viernes, 13 de diciembre de 2013

!Ay, los seres humanos!

Que difícil se hace entender las interioridades del ser humano en sentido general.

En estos días, con motivo del funeral de Nelson Mandela, se han dilucidado una serie de actuaciones que de hecho nada tienen de censurables, es solo la envidia, el egoísmo y por qué no decirlo, el maldito racismo que lamentablemente no se ha terminado.

Se ha criticado mucho en la red la conducta ¿inapropiada? del presidente Barack Obama, primero por ser el único jefe de estado capaz de arrancarle simpatía y ovaciones al público presente, al dar un discurso coherente y a la altura de la memoria de Mandela, y segundo, porque no encontraron nada mejor que hacer los que como siempre nada bueno tienen que aportar a la humanidad.

Se criticó su saludo e intercambio de palabras con el presidente cubano Raúl Castro, que parecía sincero de ambas partes, ya fuese programado o no y ¿qué mejor manera de honrar la memoria de Mandela que dar un paso de acercamiento y posible tregua a este conflicto tan adulto e inmaduro a la vez?  Parece que olvidaron que Mandela visitó Cuba y se estrechó con Fidel Castro en un abrazo de hermandad.

Por otro lado, se ha hecho un revuelo por una simple conversación amena y una fotografía para la posteridad que al parecer quiso guardar la primer ministro danesa Helle Thorning-Schmidt, a la que tanto Barack Obama como el primer ministro británico David Cameron accedieron. Claro, esto le picó más a los desdichados racistas que a la misma Michelle Obama, ya que no pudieron tolerar que esta hermosa rubia fuera tan simpática y se viera tan a gusto y altamente honrada por la presencia a su lado de ese negro, que les guste o no, es el presidente de los Estados Unidos. No le busquen ninguna otra explicación, si la mujer hubiera sido negra no levanta ningún comentario, o si en vez de Obama hubiera sido Bill Clinton el presidente, tampoco hubiera levantado comentarios-

Esto señoras y señores, es puro racismo, aderezado con envidia y celos, más que nada porque en el fondo saben la grandeza y el valor de ese negro llamado Barack Obama.


Harolina Payano. Fluyendo armoniosamente. 


Esta entrada fue publicada en el periódico El Caribe
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