sábado, 7 de diciembre de 2013

El Miedo

Últimamente el vocablo “Miedo” se ha convertido en una palabra mayor y nos hemos visto en la necesidad de escribirla en alta y no es para menos, se ha apoderado del mayor numero de la población mundial, ya que ni siquiera hay que pronunciarlo, se huele por todas partes y créanme que da hasta Miedo desglosar este tema.

El Miedo ataca los puntos más débiles del ser humano, lo paraliza y crea un sentir de conformidad y desamparo, resignación y cobardía, como si no fuéramos lo suficientemente fuertes para enfrentarlo y decir ¡Aléjate de mi! ¡Basta ya! ¡Fuera de mi vida!



Lo cierto es que somos lo suficientemente fuertes para dominarlo y vencerlo, lo que sucede es que no lo sabemos a ciencia cierta, no estamos seguros de nosotros, no confiamos en nosotros mismos, en nuestra fortaleza para enfrentar o resolver cualquier adversidad. Siempre estamos temerosos, esperando por ayuda, a que venga la caballería, Superman, Batman, el presidente del país, o el Chapulín Colorado, cualquiera está más capacitado que nosotros según nuestro criterio y para los creyentes, Dios, que es lo máximo, se encargara por nosotros de resolver la situación.

Nuestra vida está plagada de acciones dirigidas por el miedo a…  Todo gira en torno a nuestros temores, ya sean infundados, heredados, adquiridos, aprendidos, experimentados en vidas anteriores o imaginarios. Dentro de cada uno de nosotros como individuos hay un sin número de miedos, pero no todos les tememos a las mismas cosas.

Ahora bien dentro de nosotros como grupo de familia, comunidad y sociedad mundial, existen muchos miedos similares, característicos, racionales, que compartimos y sentimos al unísono. Estos miedos son muy peligrosos y difíciles de enfrentar solos, son nuestro peor enemigo, son los llamados miedos colectivos.


Si empezamos por aceptar, enfrentar y vencer nuestros miedos individuales, estaremos en capacidad y con la motivación y fortaleza necesarias, para al menos unirnos a los que enfrentan, luchan y hasta dan su vida por vencer o mejor dicho disolver los miedos colectivos. Un ejemplo de esto es Nelson Mandela, luchador incansable por la justicia y la igualdad que murió hace un par de días a la edad de 95 años y que fue un vivo y claro ejemplo de una vida sin miedos, no porque tal vez no los sintiera, sino porque supo enfrentarlos y vencerlos y sobre sus hombros recae la gloria de disolver en su país un gran miedo colectivo (el racismo), que cambió para bien la historia de Sudáfrica y del mundo.

No tienes que ser un héroe, ni siquiera famoso o popular, solo empieza por hacer las cosas pequeñas que te corresponden, necesitas y sabes que debes hacer, vence tus miedos y hazlas y sin darte cuenta terminaras haciendo cosas extraordinarias, así comenzó Mandela, haciendo lo que entendía era lo correcto y necesario según sus principios y su criterio. Venciendo sus miedos termino haciendo algo trascendental, algo tan grande que el mundo lo recordara y agradecerá por siempre.

Tus miedos no existen realmente, solo están en tu mente o tu recuerdo, ordénales salir ya, aunque no lo creas el mundo te lo agradecerá.   



“He aprendido que el coraje no es la ausencia de miedo sino el triunfo sobre él. Valiente no es aquel que no teme sino aquel que conquista ese miedo” Nelson Mandela         

Harolina Payano. Fluyendo armoniosamente. 

Esta entrada fue publicada en el periódico El Caribe:
http://www.elcaribe.com.do/2014/11/12/correo-los-lectores


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