viernes, 11 de julio de 2014

Sabremos que hacer

Cada etapa de la vida es diferente y conlleva retos, aprendizajes y compromisos distintos, lo que nos da la oportunidad de fortalecernos en variados tópicos. Al principio es difícil, dudamos, desconfiamos de nuestra sabiduría, nos equivocamos, a veces caemos y luego nos levantamos, cada paso inseguro nos obliga a aprender y afianzarnos cada vez más. 
Según vamos avanzando, vamos confiando en que a la hora de la verdad, sabremos cómo hacer las cosas, al igual que las madres primerizas brindan calor, protección y seguridad a su bebe con tan solo tomarlo en brazos.


Aprender cuesta, y hay que usar la inteligencia, prestar atención, observar con detenimiento, entender, asimilar, ensayar, practicar y tener muy buena memoria.

Saber se nos concede gratuitamente, solo hay que bloquear el intelecto, desviar la atención, cerrar los ojos, recordar, reconocer y actuar.

Siempre que somos primerizos sentimos inseguridad y dudamos de nuestro desenvolvimiento y potencial en nuestro primer día en: la escuela, el deporte, la universidad, el trabajo, el amor, etc. 

En lo que sea, siempre hay una primera vez, luego una segunda, una tercera y así sucesivamente hasta que nos volvemos expertos y nos sentimos más que seguros.


Pero independientemente de que sea la primera vez, la quinta o la vigésima, olvidamos algo muy importante, y es que debido a nuestra sabiduría innata, a la hora de dar un paso importante y decisivo en la vida, si confiamos en nuestra intuición y conectamos con el centro de nuestro ser, siempre sabremos que hacer.   

Harolina Payano. Fluyendo armoniosamente. 

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