lunes, 16 de noviembre de 2015

El apego

Haciendo una especie de síntesis o recuento de los últimos acontecimientos caóticos mundiales, que por cierto no son nuevos, han existido desde épocas milenarias, los registros históricos, estadísticos y antropológicos de civilizaciones anteriores son evidencia de estos desastres sociales de todas las épocas, no sé si se habrán dado cuenta de que las mayores luchas, frustraciones, angustias y sufrimientos, guerras y desesperanza tienen el mismo común denominador, “El apego”.

La ambición no es más que un reflejo del apego, el deseo de poder y control no es más que consecuencia del apego, el sometimiento y esclavitud no es más que producto del apego, los problemas sentimentales y emocionales de parejas y familiares, los de relaciones humanas, sean del tipo ideológicos (políticos y religiosos), laborales o de amistad, los económicos, etc., son síntomas patológicos producidos por padecer la enfermedad virulenta llamada APEGO.




Respóndanse con sinceridad esta pregunta, ¿Creen que si no nos educaran con un desmedido amor a la patria seriamos capaces de dar la vida por ella y considerar como enemigo, al prójimo que también está dispuesto a dar la vida por defender su patria o sus ideales?

Todos los sistemas están basados en el apego, los educativos, los religiosos, los políticos, los económicos…, en fin todo gira en torno a este, todo lleva el pronombre posesivo delante, mi casa, mi hijo, mi perro, mi mujer, mi marido, mi país, mi religión, mi gobierno, etc., estamos abarrotados de posesiones y apegados a ellas como parte de nuestras entrañas o más arraigados que estas aun.

No queremos soltar los controles ni ser reemplazados, no queremos morir y luchamos en contra de la muerte irremediablemente, otros optan por rendirse ante ella o por colaborar con ella mediante el suicidio, bajo la promesa de algo mejor, un paraíso o cielo, o deseando convertirse en héroes inolvidables de la historia mundial, pero en todos los casos hay apego de trasfondo, nunca existe la tendencia de soltar definitivamente todo, siempre que soltamos es por la opción de asir otra cosa.

¿Podrá la consciencia permanecer estática si vivimos en un universo en constante movimiento donde todo, absolutamente todo se desplaza?
¿Si siempre evidenciamos un por qué, estamos aptos también para poder evidenciar siempre un para qué?

De ser así, ¿Existirá un por qué y un para qué libre de apego? ¿Si somos parte de un todo y estamos interconectados, es posible el desapego?

Es una ardua tarea poder descifrar estas incógnitas ya que hablo de todos los apegos, absolutamente todos, no solo los materiales, sentimentales y emocionales, hablo también de los espirituales, esos que nos hacen reencarnar una y otra vez y relacionarnos muchas veces con las mismas almas.  


En caso de ser afirmativa la respuesta, será necesario resolver la ecuación biológica universal más complicada y difícil enunciada jamás, porque aparentemente cada cosa existe y está para satisfacer sus necesidades y las de otras, como una relación simbiótica en toda la extensión de la palabra, por lo tanto, sería muy difícil el desapego.

En caso de ser negativa la respuesta, será posible vivir en armonía y en paz en el planeta cambiando las bases en que se sustentan todos los sistemas que lo rigen, pero conseguir armonía en un universo tan vasto, desconocido y misterioso es simplemente una tarea para los dioses, esos que supuestamente somos pero que estamos muy lejos de manifestarlo.

Harolina Payano. Fluyendo armoniosamente. 

Esta entrada fue publicada en el periódico El Caribe:
http://www.elcaribe.com.do/2016/03/15/correo-los-lectores 


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