viernes, 1 de abril de 2016

Cuando decir "No", es un "Sí" rotundo al bienestar

La mayoría de las personas desde muy temprana edad somos condicionados por los padres o tutores a tener un perfil conductual muy distinto del que en realidad deseamos tener, ya sea por naturaleza o porque nos sentimos más a gusto siendo de otra forma. Pero tanto la educación familiar como la de la sociedad, nos marcan un sendero que muchas veces no congenia con el temperamento y los anhelos del corazón.

Esta contrariedad crea diferentes estados de personalidad que pueden degenerar en grandes enfermedades físicas o lo que es peor psíquicas, que son más peligrosas aún y más difíciles de controlar o erradicar. Estos patrones de conducta son a veces los responsables de que nos convirtamos en asesinos en serie o personas no gratas a la sociedad. Saber decir “NO” es una medida sana y preventiva de salud emocional, no permitas que nadie decida por ti, es tu vida. 




Desde pequeños nos tratan de moldear y someter a los criterios familiares y sociales sin importar nuestra opinión ni nuestra felicidad, con la ya muy conocida excusa de que es por nuestro bien que deben trazarnos las pautas para seguir por buen camino, un camino que generalmente resulta ser el mismo que ellos siguieron y que casi siempre nos lleva a cometer los mismos errores que ellos cometieron; decir “No”, es un “Sí” rotundo a una vida saludable y en armonía con muestro ser natural.

Me pregunto cómo podemos los padres o tutores saber cuál es el camino correcto de un hijo si nadie mejor que él conoce la finalidad de su existencia, como podemos decir que va por el camino equivocado, si no sabemos cual es su misión en esta vida no podemos conocer su camino, solo él lo conoce, su guía interior lo conduce hacia él sin que quizás él mismo lo sepa.

Todos tenemos un propósito de vida, y aunque posiblemente no lo tengamos claro, la guía interior se encarga de llevarnos por el camino correcto. Aún seamos drogadictos, hay un propósito final en ese ser drogadictos, nada ocurre por azar, esta condición encierra una serie de aprendizajes y lecciones para algunas de las personas que nos rodean y también para el crecimiento de nuestra alma.


No todos venimos a experimentar lo mismo ni a ser ejemplos de virtud, a veces son mas virtuosos esos delincuentes que ofrecen su vida terrenal para purgar culpas ajenas y servir de maestros a otras almas menos evolucionadas, o para darles la oportunidad de limpiar su aura y su mal karma siendo víctimas de grandes atropellos físicos y emocionales. 
No todo es lo que parece, dentro de cada ser existe un alma pura y amorosa que muchas veces se disfraza, y acepta vestirse de verdugo cruel y sanguinario para embellecer y enaltecer otras almas deprimidas que se han subvalorado y no se saben amar. El ser más despreciable merece ser amado, podría ser una de esas  almas generosas que se han sacrificado por amor, a ser el malvado de la película.
  
El mundo se ha energizado y está convulsionando, y los humanos con él, pero esas convulsiones traerán más adelante un esplendoroso bienestar general, volveremos a renacer en el amor incondicional. Nos han tocado tiempos difíciles, pero eso es relativo porque cada época trae sus traumas y sus encantos, su risa y su llanto, y como dicen por ahí: “Nadie recibe más de lo que puede soportar” y “No hay mal que por bien no venga” o “No hay mal que dure 100 años, ni cuerpo que lo resista”, aunque han habido males que han durado mucho más, no son resistidos por los mismos cuerpos.

Independientemente de todo esto, no olvides que tú tienes el control de tu vida, y si no lo tienes debes tomarlo y hacerte cargo, eres el único responsable de lo que te suceda y las decisiones y actitudes que tomes frente a eso, así que recuerda que: Muchas veces decir “No”, es un “Sí” rotundo a la vida y la felicidad
I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Esta entrada fue publicada en el periódico El Caribe:
http://www.elcaribe.com.do/2017/05/06/correo-los-lectores

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.