jueves, 10 de octubre de 2019

Lecciones de la vida

Amigos, aquí estoy de nuevo con un relato para participar en otro reto en el blog “El tintero de oro” de David Rubio, por cierto, que hizo una hermosa revista recopilando los relatos del reto anterior “La puerta”, en el que participé y fue mi primera vez en su interesante blog.

Se trata de un ejercicio de escritura, esta vez el límite de palabras es de 450, y el único requisito es que hable de un objeto mágico, veremos si les gusta el micro...



Lecciones de la vida (Paseando por el río)

Luis  y Julián, inseparables amigos de infancia, inquietos como cualquiera de su edad, siguieron distintos caminos, la vida los obligó a separarse. Cuando apenas empezaba la verdadera diversión, Julián se mudó a una ciudad lejana, apenas si tenían noticias del otro, pero a pesar de la distancia, encontraban la manera de hacerse sentir, de establecer algún tipo de vínculo.

Si caminaban por la vereda de un rio trataban de detenerse a contemplar sus aguas, y escuchar el sonido que hacen en su recorrido, algo que era costumbre hacer de niños y acordaron hacerlo para no olvidarse. Eran los años sesenta y las cartas no les hacían mucha ilusión, tardaban demasiado.

Algo que también hacían ambos era deleitarse en sus orillas, tratando de encontrar algún vestigio de vida, o más que eso, de algo trascendental y fantástico, que cambiara sus vidas para siempre, y antes de separarse acordaron que si eso ocurría pedirían un único deseo, volver a ser niños y juntarse de nuevo.

Pasaron varios años, eran ya unos jóvenes enamoradizos y apuestos... 




Un día Luis recibió una carta de Julián en la que contaba que a orillas de un río encontró algo muy extraño, parecía una vasija imperial con bordes de oro y sellada en su interior, la divisó aguas abajo en un río poco caudaloso y enseguida se tiró a buscarla, tenía una breve inscripción: “Pide un deseo y se te concederá”. En la carta le pedía autorización a Luis para pedir el deseo que habían acordado, no se atrevía a hacerlo sin su permiso, pues si le había ido bien la vida, de seguro no querría regresar a la niñez. Le contaba que a él la dicha no le sonreía para nada...

Para su sorpresa la carta llegó rápido y la respuesta de Luis no se hizo esperar, explicándole que había sido muy infeliz todos esos años, pues la chica que amaba ni lo miraba y se casaría muy pronto con otro. Así que le daba permiso de pedir el deseo, y añadirle que no se separarían jamás.
  
Mediante cartas fijaron día y hora... Desde luego ambos desaparecerían de sus respectivas familias, algo con lo que no contaban, y vivirían por siempre en su lugar natal, entre la maleza del rio, sus aguas y su alegre cantar. 

El artefacto desapareció al cumplirse el deseo.

Pasaron tres años y se cansaron de ser niños, ya no les gustaban las cosas de antes, y no tenían forma de revertirlo. 

Un día el objeto volvió a aparecer a orillas del río, esta vez la inscripción era diferente, decía: “Acepta los cambios, no te castigues”. Sonrieron, se abrazaron y retornaron a sus vidas con la lección aprendida...

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.

30 comentarios:

  1. Cada vez que compruebo el mérito del que es capaz nuestro compañero amigo David Rubio, para motivarnos a salir de nuestra "zona de confort" y rendirnos al encanto de sus estupendas iniciativas del TINTERO DE ORO, más me congratulo de formar parte de esta gran familia y de la que tú también, mi querida amiga I. Harolina formas parte, pues me alegra mucho que David, haya logrado apartarte un poquito de tu habitual tarea para parir esta sugerente historia, con tu sello personal incluido, es decir, aprender otra gran lección de vida: que los deseos al cumplirse también traen consigo cambios que debemos aceptar, en lugar de castigarnos o maldecir nuestra elección.

    Un placer disfrutar un día más con la belleza, imaginación e ingenio de tus letras.

    Un abrazo inmenso para tu Ser radiante y sereno.
    ¡Disfruta de este viernes y del fin de semana!

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. Hola Estrella, gracias por tu siempre grata presencia en el blog, y por las palabras que con cariño me dedicas.

      Ya ves, aqui ando haciendo relatos, o haciendo el intento al menos, ja, ja.

      La vida es un constante cambio y si nos resistimos, nos quedamos como esos jóvenes, presos de un pasado y frizados en el tiempo. Por suerte, al experimentarlo se dieron cuenta de su error y tuvieron la oportunidad de revertir lo hecho y seguir sus vidas adelante, ya sin renegar...

      Otro gran abrazo para ti querida. Que tengas una excelente semana.

      Borrar
  2. Genial como siempre la propuesta David y no menos genial el cuento clásico que has creado a cuenta del objeto mágico. Sin duda, hoy el reto era complejo y los has superado de una manera más que notable. Y como en todo cuento lo has sabido rematar muy bien con la moraleja en cuestión.

    O bien nos aceptamos como somos o hacemos algo de verdad para cambiar nuestra posición vital. El quejarse sin hacer nada para cambiar es absurdo. Y yo soy de los que pienso que casi cualquier cosa es posible en la vida.

    Un amistoso abrazo como la amistad que has reflejado en tu texto.
    Buen fin de semana Idalia.

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. Hola Miguel, muchas gracias por tu comentario y las palabras, y por esa moraleja que bien extraes del relato.

      Al igual que tu, pienso que casi todo es posible, es cuestión primero de quererlo con fervor, y luego ponerle ganas y mucha acción para lograrlo.

      Otro amistoso abrazo para ti Miguel. Que pases una semana muy especial.

      Borrar
  3. Dos historias paralelas, dos recorridos de vida de las que ambos protagonistas no supieron aceptar, o variar sin abracadabras fantásticos. La antimagia.
    Si nos dieran una varita mágica, una lámpara de adivino, (o una vasija imperial con bordes de oro)... ¿Qué lecciones aprenderíamos?, ¿la del mínimo esfuerzo?

    Un abrazo Idalia, me alegra verte de nuevo participando en Tintero.

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. Hola Isabel, gracias por la visita y el comentario.

      Muy buenas las preguntas del final, ¿Que lecciones aprenderíamos? Creo que la mayoría de ellas irían en la dirección del fluir de la vida y nuestra negación a ello.

      Recibe un abrazo y que disfrutes felizmente de la semana.

      Borrar
  4. Muy buena propuesta Idalia para la iniciativa del creativo compañero David Rubio que no para de proponer opciones, mucha suerte en el concurso.
    El micro me ha parecido delicioso, a veces nos quedamos anclados reviviendo unos tiempos que aunque volvieran no serán igual, se idealizan y hasta a veces se olvida de vivir el momento presente, se trata de aceptar y no castigarse como les recuerda a los protagonistas la sabia vasija.
    Besos

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. Hola Conxita, gracias por pasarte, por el calificativo, y por dejar este reflexivo comentario.

      Que tangas una linda semana. Besos de vuelta.

      Borrar
  5. ¡Hola, Idalia! Bueno, un cuento con ese aroma clásico que siempre atrapa. Me gustó la moraleja y, por supuesto, ese objeto mágico que nos enseña que la felicidad no se consigue deteniendo el tiempo, sino aceptando que cada época nos ofrece algo nuevo y aprovechar el cambio para crecer personalmente.
    En este sentido, me ha parecido genial que hayas utilizado ese río como punto de encuentro. El río es la metáfora perfecta del ser y estar, de la esencia y de lo adjetivo. El río siempre está ahí, pero sus aguas siempre son distintas. Aunque esa diferencia no impida que siga siendo esencialmente el río.
    Me encantó tu aporte al reto.
    PD. Al intentar compartirlo en FB esa red no me ha dejado. Intenta solucionarlo para conseguir que tus entradas tengan la difusión que se merecen. Cualquier duda me contactas. Un abrazo!!

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. Hola David, gracias por el desglose de la moraleja, y por hacer esa importante referencia sobre el río y su fluir, que son el mejor ejemplo de renovarnos y aún así, seguir siendo lo mismo en esencia. es el mensaje central del tema del blog, fluir, fluir...

      Me alegra que te encantara, gracias.

      Sobre compartirlo en facebook, la verdad que no se sobre esto, no uso facebook pero otros compañeros han compartido mis entradas ahí, incluso mis hijos, asi que no se cual podría ser el problema y menos solucionarlo, pues desconozco totalmente su funcionamiento. pero se me ocurre que es probable que si estás tratando de hacerlo desde el icono de facebook del final de la entrada, como no tengo facebook, quizás no funcione, pero si copias el enlace de la entrada, tal vez así se pueda hacer. perdón pero no se me ocurre otra cosa.

      De todas maneras, gracias por la intención de darle más difusión al blog, eres genial.

      Que pases una grata y saludable semana. !Abrazos!

      Borrar
  6. A mí eso de pedir deseos que serán concedidos me da cierto temor. Pedimos algo que en ese momento nos parece genial y que querremos para siempre. Pero vamos cambiando ¿y si lo que pedimos hoy ya no nos cuadra en el futuro? Eso le ocurrió a los dos amigos... porque vivir en una eterna infancia puede llegar a ser aburrido, sin las ricas experiencias que da el volverse adultos.
    Muy sabio el segundo mensaje, que les dio la oportunidad de modificar sus conductas.
    Excelente micro, me gustó mucho como relataste la historia. Felicitaciones Idalia.
    Un abrazo.

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. Mirella muchas gracias por pasarte y dejar tan buen comentario reflexivo. Y gracias por las palabras que le dedicas al micro.

      Buen fin de semana para ti.

      Borrar
  7. Interesante modo de mostrar «el eterno retorno» como apuntaba Nietzsche en capítulo del Zaratustra titulado «De la visión y el enigma» afirmando la circularidad del tiempo. Dice el enano del Zaratustra: «todas las cosas derechas mienten, murmuró con desprecio el enano. Toda verdad es curva, el tiempo mismo es un círculo». Y es que la circularidad, sin más, implica el hastío y la parálisis, en la medida en que tiende a la plena determinación (ya que todo cuanto sucede debe volver a suceder).
    Así lo comprobaron Luis y Julián, vasija imperial mediante, aunque bien escrito y mostrado por Harolina Payano. Gracias

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. Javier, muchas gracias por tan interesante comentario usando la filosofía de ese gran revolucionario del pensamiento Friedrich Nietzsche, lo empecé a leer en los albores de mi camino hacia el despertar, "Así habló Zaratrustra" y "La genealogía de la moral", me cautivaron, dos excelentes libros que tengo a mano siempre, "El anticristo" y "El caminante y su sombra", los compré y la verdad no los leí completo, aún siguen pendiente. Sí que me merece respeto y admiración la memoria de ese señor.

      Un placer recibir su impresión en el blog, buen fin de semana.

      Borrar
  8. Un genial micro, Harolina en el que, como siempre en tus textos contiene una gran enseñanza y moraleja. Por muy mal que vayan las cosas en la vida hacer frente a ellas es la manera de aprender y seguir avanzando y creciendo. Estancarse en un pasado que tenemos tan idealizado como en este caso, la niñez es detenerse en el tiempo y sin movimiento no hay cambio y sin cambio no hay evolución.
    Enhorabuena querida amiga por tan excelente texto.
    Un abrazo inmenso a tu bello Ser con todo cariño.

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. Hola Marina, gracias por pasarte y dejar tus palabras reflexivas, haciendo hincapié en el cambio para seguir avanzando y evolucionando.

      Te envio otro fuerte abrazo y mis deseos de que tengas un buen fin de semana.

      Borrar
  9. Hola, Harolina.
    Cualquier tiempo pasado fue mejor, y quizás en parte sea así y la otra es la que nosotros nos encargamos de olvidar, borrando la vivencia negativa y engrandeciendo el buen recuerdo. Lo que está claro es que estos chicos aprendieron una lección, uno camina y aprende y eso le hace cambiar. Nunca podrían volver a ser aquellos chiquillos.
    Un cuento con una enseñanza preciosa.
    Un beso.

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. Irene gracias por dejar tu impresión de la historia, muy acertado ese punto de que aún si pudieramos volver a vivir los episodios de nuestra vida, nunca será lo mismo, porque uno tiende a cambiar siempre.

      Gracias bella, que pases genial el fin de semana.

      Borrar
  10. Estupenda lección de vida que llevaba el artefacto, Harolina. Los dos inseparables amigos que una vez de mayores, comienza el aprendizaje de verdad, tuvieron oportunidades y es evidente que ninguno se conformaba con lo que tenía y experimentaban. Tuvo que aparecer un deseo deseado, y de vuelta a lo que ya fueron, para comprender que lo que tenían, valía la pena de conquistar y vivir.

    Las gentes solemos castigarnos de muchas formas, sin comprender que todo tiene motivo de ser y estar. Cada época es diferente y por ende, maravillosa y única. Ese objeto mágico que, tan bien, has sabido utilizar, bien podría valer para una gran mayoría de gentes. No nos quejemos tanto.
    Me ha encantado como lo llevaste a cabo, con esa amistad tan querida que ni el tiempo, las circunstancias ni nada, deteriora. Una unión perfecta. Felicidades, querida.

    Abrazos en la distancia.

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. Mila, muchas gracias por tan bello comentario, y por la reflexión que le añades al final, esa de que no nos quejemos tanto, pues al parecer nunca estamos conformes con lo que tenemos en el presente.

      Los cambios son siempre difíciles, pero tan necesarios...

      Recibe un fuerte abrazo a distancia y disfruta del fin de semana.

      Borrar
  11. Bonito relato del que debemos aprender que nada se consigue volviendo atrás y que hay que pensarse muy bien lo que se desea. A veces se cumple y nos encontramos con que la realidad de lo deseado, no responde a las expectativas creadas.
    Un beso.

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. Rosa, gracias por el resumen tan objetivo que has hecho del relato.

      Un placer leer tu comentario y tener tu visita en el blog.

      Que pases el fin de semana a gusto. Abrazos.

      Borrar
  12. El pasado está ahí, no es algo que hemos dejado tirado atrás del largo camino que es la vida, sino parte de nosotros mismo... Un relato precioso, que entetiene y además te enseña una valiosa lección. Me ha gustado mucho ya que me he visto identificado y, es más, la lección de vida que ilustras me ha sosegado de veras.
    Aprobecho este espacio para agradecerte tu amable comentario en mi texto que está en los comentarios de la entrada, ya que tampoco quiero abusar de ese espacio.
    Un saludo y un placer haberte leído.

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. Pepe, bienvenido al blog.

      Muchas gracias por la amabilidad de pasar y dejar tan gentil comentario.

      Me alegra que le gustara y de verdad le haya servido de sosiego esa lección de vida que contiene. Esto me hace ver de una manera más enriquecedora la idea de David de proponernos retos, me satisface doblemente el haberlo escrito.

      Resalto además que es muy considerado de su parte el no abusar del espacio ajeno, habla muy bien de usted.

      Que tenga un agradable fin de semana. Mi respeto y admiración a su maravilloso Ser.

      Borrar
  13. Una buena lección de vida nos da tu micro Harolina, el paso del tiempo nos hace ver las cosas de otra manera, nada es estático, todo se transforma.
    La forma en como transcurre la historia y tu forma de narrarla es muy agradable para leer.
    Un abrazo
    Puri

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. Muchas gracias Puri, por la visita y por las palabras que le refieres al micro, un placer tenerte en el blog.

      Feliz noche y que tengas una agradable semana. Recibe un abrazo

      Borrar
  14. Creo que ese es una de las grandes lecciones de vida que todos deberíamos aprender cuanto antes,... desde mi punto de vista es el origen de la mayoría de las frustraciones que nos invaden hoy en día. Bonito y formativo corto!

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. Norte, bienvenido nuevamente al blog.

      Muchas gracias por dejar esas claras huellas, me agradó mucho la conclusión que expone.

      Grata semana.

      Borrar
  15. ¡Qué bella parábola! Cierto, nos cuesta apreciar el presente, y eso que siempre es lo mejor que tenemos.

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. Muchas gracias por la visita y por dejar su aporte en esta reflexión.

      Cierto, el presente es lo mejor que tenemos, y no solo lo mejor, lo único que en realidad tenemos, el pasado se esfumó y el futuro aún no se hace realidad.

      Gracias por dejar huellas.

      Borrar

VALORAMOS Y AGRADECEMOS TUS HUELLAS.