martes, 9 de febrero de 2016

Oscuridad / Luz

Hace un tiempo hay algo que está circulando en mi cabeza que no acaba de encajar con mi dialogo interno y mi aprendizaje alcanzado hasta hoy, es lo siguiente: ¿Si se ha comprobado que lo que mayormente prima en el universo es la materia oscura, por qué aun hoy día se acepta como mala o negativa la oscuridad? ¿Solo por el simple hecho de no brillar o ser opacada por la luz? ¿Por qué le tememos tanto a lo que no nos permite ver la materia? 


Siempre se ha dicho que la oscuridad es la ausencia de luz, por lo tanto solo existe cuando esta no hace acto de presencia, porque cuando asoma el más mínimo rayo de luz, esta se disipa o huye. Además se ha dicho que para que algo exista debe existir su opuesto, o sea, que sin oscuridad la luz como tal no existiría. También se dice que somos seres de luz, al igual que las estrellas brillamos con luz propia, pero para esto tenemos que transparentar nuestros cuerpos que vendrían a ser nuestro lado oscuro, nuestra sombra inseparable nos lo recuerda.

Si hacemos una encuesta encontraremos que la mayoría prefiere la luz a la oscuridad, salvo en determinadas situaciones la luz es más apropiada y conveniente, eso es más que obvio, pero me sigo preguntando ¿Por qué la oscuridad tiene que ser vista como la representación de lo malo, de la pobreza o suciedad del espíritu ¿Por qué se ha despreciado siempre lo negro y oscuro y comparado con lo mal sano?

En la Biblia (aunque no comparto esa historia de la creación), Génesis cap. 1 se lee que en principio el mundo era todo oscuro y que Dios hizo la luz, vio que era buena y la separó de las tinieblas, pero no dijo que las tinieblas eran malas, todo lo que cuenta que creó, vio que era bueno, incluso al hombre, siendo así ¿De dónde le viene la maldad al hombre? ¿Cómo surge la idea de asociar la oscuridad con la maldad en la mayoría de los creyentes? ¿Fue de una mala interpretación o manipulación de estas escrituras o ya existía antes? ¿Viene de ahí el racismo? 


Ese no saber que nos oculta la oscuridad y desconocer qué clase de poder esconde y cuáles son sus verdaderas cualidades, como en el caso de los hoyos “negros”, no nos da derecho a menospreciarla o dudar de su bondad. Todo lo malo lo relacionamos con lo negro y oscuro, con la ausencia de luz, pero ¿Y si no fuera así? ¿Si lo que ocurriera fuera que los humanos no tenemos la visión necesaria y suficiente para ver ciertos planos de existencia (aun con todos los adelantos científicos que hoy día se usan en los telescopios, están hechos con el patrón del ojo humano), y los viéramos como materia oscura cuando en realidad no lo fueran? ¿Y si fuera todo lo contario, que la luz que impera en estos espacios es tan fuerte e intensa que ciega el ojo humano y lo vemos negro, como en el negativo de las fotografías? ¿Sera de ahí la relación de lo oscuro con lo negativo o viceversa?

Como seres de luz que somos, todos queremos brillar, nadie quiere ser oscuridad aunque la vida transcurra entre luces y sombras. Pero el mantenernos en el lado oscuro de la vida, en bajo perfil, fuera de protagonismo célebre, no implica que no estemos aportando tanto o más que muchos de los que están a la vista de todos. 


Recordemos que se ha hecho hincapié en que estamos entrando en una nueva era y con ello, en un cambio de consciencia más elevado y superior al que tenemos, por lo tanto, me parece que es hora de darle su justo y merecido lugar a la oscuridad como parte esencial que es de la vida y el universo y dejar de darle poder y fuerza a la maldad  a través de ella. La maldad es creación del ser humano, solo existe en nuestra mente dual, que se nutre de la polaridad.  

Vivimos dentro de un sistema solar, nos nutrimos del sol y este es imprescindible para la vida como la conocemos, es nuestro astro rey y de la vía láctea. Fuera y dentro de este sistema solar hay miles de millones de luces y oscuridades, cada una tiene su función en este universo, sin un cielo oscuro nos sería imposible ver las estrellas, pero tal vez lo que creemos oscuridad resulten ser luces más que brillantes, cegadoras, y estén fuera de nuestro alcance óptico, quizás cuando despertemos a otro nivel de consciencia superior lo podremos constatar, el tiempo dirá. 

Harolina Payano. Fluyendo armoniosamente. 

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