martes, 27 de mayo de 2014

La discriminacion

La palabra discriminación está muy de moda a nivel nacional e internacional, de cualquier quítame esta paja sale a relucir la palabrita, lo que ha llevado a dudar de su significado ya que se usa sin ningún reparo ni justificación aparente por cualquier persona o entidad.

Según el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), el término "discriminar" tiene dos significados:
1. Separar, distinguir, diferenciar una cosa de otra.
2. Dar trato de inferioridad a una persona o colectividad por motivos raciales, religiosos, políticos, etc.
El segundo significado se compadece con los siguientes:
● Trato de inferioridad a una persona o colectividad por causa de raza, origen, ideas políticas, religión, posición social o situación económica.
● Ideología o comportamiento social que separa y considera inferiores a las personas por su raza, clase social, sexo, religión u otros motivos ideológicos.
Generalmente nos identificamos con la palabra Discriminación en el primer significado, cuando la diferenciación afecta el reconocimiento de la igualdad de derechos y de oportunidades para ejercerlos y con los tres últimos.

En estos días a raíz del cambio de cedula de identidad dominicana, la fundación “Manos arrugadas” ha objetado el eslogan que dice “Cambia la vieja”, acusándolo de discriminatorio. Me parece que ya la gente tiene metida en la médula ósea o hasta el tuétano esta palabra y el deseo de protestar por todo, o tal vez además de las manos, los cerebros están tan arrugados, que han perdido el entendimiento y la capacidad de discernir, pero de que tenemos ganas de decir algo no cabe duda, aunque sea una gran estupidez, lo que queremos es sobresalir y lo peor es, que nos dejamos intimidar por esas protestas sin fundamento.
Ahora bien, en un mundo tan desigual como el de hoy, la discriminación existe en todos los ámbitos del planeta. En lugar de ver discriminación donde no la hay, lo que necesitamos es echar al olvido la palabra y hablar de igualdad de condiciones y oportunidades y luchar por conseguirla, pero mientras sigamos convirtiéndonos en lo que no somos, negando y cambiando nuestra naturaleza, incluso hasta nuestro  género y no aceptando y respetando la igualdad de derechos y las diferencias de razas e ideologías, lamentablemente el mundo seguirá apestando.

Mientras un pequeño grupo pueda ir al supermercado o a un restaurante a comer o cenar diariamente y puedan cambiar todos los años el carro, la ropa etc., mientras la mayoría padece de hambre y apenas tiene que ponerse o donde vivir, y mientras solo un grupo muy reducido y selecto tenga acceso a todos los privilegios, mientras al resto  se le nieguen sus más simples necesidades y derechos humanos, seguirá en auge y enarbolando su bandera  la discriminación. Ha existido desde siempre, ojala y llegue por fin la hora de bajarla del asta y quemarla para que desaparezca de una vez por todas.

Harolina Payano. Fluyendo armoniosamente. 

Esta entrada fue publicada en el periódico El Caribe:
http://www.elcaribe.com.do/2014/05/27/correo-los-lectores

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