domingo, 8 de mayo de 2016

Indigestión emocional

Hace varios años tuve una experiencia que imagino que a muchos les ha pasado desde que tenemos acceso a internet y todo ese flujo de informaciones. Acumulé demasiada información en poco tiempo, me atiborré y me sentí confundida, saturada y agotada incluso espiritualmente, por lo que decidí alejarme de toda esa parafernalia que trajo el entrar en los albores del 2012, esa enorme cantidad de cosas creíbles y de cosas increíbles, manipuladas y traídas por los moños. Dejé de leer, buscar y hablar de ciertos temas, me alejé temporalmente hasta aclarar mis ideas y canalizar todo lo escuchado, leído y asimilado. 


Me aparté y desde afuera pude ver cosas con mayor claridad, cuando una sigue con mucha frecuencia estas corrientes informativas se adentra demasiado y llega un momento en el que se bloquea y ocurren generalmente dos cosas; o este bloqueo nubla la razón y nos descontrola, o hay tendencia a dejarse llevar por lo insólito y creerse la mayoría de ellas.
Como no quería ser dominada ni por una ni por otra cosa, decidí soltar por un tiempo y dedicarme a otras cosas, luego llegó el momento de sentirme tranquila y preparada para retomar todos estos conceptos y ver cuales resonaban en mi interior y cuales chocaban con las paredes de mi ser y rebotaban como pelotas, y después de un tiempo de hacer estos ajustes, a raíz de eso creé el blog y aquí me tienen, a casi tres años de hacerlo sigo indagando, creciendo, y evolucionando, se me han revelado muchas cosas, otras siguen confusas a la espera de recibir ese destello y plasmarlo aquí, en este pequeño espacio de todos.


La palabra correcta que usé esa vez es que me sentía embotada, incapaz de generar con claridad y cordura, pude comprender por qué muchas personas se vuelven paranoicas y dementes, no hay nada peor que atiborrarnos y no poder digerir lo ingerido y aun así le seguimos metiendo información al cerebro sin dar tiempo a procesar las otras y esto es en parte lo que nos provoca el embudo y embotamiento mental.

Estamos cursando y aprendiendo en la escuela de la vida, pero últimamente nos llevan a una velocidad que no nos permite asimilar bien lo leído o escuchado cuando ya nos están bombardeando un sinfín de nuevas informaciones, y esto nos genera mucho stress o entaponamiento y confusión mental. Por eso hay que hacer una parada, poner un límite y decir basta, por ahora no quiero enterarme de nada más.
Estoy en otra tesitura en esta etapa de la vida, a veces no deseo oír ni leer nada sobre nada, no quiero prestar atención a cosas del pasado que para nada atañen ni resuelven los problemas del presente, me he vuelto muy selectiva en lo que leo o le doy entrada en mi cabeza. Después de todo lo ideal es experimentarlo y comprobarlo por nosotros mismos, de eso se trata todo esto, de práctica, no de teorías.

Ya he avanzado mucho para permitirme retrasos engañosos, estos lares cibernéticos son muy buenos, pero también muy peligrosos, tenemos acceso a todo tipo de información, veraz y manipulada, por eso hay que darle descanso a los pensamientos y la razón para procesarla y sobre todo al alma, para aclararse y tomarse su tiempo para hacer su discernimiento. Este proceder me ayudo mucho en su momento a entender el proceso por el que estaba pasando, ese descanso me abrió el entendimiento y surgió esta reflexión que hace unos años compartí en el blog, 

Tener indigestión siempre es un fastidio, ya sea estomacal o emocional es desagradable, nos limita y cohíbe la sensación de alegría y felicidad por lo ingerido, es por eso que cuando tu cuerpo, tu mente o tu alma amerite un descanso no debes dudar en complacerla, no vaya a ser que mueras de sed justo a la orilla del rio.
Tarde o temprano todos llegaremos a la meta, es mejor tarde con la consciencia despierta y la mente despejada, que temprano lleno de dudas y con una tormenta mental.
Dice un viejo refrán: “Nunca es tarde si la dicha es buena” y una vieja expresión popular que se atribuye a Napoleón Bonaparte reza más o menos así: “Despacio, que tengo prisa”.

La indigestión tiene varias causas entre ellas mencionaré tres:

Ingerir en exceso
Ingerir toxinas abundantes
Ingerir con rapidez sin masticar

Lo que entra por la boca alimenta el cuerpo y lo que entra por los ojos, oídos y corazón alimenta la mente y el alma. Si te sientes indigesto emocionalmente por causa del cúmulo de información, pregúntate cuál de estas tres razones es la causa, si el exceso de información, la cantidad de informaciones toxicas que recibes o la rapidez con que te las apropias. Saber determinar cuál o cuáles son las verdaderas causas, te ayudará a resolver con más facilidad el bloqueo o congestión mental y emocional.

Recuerda lo siguiente:

Nunca te comes la comida del mes en uno o dos días ( controlas el exceso)
Siempre hay que filtrar y desechar (eliminas las toxinas)
Todo debe pasar por un proceso de degustación y masticación, absorción y asimilación (evitas la rapidez)

Así que: no te excedas, aprende a ser selectivo y tomate tu tiempo para discernir.


Para finalizar, les deseo de corazón que vuestra alma y espíritu compilen todas esas informaciones, las reconfortantes y las perturbadoras, pónganlas en fila y tomen las que les resuenen y desechen las que no, y obtengan así un condensado jugoso y sano para beneficio de su trayectoria a seguir, con firmeza y mucha claridad de espíritu, para que luego, al retomar el camino, puedan darse cuenta de muchas cosas que sabían pero que les pasaban desapercibidas, ellas les ayudarán a despertar. 

En mi caso ese reconocimiento trajo como resultado esta otra entrada que hace unos meses les compartí: 

Cada nueva experiencia ha sido un hermoso descubrimiento y reconocimiento para mí.


I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

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