domingo, 22 de marzo de 2015

Ser agradecido

Aunque mayormente no se acostumbre a dar las gracias, ya que muchas cosas y beneficios diarios los damos por sentado y hasta nos pasan inadvertidos sin apreciar lo privilegiados que somos, mucho se ha dicho y hemos oído sobre los beneficios de ser agradecidos.  Sin importar lo mucho o lo insignificante que parezca el motivo, dar las gracias es un estilo de vida sano, ya sea por naturaleza propia, aprendido o como un mecanismo de defensa, es todo un detalle más que suficiente para cambiar nuestra óptica y atraer cosas agradables a nuestro diario vivir.

Dar las gracias de corazón, acompañada de una sonrisa franca, un abrazo sincero o un simple apretón de mano que transmita nuestro sentir, no tiene precio ni comparación, tanto el que la da como el que la recibe se sienten bien personal y emocionalmente hablando, uno por notar la diligencia y sensibilidad del otro y este porque el otro la notó, es una llave que abre todas las puertas. 
Aun no creas necesario dar las gracias porque salta a la vista tu agradecimiento y satisfacción, hazlo, mira por unos segundos a la persona a los ojos y exprésale tu más sincero agradecimiento, que lo sienta en su interior al igual que lo sientes tu al recibir el favor, y cuando no recibas las gracias esperadas no dejes de ser diligente y servicial ni de ayudar o apoyar al prójimo.
Muchas veces las personas no necesitan escuchar nuestro agradecimiento, pero nosotros si necesitamos expresarlo y hacerle saber al otro y al universo cuan agradecidos estamos. Otras veces la necesidad de escuchar las gracias la siente el que hace el favor, existen muchas personas que toman este detalle muy en cuenta y sirve de incentivo para futuras acciones, por eso no olvides hacerlo.
Una buena terapia o acción para acoger este estilo, es agradecer el nuevo día tan pronto despertamos, dar las gracias anticipadas por lo que nos tiene reservado este, y nunca ir a la cama y dormirnos sin agradecer nuevamente el día vivido, por muy difícil que resultara ser, es un regalo del universo y de nuestro creador, esto sin contar nuestras bendiciones de perfección innata y las bendiciones individuales adquiridas. 




SI no te sientes afortunado y piensas que no tienes nada que agradecer, te convido a hacer el siguiente ejercicio.
Escribe 10 motivos que tengas para sufrir, ser infeliz y no agradecer y te daré 20 para reír, ser feliz y agradecer.
Haz este sencillo ejercicio y lo comprobarás, ya que si lo haces es por varias razones:
1.- Si lo leíste es porque tienes ojos para ver y sabes leer.
2.- Si lo escribiste es porque tienes manos y sabes escribir.
3.- Tienes computador o lo sabes usar y de alguna manera te enteraste.
4.- Tal vez alguien te lo imprimió y te lo hizo llegar, o sea que, tienes a alguien que se preocupa y está pendiente de ti y tu bienestar.
5.- Si esto es correcto vives en la civilización.
6.- ¿Te das cuenta?, tienes privilegios que muchos desearían tener.
7.- El hecho de sentir emociones y expresarlas, aún sean negativas, demuestra un funcionamiento sicológico normal.
8.- El sentir insatisfacción y buscar mejorar (puesto que decidiste hacer el ejercicio), demuestra tu grado de entendimiento e inteligencia.
9.- Si eres capaz de visualizar los motivos de tu sufrimiento, también eres capaz de evitarlos, enmendarlos y superarlos.
10.- Tienes condiciones excepcionales para conseguir lo que te propones…
Puedo sobrepasar las 20 razones, pero si sigo escribiendo te voy a hacer sentir muy mal y esta no es la intención, por cada motivo para sufrir existen al menos 5 motivos para no hacerlo. Estas entre otras muchas razones obvias, son más que suficientes y válidas para cambiar de actitud y agradecer.

Les comparto esta oración del Padre Salesiano José Luis Carreño, que desde que la conocí hace muchos años, me marcó:
   Por mil cositas humildes
   Señor, mil gracias te doy
   Las damos por descontadas
   Pero, ¡que preciosas son!
   La palabra alentadora
   El espontáneo favor
   La sonrisa que me anima
   La cortés indicación…
   Por mil cositas humildes
   Que me van a llegar hoy
   Señor, mil gracias te doy.

Por cierto, mil gracias por permitirme llegar a ustedes, ojalá y en cada entrada encuentren algo que les haga sentir mi agradecimiento, y mi deseo de ayudar y servir, pero más que todo, de compartir mis bendiciones.

Harolina Payano. Fluyendo armoniosamente. 

Un extracto de esta entrada fue publicado en el periódico El Caribe:
http://www.elcaribe.com.do/2015/10/20/correo-los-lectores

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.