domingo, 10 de julio de 2016

La indecisión

Esta palabra me recuerda un famoso juego de enamorados. Con una flor en la mano se empezaba a arrancar sus pétalos uno a uno con un “Me quieres” (el primero), “No me quieres” (el segundo) y así sucesivamente hasta dejarla sin pétalos; la suerte estaba echada, a ver en que terminaba. Ja, ja, muy cursi pero entretenido en aquellos tiempos de inocencia.

Otro juego entretenido y algo más arriesgado era apostarle a un lado de la moneda, lanzándola al aire y esperando verla caer para saber si ganamos o perdimos. Pero el verdadero disfrute estaba en la valentía y el coraje, en el desafío de apostar, de arrancar los pétalos hasta el final o tirar la moneda y esperar con entusiasmo las fracciones de segundos que duraba en caer y revelar el ganador, ahí radicaba la magia, poníamos con arrojo el corazón y desafiábamos al supuesto destino. 

Hoy día los juegos han cambiado mucho, pero se sigue apostando a ganar. 

Nunca permitas que la indecisión de apostar a ganar ahogue tus sueños, tus ansias de conocer, crecer, vivir y experimentar la vida. No te quedes con la flor o la moneda en la mano, observándola con miedo, con la mirada lejana y manos temblorosas, arranca los pétalos, lanza la moneda y elige, decide cual de los dos lados, ¿cara o escudo?, de no hacerlo te pesará más de lo que te puede pesar haber perdido. 


En la vida solo se puede ganar, apostando, jamás quedándote en suspenso, paralizado, indeciso, mirando con pavor la flor o la moneda, en la espera te la pueden arrebatar, decídete ya de una vez y apuesta siempre con todo tu corazón a ganar, jamás perderás, la única forma de perder es no apostando, esa es la verdadera pérdida amigos, quedarse al margen de la vida, sin participar de ella, sin crecer y disfrutarla, porque la apuesta es con nosotros mismos, con la vida, con nuestra vida.

Ganar no significa salir airoso y bajo aplausos, ganar no es otra cosa que salir al escenario de la vida, vencer el estado de indecisión, de temor y pánico, significa valorarse, reconocerse un excelente actor, un vencedor, aceptar la gracia del poder divino, confiar, arriesgar... 

Ganar no se trata de un triunfo momentáneo, efímero, se trata de permanecer enfocado y seguir la ruta correcta, la que más tarde o más temprano te llevará a la cima del mundo, de tú mundo, ese mundo interior donde podrás saborear un triunfo duradero, eterno. 

No actúes como resorte, piensa antes de actuar, pero tampoco lo pienses demasiado, no dejes que te anule o elimine la pereza y la indecisión, su propósito es aniquilarte, sacarte del juego o circulación. La mejor forma de vencerla es sacándola tu a ella del juego, aniquilándola, no le des participación, elige y apuesta siempre a ganar, incluso si lo deseas apuesta a perder, pero apuesta... ¡Apuesta a triunfar!

En la siguiente imagen te dejo una reflexión que te ayudará a vencer la indecisión, empieza por vencer el miedo, lo demás se consigue con entereza, siendo constante, decidido, valiente y confiado, la clave es tu conexión cósmica con la divinidad, tu fortaleza espiritual.   



I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

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