lunes, 5 de mayo de 2014

Aprendiendo a contar, Yo,...

Una de las primeras cosas que nos enseñan en la vida es a contar. ¿Por qué?, la verdad que no lo sé, podría hacer varias conjeturas pero de seguro tiene una razón muy remota y quizás hasta lógica, aunque supongo que fue después de que apareciera la necesidad de contabilizar las cosas y el surgimiento de las matemáticas en la vida del hombre, o mejor dicho, después de que en el ser humano surgiera la ambición y con ella el sentido de pertenencia y el deseo de acumular posesiones y nos volviéramos mezquinos.




En realidad no importa ni viene al caso, ese no es el móvil del tema, sino más bien hacer ver, que a pesar de que aprendemos a contar desde prácticamente el comienzo de nuestra vida, ese conteo lo hacemos casi siempre excluyéndonos, ya que nunca nos enseñan a empezar por contarnos nosotros primero, señalándonos o tocándonos para indicar el inicio del conteo, solo nos hacen colocar ambas manos frente a nosotros y comienzan a contar: uno, dos, tres,… 10, esto se hace con mucha frecuencia y lo registramos como un entretenimiento o juguete mas, y por alguna razón psicológica entendemos que es algo externo, ajeno a nosotros.

He ahí gran parte de nuestro problema a la hora de sentirnos responsables de los acontecimientos de nuestra vida, pues en la perspectiva que tenemos todo se debe a agentes externos, nosotros no contamos, las cosas siempre recaen sobre otros (los uno, dos, tres, etc.), nunca sobre nosotros, y si nos incluimos en el conteo, lo hacemos al final, nos enseñan que siempre debemos ser últimos, si nos contamos primero nos corrigen y dicen;”El burro por delante”, para darnos a entender que acabamos de cometer una burrada, supuestamente son reglas de cortesía, pero no acaba de convencerme esta versión ni el alcance psicológico que pueda ejercer sobre nosotros, ¿siempre seremos los últimos?

Deberíamos empezar a contar por un número que nos represente, un numero que equivalga a “YO”,  ya que las matemáticas son un lenguaje universal, tal vez así aprenderíamos a contar primero con nosotros mismos y después con los demás y mayormente lo hacemos al revés, primero cuento con los demás y en última instancia conmigo. Por eso nos frustramos con los resultados no esperados, ya que esperamos resultados fabricados por un “YO”, pero ejecutados por un “UNO, DOS, TRES,…”, que han fabricado sus propios resultados también.









Este gesto muestra una buena opción del “Yo”, un pie, soporte firme y en contacto directo con la tierra, sería un buen comienzo para el conteo, una buena representación del “Yo”.  



La idea es que hagas conciencia sin llegar a convertirte en un egoísta de que existes y eres tan importante como cualquier otro ser humano, que tienes anhelos, deberes, derechos y responsabilidades para contigo antes que nada y también con los demás, que debemos armonizar con esta realidad y adjudicarnos nuestra cuota de protagonismo, identidad y auto respeto.

Así como lo enseñan en Lengua Española: “Yo, Tu/Ud., Él/Ella” (singular), “Nos, Vos/Uds., Ellos/Ellas” (plural), en ese orden es como debe ser siempre, aunque nos hayan dicho que suena descortés en realidad no lo es,  el “Yo” me representa a mí y también estoy presente en el “Nos”, que son las dos primeras personas (singular y plural), el “Tu/Ud.”, representa a la segunda persona, que es con quien me estoy relacionando directamente y que está presente junto a mi al igual que el “Vos/Uds.”, por ultimo están “Él/Ella” y “Ellos/Ellas”, se refiere a terceras personas que están ausentes o distantes de mi, o sea que, todo se relaciona a partir del “Yo” o de “MI”, pero no para fomentar el egoísmo, sino con la clara intención de que te des cuenta de tu existencia, te responsabilices y te hagas cargo de ella, dando lo mejor de ti para el provecho y la conveniencia de los demás.

Existe un grave problema en las matemáticas, solo un número representa lo singular (el uno), el resto de los infinitos números representan lo plural, eso también podría ser un arma psicológica de doble filo, la unión hace la fuerza y es indudable, pero también una sola persona con poder de decisión y voluntad férrea puede hacer más que muchas juntas sin el coraje necesario.




Alza tu mano y di !YO! y cuenta contigo primero siempre, con tus cualidades innatas, tus virtudes y con tus limitaciones, pero también cuenta con los demás, recuerda que ellos también existen, cuentan y poseen cualidades innatas, virtudes y limitaciones y tienen tus mismos derechos. 

Asume tu Yo, en el momento en que lo hagas, tienes que asumir también los Tú y Él/Ella que se verán relacionados a ti, pero recuerda también que para ellos eres un Tu/Él /Ella, ya que desde su perspectiva son un “YO”.  

Harolina Payano. Fluyendo armoniosamente. 

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