martes, 3 de mayo de 2016

Inconveniencias o intervenciones divinas

Si han puesto atención a ciertos episodios de sus vidas, habrán observado la cantidad de veces que por algún imprevisto que se presenta, nos vemos obligados a cambiar los planes. 
¿Se han preguntado el por qué ocurren estas cosas tan repentinas?



Existen muchas historias y creencias basadas en la realidad de que “No hay mal que por bien no venga”, muchas veces algo que nos impide realizar una salida, negocio o actividad, mas tarde nos sirve para damos cuenta de que nos libramos de una tragedia o negatividad. Otras veces ocurre lo contrario, hay una corriente que nos empuja hacia algo que tal vez dudamos en hacer, y luego nos enteramos o se enteran los otros de que quizás tuvimos oportunidad de haberlo evitado, pero basándonos en otra realidad, ”Lo que está para ti ni que te quites”.

Si es cierto que escogemos la vida que viviremos y todos sus sucesos, me pregunto si el hecho de saber de antemano todo, no influirá para que seamos nosotros mismos quienes programemos todas esas intervenciones o inconveniencias, algo así como prepararnos una trampa en la que caeremos en determinado día y hora, ya sea para evitarnos un retraso en nuestra evolución, para que se complete nuestra finalidad en esta encarnación o para ponerle fin a nuestra existencia humana en este plano inferior y pasar a una dimensión superior. 


Esto no quiere decir que la intervención no sea divina, ya que somos parte de la divinidad y de hecho somos la divinidad, lo que quiero dejar ver es que si todo sigue un patrón establecido por nosotros mismos como parte de nuestro libre albedrio, las cosas que deseamos vivenciar y las que no, son diseño nuestro, al igual que el tiempo que nos quedaremos en este cuerpo que también elegimos y las experiencias que tendremos mientras estemos en él. Después de crear ese diseño nos aunamos con almas que tengan diseños afines al nuestro, con intereses afines y comunes, de ahí surgen nuestros familiares, amigos...   

Imagina que te ofrezcas como voluntario o que seas estudiante de una carrera específica, digamos economía política y te pongan un exhaustivo trabajo en el que debes diseñar un patrón de conducta de los ciudadanos para evitar el calentamiento global, lo que hagas y uses para crear ese diseño no es problema del profesor, lo que a él le atañe es que pongas a funcionar tu cerebro a partir de las herramientas que te facilitó, y puedas crear una metodología que al menos a simple vista sea funcional, así que no esperes que él te diga que hacer, pon manos a la obra.


Ahora imagina que ese voluntario o estudiante es tu espíritu y que cursa la carrera de la vida, y que debes hacer un exhaustivo trabajo sobre la evolución emocional de las almas, para lograrlo debes reencarnar en múltiples ocasiones y experimentar las diferentes emociones bajo diferentes circunstancias, tu maestro es la consciencia universal pero no esperes que te diga que debes hacer, solo te da las herramientas para lograrlo (el cuerpo, la mente y la sabiduría), de ti depende todo lo demás, poner manos a la obra.



Es muy probable que nada de esto ocurra así y que lo dicho no tenga en realidad sentido, pero es una forma de visualizar como las cosas suceden o pueden suceder sin que sea ni logro ni culpa de ningún Dios, destino o ser maligno, simplemente es producto de nuestro crecimiento, instrucción, diseño y creación, de nuestro talento y deseo innato de contribución y aprendizaje. Somos seres decididos a probarlo todo, supongo que con alguna finalidad espiritual altruista, tanto en sentido terrenal como galáctico universal.  

La próxima vez que sufras un inconveniente o intervención divina, recuerda no culpar ni agradecerlo a nadie más que a ti por sobre todas las cosas, si bien es cierto que existe una fuerza mayor que controla y contiene a todo, y a la que muchos llaman Dios, no es menos cierto que eres parte importante de esa fuerza, así como en cierta medida dependes de ella en cierta medida ella también depende de ti, no te subestimes ni la subestimes, tampoco te endioses ni la endioses, tu estas en ella y ella está en ti, tu existes por medio de ella y ella existe a través de ti, sin uno no hay otro. 


Recuérdalo, ni súbdito ni dios, simplemente una mutua reciprocidad, no es unión ni fusión, solamente conexión y redención, la cual fortalece esa relación de respeto y amor incondicional que crea y recrea, que surge y resurge, que vive y revive.
   
I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

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