sábado, 20 de junio de 2015

Finalmente, ¿Que es lo que somos?

La mayoría coincide en que somos seres espirituales viviendo una experiencia terrenal, algo que ya luce gastado. Otros aseguran que no somos más que lo que se ve a simple vista, animales domésticos racionales, no creen en espíritus ni encarnaciones ni nada parecido. Un grupo más selecto cree que somos hechos a imagen del Dios creador a la perfección y que somos dioses también.




Un grupo quizás más reducido a nivel mundial está consciente de que somos seres de luz, energía, no porque se lo hayan dicho, si no porque lo han experimentado y comprobado internamente, pero no solo la luz de la energía que realmente somos, sino una luz más brillante, divina y auténtica, tan deslumbrante y poderosa como el sol, tan sabia como el cosmos y con un ingrediente muy especial, el poder de la mente y del pensamiento, que controlado y usado a nuestro favor nos convierte en seres superiores, espectaculares, capaces de transformarlo todo tan solo con un pensamiento y capaces de crear su realidad y trascender, en este grupo me incluyo también por experiencia propia.

Ahora bien si somos energía, seres de luz, poderosos, superiores y especiales, me pregunto: ¿Por qué tenemos que venir a este planeta a vivir tantas vidas como sean necesarias para evolucionar? ¿Por qué vivimos vidas simultáneas o alternas? ¿Por qué la necesidad de aprender si deberíamos saberlo todo? ¿Por qué la necesidad de experimentar tantas situaciones y desempeñar tantos personajes diferentes? ¿Por qué si somos uno y estamos conectados existen tantas jerarquías y niveles de consciencia y evolución? ¿Para qué realmente nos estamos preparando y entrenando tan ardua y sofisticadamente?


Para algo muy grande debe de ser, al parecer nos estamos preparando para ser los maestros de los súper maestros de los maestros (parece un trabalenguas), o tal vez para ser los jueces supremos del universo, o puede que las encarnaciones sean la forma de diversión más usada por los espíritus para entretener el alma, quizás somos parte de una gran competencia galáctica o un sustancioso concurso universal de cuentos y de historietas, o será que…, de momento me conformo con saber y asegurar que mientras sea capaz de criticar y juzgar la conducta de un ser humano con ligereza y crueldad sin haber vivido su experiencia, estaré ganándome pasajes de encarnaciones gratis, para vivir su experiencia y ver si fui justa o no en mi manera de juzgarlo.

Cada vez que censuro o condeno a alguien con mis juicios me gano una nueva vida en el planeta, así lo visualicé y entendí en un pensamiento que me llegó como una ráfaga de luz en forma de reflexión. Después de recibir esa revelación no me queda más que exhortarles a ser muy cuidadosos a la hora de juzgar y desde ese día hacer como mi Eco o mantra favorito la siguiente frase:

“Cualquier actuación del ser humano es perfecta porque lo lleva a alcanzar su iluminación”
“Cualquier actuación del ser humano es perfecta porque lo lleva a alcanzar su iluminación”
“Cualquier actuación del ser humano es perfecta porque lo lleva a alcanzar su iluminación”.


No puedo juzgar al asesino hasta que no mate a una persona y sepa que se siente al hacerlo (dicen que el espíritu se siente libre y que puede causar adicción), o hasta que no me vea en la necesidad de matar y decida no hacerlo o dar mi vida antes que convertirme en asesina, entonces si podré hablar con propiedad de mi experiencia de vida en ese aspecto.

Siempre que alguien me dice que soy una buena persona lo desmiento y digo que no lo soy porque no me he visto en la necesidad de ser mala, la vida ha sido generosa conmigo, si me hubiera visto en la necesidad de robar, matar y descarrilarme para subsistir no sé si lo hubiera hecho, así que solo me he mantenido al margen de la maldad, no me he revolcado en ella, o quizás me revolqué tanto en ella en otras vidas que por fin he podido mantenerla al margen, esa también es una posibilidad, la cosa es que somos todos los personajes, los malos, los regulares, los buenos y los excelentes, si no lo hemos sido lo seremos antes de nuestra última encarnación, luego de probar suerte, el libre albedrio te permitirá decidir cual papel te gusta más y escoges por identidad.

Este otro Eco también puede resultar muy efectivo para no salir agraciado con otro pasaje de vida en el planeta: 

“El que no juzga, tampoco será juzgado”
“El que no juzga, tampoco será juzgado”

“El que no juzga, tampoco será juzgado”

Harolina Payano. Fluyendo armoniosamente. 

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