domingo, 22 de noviembre de 2015

La consciencia

Nunca ha estado más de moda la palabra consciencia y lo que representa en el universo y en la vida, que en estos tiempos actuales. Aunque es válido aclarar, que tuvo su gloria y gran apogeo en los años en que surgieron los grandes pensadores y filósofos que todavía en la actualidad son las máximas autoridades del saber y escudriñaron y descubrieron gran parte de lo que se conoce y se sabe sobre esta abstracta pero poderosa presencia y fuerza que es la consciencia.

A mi entender la consciencia lo es todo, ella crea la realidad y de hecho creo que el supuesto big bang, no es más que su expansión a otros niveles superiores e inferiores, se desparramó, por así decirlo, por todos lados, pues solo se alimenta de inteligencia natural, que se recrea a ella misma. 


La consciencia es eterna, está presente en todo y en todos, traspasa lo material, lo evidente, la muerte física, pues de hecho somos energía dotada de consciencia y muchas de las cosas que sabemos y creemos que nos ha sido informado de generación en generación sin saber realmente la fuente, ha sido a través de ella, de la consciencia (pues lo que va de boca en boca es obvio que llega desvirtuado a su destino), la cual ha estado presente siempre y es la única capaz de orientarnos de forma inequívoca vida tras vida, al igual que a todos los astros y vidas que pululan en el universo. 

Se ha dicho que vamos y venimos a la velocidad de la luz o más rápido pasando información constantemente a la consciencia universal, "La Gran Mente" como le llaman, me parece que más bien le pasamos esa información diaria mientras dormimos, y a veces amerita hacerlo de inmediato, no al final de nuestras vidas como muchos creen, otras veces somos una interesante fuente de información y es necesario estar en coma por un largo periodo para poder traspasarle esta información sin que interfieran las emociones y se puedan desvirtuar.

Ella es como un gigantesco cerebro al que todos estamos conectados a través de nuestras micro consciencias, para aportarle nuestra sabiduría aprendida en cada situación de las diferentes vidas que experimentamos, para conseguir el fin deseado o necesario de seguir alimentándose y recreándose constante y eternamente. Funciona igual que una multinacional, con un sin fin de empleados desarrollando cada uno una función determinada para alimentar el gran cerebro de la empresa (el de los dueños), que en este caso se nutre de dinero y poder.

La Consciencia o Gran Mente, se nutre de adversidades y respuestas a estas, de alegrías y respuestas a esas alegrías, de experimentar todo tipo de sensaciones y emociones agradables y desagradables y registrarlas en su memoria universal, en fin, de inteligencia natural, para seguir creciendo y desarrollándose por todo el espacio, llenando todos los huecos y vacíos que puedan existir en el universo o multiuniverso. 


La consciencia se expande constantemente, no conoce límites ni tiempo, y aunque nos pueda parecer que permanece estática, detenida entre el espacio/tiempo, estancada en los mismos círculos viciosos (como el ratoncito del laboratorio que suele correr y hacer girar la rueda constantemente pero sin poder ir a ningún lado), no es así, está en movimiento constante, girando, vibrando, absorbiendo, desplazándose, expandiéndose, aprendiendo y desarrollando al máximo su poder.

¿Para qué?  Es el gran enigma por descifrar.

Harolina Payano. Fluyendo armoniosamente. 

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