viernes, 23 de mayo de 2014

A propósito del día de Las Madres

Les contaré algo que me paso el lunes mientras esperaba que me recibieran para  entregar un trabajo de avalúo en un residencial.


En el parqueo había una niña de ocho años esperando a que bajaran unos amiguitos para jugar, en lo que esperaba salió un niño muy pequeño (como de tres años) que al parecer había bajado sin el consentimiento de su madre, la niña que estaba ávida de compañía se acerco a él, pero su madre no tardo en llamarlo y bajar a buscarlo, reprochándole el haber bajado solo y sin permiso y lo hizo subir nuevamente. La niña se acerco a mí de nuevo y me comento que su madre dijo que le iba a pegar con una correa y lo iba a dejar solo, le dije que no era posible que lo dejara solo ya que era muy pequeño y que además era muy probable que no le pegara, que solo se asusto un poco al ver que su hijo bajo solo al parqueo exponiéndose al peligro si entraba un vehículo.

Ella me aseguro que le pegaría y lo dejaría solo, le note cierta angustia al decirlo y me comento que a ella su madre siempre le pegaba tan fuerte y le dolía tanto, que a veces le parecía que no resistiría el dolor. Me preguntó el por qué los niños tenían que sufrir tanto siempre, a lo que conteste que no todos los niños sufren, pero que lamentablemente la gran mayoría sí, por culpa de los problemas de los padres y la falta de amor, pero le aseguré que al niño no le habían pegado puesto que no le oímos llorar y casi al terminar de decirle eso bajó la señora con su pequeño hijo de la mano y le ayudó a subir al vehículo, le dije: vez que no le pegó, el niño se veía bien y risueño, añadí, a veces las madres en un momento de incomodidad o de temor decimos cosas que después no hacemos, simplemente esa madres se asusto por su niño, pero al tenerlo a salvo de nuevo, se calmó.

Le aconseje a la niña que hablara con su madre y le dijera que la quería y le explicara lo mucho que le dolían los golpes que le daba, que por favor no le pegara y que tratara de portarse mejor, me contestó que su madre no iba a entender, que le pegaba tanto que a veces le daban ganas de irse a vivir con otra familia.

Le sugerí que ahora con motivo del día de las madres le hiciera una carta llena de amor y cariño y le pidiera que por favor no la siguiera maltratando así, que mejor la castigara con no dejarla bajar a jugar al parqueo, o negándole la salida a alguna fiesta de una amiguita del colegio. Me miro como si fuera una extraterrestre y me dijo ¡Ay!, y dejar de ir a una fiesta de mis amigas, no, prefiero que me pegue, además como los golpes me duelen mucho así me porto bien y aprendo, se que a veces me porto mal.

Le dije: pero entonces si prefieres los golpes que te duelen tanto a dejar de salir, es porque dejar de salir te duele más, es por eso que ese tipo de castigo es mejor y más efectivo, porque como no te quieres perder las salidas te portas bien, pero los golpes te duelen un momento y ya, y si te acostumbras a que siempre te peguen llegara un momento en que ya ni te dolerán y harás lo que quieras porque no tendrás miedo de los golpes. 
Me preguntó si tenía hijos y le dije: si y la menor tiene 22 años, entonces me dijo ¡Ah! pero no son chiquitos. Le insistí en escribir la carta a su madre, dile lo mucho que la quieres y veras que las cosas cambiarán. En eso me aviso que me abrieron y aprovechó para subir conmigo, ya que los niños que esperaba eran precisamente los del apartamento donde yo iba a entregar el trabajo.

Esta niña era súper despierta (como los de hoy día), por la conversación y la forma en que me hablaba nadie diría que tenía ocho años y aunque la mayor de los niños del apartamento donde iba tenía su misma edad, a simple vista se notaba la diferencia de sabiduría y viveza, lo que me llevo a pensar que mientras más sufrimiento te proporciona la vida, mas te despiertas y aprendes a defenderte y a madurar, lástima que sea así a base de dolor y sufrimiento que nos forjamos temprano el carácter, a veces unos aprenden a desenvolverse bien y expresan su dolor, otros se retraen y callan su desdicha.
 
Los niños más privilegiados que crecen en un entorno de amor y respeto tardan más en desarrollar mecanismos de autodefensas y son generalmente más sanos emocionalmente, pero los que crecen en un hogar disfuncional y son maltratados tienen dos caminos a escoger, el más transitado es el de llenarse de odio, resentimientos y desconfianza y cerrarse al amor, los que escogen el menos transitado, lo superan y resultan ser entes solidarios y se destacan por su autodeterminación y buen corazón. 

Con esta narración quiero llegar al corazón de todos los padres y madres para que asuman con responsabilidad y sobre todo con determinación, paciencia y amor la crianza de sus hijos.

¡QUE TENGAN TODAS UN FELIZ DIA DE LAS MADRES!                                                                                                                       

Harolina Payano. Fluyendo armoniosamente. 

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