sábado, 14 de junio de 2014

El instinto paternal

Como todos sabemos ya arranco el mundial de fútbol, el acontecimiento deportivo más esperado, visto y disfrutado del mundo, pues se realiza cada cuatro años y es un deporte que se practica en la mayoría de los países, además el fútbol tiene un ingrediente muy peculiar, apasiona de una forma aberrante, adictiva y hasta suicida, una pasión que para entenderla hay que sentirla, pues no parece razonable y es muy difícil de explicar. Aunque no he vivido esa sensación, he tratado inútilmente de entenderla y solo he conseguido aceptar que existe y que no hay forma de controlarla ni competir con ella ya que mi amado esposo es una de esas personas que disfruta de este deporte con la pasión adictiva y aberrante que genera y que disfruta los partidos y sobre todo los goles con una emoción desbordada y descomunal.




En el juego inaugural, donde se enfrentó Brazil contra Croacia, un camarógrafo atrapo una imagen del público que para mí, fue más emocionante que cualquier gol y precisamente se produjo cuando al anotar un gol el equipo de Brazil, un padre se emociono pero celebro el gol de manera muy moderada al tener en brazos a su pequeño hijo, que se recostó del hombro de su padre y este lo acerco a su rostro con una ternura tal que difícilmente se haya captado una imagen más tierna y humana que esta, solo se me ocurrió comentar con mi hermana hasta dónde puede llegar el amor de un padre, pues de no tener a su hijo en brazos hubiera saltado y abierto los brazos y celebrado en grande, pero contuvo toda su emoción y la volcó en un tierno abrazo a su hijo, por acciones así vale la pena celebrar un mundial de fútbol todos los años.        

Harolina Payano. Fluyendo armoniosamente. 

Esta entrada fue publicada en el periódico El Caribe:
http://www.elcaribe.com.do/2014/06/19/correo-los-lectores 

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