miércoles, 31 de julio de 2013

Las aguas mansas de la corriente de los ríos

¿En realidad te has detenido a observar bien el correr de las aguas de un río?


Claro, no todos los ríos son iguales, hay mucha variedad de ellos: grandes/pequeños, largos/cortos, anchos/angostos, caudalosos/superficiales, cristalinos/oscuros, llanos/accidentados, tranquilos/turbulentos, en fin una gran diversidad. Lo mismo ocurre con el arrastre y la velocidad de sus aguas, la cual va a depender de las características físicas del río, responderá a las necesidades intrínsecas de este y al lugar donde se encuentre.
Hay un refrán que reza así: “Del agua mansa líbreme Dios, que de la brava me libraré yo”, en realidad pienso que todas las aguas son mansas por si solas, lo que las vuelve violentas es la influencia exterior, sobre todo las características del terreno por donde corren.

Pero volviendo a la pregunta original, si de verdad has visto bien el correr de las aguas de un río, habrás notado que el agua en sí no opone ninguna fuerza, si no todo lo contrario, es mansa y al no poner ninguna fuerza es llevada, no se opone a ser guiada por el cauce del río, cada gota de agua al dejarse llevar en la dirección indicada se unifica con las demás, se fortalece formando la corriente del río, que dependiendo del tipo de suelo y de su pendiente o inclinación, puede ser tanto un remanso de paz y quietud, como también un hermoso y peligroso torbellino como el que producen las cascadas y las rápidas.

                     

En las cascadas (son mis favoritas), al encontrarse con un desnivel de superficie que puede llegar a ser abismal, al agua no le queda otro camino que descender de manera magistral entonando un hermoso canto que señala la altura de su caída y su valentía. En las rápidas ocurre lo contrario, al agua chocar de improviso con grandes piedras que se elevan muy por encima de la superficie del río tiende a elevarse también, a dar grandes saltos continuamente, chocando, devolviéndose y volviendo a chocar, lo que crea la turbulencia y el agua cobra mayor fuerza y se eleva mas y puede sobrepasar el obstáculo y colarse una gran cantidad de agua, en otros casos cuando el obstáculo es muy grande y no puede con él, tiende a esquivarlo buscando por donde seguir adelante, y al hacerlo, al encontrar la brecha, el aumento del flujo de agua en esos lugares, muy estrechos para tanto caudal, hace que la corriente se arremoline y la velocidad aumente vertiginosamente. Cada masa de agua busca seguir su curso desesperadamente, lo que crea las corrientes denominadas “rápidas de los ríos”, hasta llegar a un trayecto donde el suelo es menos accidentado y superficial, las gotas de agua reposan de su acelerado y alocado andar y permanecen un rato extasiadas liberando sus violentas energías, allí el río generalmente es más profundo, las aguas descansan, se acomodan y se respira una paz increíble en ese lugar.



Esto es hermoso, los ríos son muy sabios y nos hablan a nosotros, en su lenguaje tan peculiar nos dicen:
“Fíjense en mí, mis aguas se dejan guiar por mi naturaleza intrínseca, no luchan ni se oponen a donde las lleve la pendiente y la corriente, por eso fluyo, lo hago con naturalidad y orgullo, con tesón, dedicación y amor y... ¡Que feliz soy!, además les proveo felicidad a ustedes y a la vida, contribuyo con ella. Entonces; ¿Por que se empeñan en ir contra su naturaleza intrínseca y en luchar contra su guía interior, para terminar tristes, cansados, amargados e infelices?, ¿Por qué no fluyen como yo, y cuando encuentren abismos se dejan caer confiados en que abajo hay un mejor trayecto para andar y cuando encuentren obstáculos, solo los enfrentan haciéndose con esto más fuertes, o los esquivan y se desvían de ellos con mayor fuerza interior? ¿Por qué sumirse en tanta inútil lucha? ¿Me imaginan haciendo lo que hacen ustedes?... 
Se podrían imaginar esto; el terreno conduciéndome hacia abajo y mis aguas empeñadas en subir, o el camino obstaculizado y mis aguas bloqueadas frustradas sin luchar por sobrepasar el obstáculo o esquivarlo si fuera insalvable. ¿Cómo creen que sería la vida para los ríos haciendo algo así?, seria terrible, agotadora, sin sentido ni belleza, ¿verdad que si? ¿Les suena familiar eso? … ¿No? … Pues a mi si, se me parece mucho a ti, mi querido ser humano”.


Harolina P. 

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