lunes, 3 de octubre de 2016

El trabajo, ¿En verdad dignifica al hombre?

Luego de una conversación aparentemente trivial con mi hijo Félix, me detuve a pensar en el por qué encasillamos con tanta facilidad a las personas y el trabajo que desempeñan. No se imaginarán de donde surgió el tema pero tampoco viene al caso, lo importante es la reflexión a la que me llevó. 

Todos los que trabajan por un sueldo o para obtener dinero a cambio, sin excepción y me incluyo aunque mi trabajo es ocasional, alquilamos nuestros cuerpos de la misma manera que lo alquilan las trabajadoras sexuales, aunque nos creamos que no es así. Quizás en la forma no sea igual, pero en el trasfondo si lo es, y la diferencia aunque visible en apariencia, en el fondo no es tanta si lo pensamos bien. 


Dicen que el trabajo dignifica al hombre pero creo que más bien lo esclaviza, al menos como se trabaja hoy en día, en exceso, sin tregua y mayormente con mala remuneración. Antes se trabajaba la tierra y cada cual tenía su pequeño feudo o conuco, con algunos que otros privilegios unos y alguna que otras desventajas otros, que mayormente eran la servidumbre de los primeros, pero todos tenían sustento y cobijo, hoy día, aun trabajando, muchos no tienen el sustento necesario y primordial y son un pequeño grupo los que tienen todas las riquezas en su poder.

Supuestamente se abolió la esclavitud pero lo que se hizo fue pasar a otro tipo de esclavitud, antes los esclavos eran maltratados y no les reconocían derechos ni les daban pagas, solo la comida y el cobijo, eran pertenencia de sus amos. Ahora que todos “somos libres”, queremos y ansiamos trabajar y recibir remuneración para gastarlo en nuestras necesidades y en cosas superfluas, para esto trabajamos como esclavos, pero solo conseguimos enriquecer y satisfacer a nuestros empleadores. 

Es una deshonra no tener trabajo, la esclavitud pasó a ser un privilegio muy deseado, la diferencia es que te hacen creer que eres dueño y señor de tu vida, pero en realidad sigues bajo su yugo, y para vivir la vida como dicen hoy, con dignidad, debes estar bajo sus órdenes casi a tiempo completo, pues muchas veces hasta te instan a llevar el trabajo para seguirlo en la casa, con la excusa de que no se te acumule, consiguiendo así que se te acumule el stress de vida, las malas relaciones familiares y de pareja, el escaso tiempo con los hijos y ni que decir del cuidado y visita a los padres y los amigos. 
Incluso hasta te hacen pensar que la familia es un estorbo para tu desarrollo personal.

 !Ay de los que no puedan ver con claridad esta manipulación y lavado de cerebro!, sus días de felicidad están contados, la amargura y soledad les consumen el sueldo y los consume a ellos también.

Trabajo es una palabra que a mí particularmente me parece que tiene el siguiente significado etimológico:

Traba- Cosa que impide o retrasa el desarrollo de una acción gratificante. Impedimento, estorbo o dificultad para que seas feliz.

Jo- bueno para mí está muy claro, viene de Joder.

En este caso la palabra “Trabajo”, viene de todas las trabas habidas y por haber que se presentan en el transcurso en el que realizas determinada labor con un escaso grado de libertad y poder de decisión personal para tu beneficio (no te perteneces), y por la que recibes, generalmente, muy poca remuneración económica y consideración y respeto, y que casi siempre lo único que hace a la corta o a la larga es joderte la existencia. 

Y definitivamente si a algo venimos al mundo, no creo que sea precisamente a pasar trabajo.

Perdonen la irreverencia pero es tan común asociar esta palabra a todo lo que sea fastidio y mal humor que no se me ocurre escribir nada mejor. 

Pero para que no se queden con esa impresión de ser trabados por todos y por nadie, y jodidos por todos y por nadie en particular, les diré que el trabajo se puede sustituir perfectamente por diversión.

Sí, sí, amigos lectores, leyeron bien “Diversión”, si te gusta lo que haces, lo disfrutas y te produce gozo interior, definitivamente no es trabajo, aunque recibas paga económica por él, el beneficio es tu verdadera satisfacción. 


Esto se consigue de la siguiente manera: 

- Dirigiendo tu propia versión de la vida y las cosas.

- Defendiendo tu libertad y tu poder de decisión.

- Manteniendo tus principios y tus intereses.

En fin, todo aquello que eres en esencia y que va acorde contigo, no pensando solo en el dinero y lo que se puede obtener a partir de él, sino pensando en tu felicidad interior y el gozo de vivir una vida plena, sin apegos ni estándares sociales enfermizos y competitivos y a la vez agotadores y superfluos. 

Se consigue siendo dueño y consciente de tu vida y tus emociones, de tus triunfos y fracasos, de tus alegrías y tus penas, que no dependan de nadie que no seas tú.

No permitas que ninguna persona te ponga a pasar trabajo (te ponga trabas y te joda), solamente fluye con las necesidades de tu verdadero Ser. 
Ese que necesita muy poco para sentir felicidad y dejarla salir, ese que sueña con una hermosa puesta de sol después de un día pleno de satisfacciones espirituales, de dar y recibir amor incondicional a y de la naturaleza, a y de los seres amados y cercanos y del mismo universo interior. 


Agradece a ese universo interior y a la fuente que representas y Eres por las peticiones cumplidas. Por las que aparentemente no se cumplieron, da las gracias también, porque en realidad esas peticiones carecían de validez, ya que habías hecho otras peticiones antes de venir al mundo físico y en ellas pedías que cuando hicieras algunas peticiones que no iban a contribuir con tu propósito de vida, no se cumplieran. 

Agradece tu libertad manteniendo tu espíritu libre, no lo esclavices ni permitas que tu ambición o falta de carácter lo haga, simplemente...
“Sé tú mismo y sé feliz” 

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

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