martes, 22 de septiembre de 2015

Lo que he recordado

Siempre me han sucedido cosas fuera de lo establecido como normal por no sucederle a la mayoría, pero que en cambio les pasan con frecuencia a un grupo no tan reducido de personas. 

Sentía la necesidad de hacer o encontrar algo especifico y esencial y por más que me rompía la cabeza y buscaba ¿Qué era eso que debía hacer o encontrar para sentirme tranquila y satisfecha?, lamentablemente no daba en el clavo, me decía una y otra vez: Sé que tengo que hacer o encontrar algo importante e imprescindible para cumplir mi finalidad en este mundo, para saborear de lleno el sentido de mi vida, para…, y por más que indagaba y me llenaba de conocimientos y experiencias que entendía debían ayudarme a avanzar, me sentía igual de estancada, llena de dudas y temores.

En mi proceso de crecimiento he ido desarrollando (o tal vez debo decir recordando) y despertando a ciertas cualidades que no me había percatado que tenía, no sabía cómo usarlas o no sentía la necesidad de hacerlo y por eso me pasaban desapercibidas.

Últimamente he experimentado muchos cambios evolutivos (por decirlo así) en mi vida. He desarrollado o despertado facultades dormidas que me sorprende sobremanera poder utilizar con tanta familiaridad y facilidad y además, sentirlas como experiencias gratificantes, las que me están llevando al punto de haber mermado ese deseo de búsqueda y la ansiedad que hace años sentía y no me dejaba mucha paz interior. 


Dentro de esas facultades despiertas están: la telepatía, el aumento de los niveles de desarrollo del sexto sentido y la intuición, el alto grado de percepción, al poder sentir la conexión con otros seres vivos y con la vida de forma intensa, incluso con la que se plasma en una imagen cualquiera, en la que puedo encontrar, apreciar y sentir todo un mundo de posibilidades, de forma rápida y clara.
He vivido extraordinarias visiones, sensaciones, experiencias y certezas que se logran a través de la sabiduría interior, del despertar de la consciencia, de recordar y sobre todo de la apertura del tercer ojo, la cual se ha incrementado y se ha hecho más amplia, intensa, nítida…, consciente.

Hoy puedo decir y admitirme a mi misma, que no sé en qué momento pasó, pero he notado que solté la ansiedad, he encarado muchos miedos, dejé de buscar afanosamente y empecé a utilizar todo lo que iba encontrando y aprendiendo (recordando) en el camino de mi búsqueda, para hacer con ese aprendizaje acumulado, una poción mágica que me sirva para regarla (cuando lo amerite) en el sendero que me queda todavía por andar, que siento no es tan largo, para tornarlo algo relajante, placentero, y poder vivirlo como una excitante aventura, en lugar de sentirlo como una obligación y una carga pesada. 


En fin, les puedo asegurar que esa colección de AVATARES, ha sido la que me ha ayudado a crecer al punto en el que me encuentro hoy, a ser más sensible y humana, más emotiva y espiritual que nunca, pero sobre todo, a estar más ligera de equipaje, con un aire de libertad, que he empezado a experimentar, que me ha devuelto la paz interior, la confianza y la tranquilidad de mi ser, además de la certeza de saber que estoy en el camino correcto, en la vía indicada y que voy a la velocidad exacta para llegar a tiempo a mi encuentro conmigo misma, con lo que verdaderamente represento y SOY, y por consiguiente a mi encuentro con el todo, del que formo parte y el que verdaderamente ES.

Harolina Payano. Fluyendo armoniosamente. 

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