como dicen “me encanta buscarle la quinta pata al gato”.

Pues bien la cosa es que hace ya varios años he empezado a sentirme como cuando estaba en estado de gestación o gravidez, o sea, embarazada. Algunas sensaciones se parecen bastante y otras son nuevas por completo. Sé que físicamente hablando es “casi” imposible que una mujer pueda dar a luz, como se dice biológicamente hablando, parir, un espécimen distinto al de su naturaleza, pero metafísicamente hablando podemos parir cualquier cosa que se esté gestando en nuestro interior, incluso en este caso el sexo no importa, también los hombres son capaces de parir, ya que se traspasa del ámbito físico o material, y se refiere más bien al ser, a ese ente de energía y poder que somos.


No tengo muy claro aun que estoy gestando en mi interior, ni cuánto tiempo tomara en madurar y poder parirlo, pero algo me dice que me estoy gestando a mí misma. El hecho de estar en estado de gestación es maravilloso, tanto en el caso de tratarse de traer un hijo al mundo, como en el caso de gestar algún proyecto o movimiento liberador, como ha ocurrido en la historia de muchos países del mundo. Esto nos produce ilusión, alegría, nos da fuerzas y esperanzas, nos da poder, pero el hecho de gestarse a uno mismo es más grandioso y gratificante aún, más relevante y esperanzador, pues la incertidumbre que tienes en los otros casos no te atormenta, sabes 100% que todo estará bien y serás mejor que antes, más completo y más sabio, sabes que serás auténticamente libre y feliz, este tipo de gestación nos da alas. 
Si, así es, estoy gestando alas y deben ser muy grandes y fuertes para que me puedan llevar hasta donde mi espíritu indomable quiere llegar, al confín del mundo y poder constatar que no existe un solo rincón donde no reine la paz, la felicidad y sobre todo el amor. 

También sé, que al igual que yo, existen muchos seres humanos que están en estado de gestación, cada día el número aumenta, es un renacer individual y al mismo tiempo colectivo por lo masivo que es. Estemos atentos y alerta, porque así como la gestación ha sido difícil, por la cantidad de malestares colectivos que ha provocado por lo masivo que es, también la labor de parto será ardua, debemos fortalecer bien nuestro espíritu para colaborar todo lo que podamos, hasta que llegue el momento definitivo de parir una nueva humanidad.

Estamos gestando alas y sé que en un lapso de tiempo no muy prolongado estaremos como dice la dirección web del  blog: “Pariendo felicidad auténtica”, algunos se nos han adelantado, y ya incluso están estrenando sus alas, sus primeros aleteos han servido de estímulo y de inyección para provocar nuestro grandioso embarazo.

Deseo con toda mi alma que tengas un parto formidable y un vuelo espectacular.


Nota: Les recomiendo un PPS con un buen mensaje para alzar el vuelo que se titula  “Corta tu rama”.

Harolina P. Fluyendo armoniosamente. 


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