viernes, 13 de junio de 2014

Embellecer el alma

Los seres humanos siempre hemos sido atraídos y seducidos por la belleza, por lo que nos cautiva y nos deja absortos, embelesados y fascinados, y como todo es relativo, la belleza también lo es y depende de los gustos, muy variables por cierto, de las personas. Pero existe una especie de parámetro para definirla y como patrón se ha acordado que en general, todo aquello que a un significativo número de personas provoque hipnotismo, admiración, deleite y satisfacción a la vista, o la percepción sensorial, se considera bello o hermoso.
Mayormente reparamos y apreciamos más la belleza exterior y nos olvidamos de que internamente, también hay belleza, incluso más penetrante, dominante e influyente que la exterior y cuando la aprecias, la satisfacción y el deleite son mayores porque además de la excitación del cuerpo, te excita el alma. 
Existen personas que externamente no son tan agraciadas por la belleza por así decirlo, pero su belleza interior es tan seductora y cautivadora que las hacen lucir bellas y radiantes externamente, otras personas aun siendo bellas a simple vista, por algún tipo de inconformidad interior bloquean su belleza e impiden que podamos captarla y resultan desagradables.

Hay todo un abanico de ideas y complejos alrededor de la belleza, y precisamente por el afán de ser y lucir bello, ese mismo afán nos envuelve y distrae de la verdadera belleza, la interior, la del alma que siempre es bella, pero cuya belleza vamos opacando y apagando sin darnos cuenta por falta de reconocimiento y atención de nuestra parte, por culpa de nuestro propio desprecio.
Una de las corrientes actuales que ha alcanzado mayor auge es la de ayudarnos a embellecer el alma, sobre todo ahora que la competencia es mayor, ya que con los adelantos de la ciencia, las personas pueden darse el lujo de lucir como deseen gracias a las cirugías y demás artificios, razón de más para descuidar la verdadera, importante e irresistible belleza que reside en las profundidades del ser, desde donde emana toda nuestra energía pura, amor y felicidad.

Querer embellecer el cuerpo es aceptable y natural, pero mantener la belleza del alma es vital, es nuestra fuente de dicha y alegría, así que si eres de las personas que se ha dado a la tarea de opacarla o perderla, debes trabajar arduamente para recuperarla y nuevamente embellecer tu alma.

Harolina Payano. Fluyendo armoniosamente. 

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