jueves, 30 de junio de 2016

El eterno verano

Empezaré por decir que este planeta que habitamos es tan diverso como son de iguales las arenas del desierto o las gotas de agua de un mismo río. Pero esa diversidad se puede apreciar en diferentes lugares, no en todos, ni al mismo tiempo.

En vista de que muchos países gozan parte de esa diversidad y experimentan cuatro estaciones al año, muchas de las personas que residen en ellos, aprecian y valoran el verano de manera significativa. 
Esto los impulsa a aprovechar al máximo los días de sol, el cielo azul, las tardes calurosas, la belleza del mar, los bosques y parques, los paseos en bicicleta y al aire libre, sin viento frio, sin nieve, solo un sol cantarín y radiante, convidándoles a disfrutar en grande los espacios que ofrece la naturaleza, el verdor del paisaje, la alegría de los animales, el colorido y el aroma de las flores, en fin, todo su mágico encanto y esplendor. 

Eso sí, tomando precaución de los rayos solares, que debido al cambio climático se han vuelto agresivos y algo perjudiciales. 


En contraposición a todo esto, mi país de origen, la Republica Dominicana, al igual que todo el Caribe y algunos otros países, gozan de un eterno verano y escasos indicios de invierno y otoño, muy pocos. 

El verano por estos lares es florido y colorido al igual que la primavera, pero sin un atisbo de frescura, más bien es caluroso a rabiar en algunos meses y refleja vestigios de otoño al refrescar un poco la atmosfera y dejar caer algunas hojas casi en noviembre, pero no se hagan ilusiones, que no les quepa la menor duda, sigue siendo verano todo el año, con algo menos de calor, pero con el suficiente sol para catalogarlo de verano. 

Algunos incluso, suelen hacer bromas y decir que contamos con dos estaciones al año, “INFIERNO y verano”, ja, ja, ¡Es tan cierto a veces!


A mi hermoso y caluroso país, con su exquisito y eterno verano y a esos compañeros blogueros que saben apreciar y valorar cada minuto del escaso verano que viven, va cariñosamente mi publicación; en especial a +Julia C. amiga y excelente escritora, quien motivó esta entrada a raíz de un comentario que hice en una publicación suya, en la que se despedía por unas cuantas semanas del ciberespacio, para vivir de lleno este verano que hizo ya aparición en su país, España.  


“El gozo es el combustible del alma y la libertad el alimento del espíritu”.

Con esta frase que le dediqué a Julia, hecha de palabras que dijo se llevaría prendidas del vestido para recordarlas y disfrutarlas, y que surgió como siempre, de la nada o del todo, les dejo un mensaje de amor y paz a todos los compañeros que al igual que ella hacen un alto en el camino para disfrutar del verano. 

Espero sepan defender por siempre en sus corazones y en sus vidas, ese llamado que hace el espíritu al alma, para que vuele alto y libre y solo se dedique a respirar aire puro y ser feliz. 

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

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