miércoles, 13 de noviembre de 2013

¿Hay vida en el exterior?

Siendo el universo todo lo inmenso que es, resulta casi una utopía pensar que somos la única forma de vida inteligente que lo habita. Cuando digo vida, me refiero a la vida material, a las formas, a la materia viva en sí, no a vida abstracta, antimateria, espiritual, o energía, pues esta pulula en todas partes del universo.
Deben existir miles de especies inteligentes con características parecidas y con cualidades superiores y ¿por qué no?, también inferiores a la de los humanos y muchos miles más muy distintos de nosotros.

Si en el planeta tierra la hay no lo sé, pero creo que en caso de haberla deben ser inferiores a nosotros y por eso se esconden, si fueran superiores ya se habrían dejado sentir y nos estuvieran gobernando o por el contrario ayudándonos y dándonos las pautas para superarnos, cosa que obviamente no están haciendo porque de ser superiores no se equivocarían al contactarnos, y pondrían su sabiduría al servicio de los ambiciosos y perversos depredadores del universo, por lo que creo que en el planeta Tierra, los humanos somos la especie más avanzada, pero no necesariamente la forma de vida más inteligente. 


Como soy experta en ideas descabelladas se me ocurre pensar que somos algo así como los juguetes caros de especies superiores a nosotros, de vidas más inteligentes y más avanzadas que viven en otros planetas y galaxias, por decirlo en términos modernos, nuestra galaxia es como el juego de nintendo o wii, de estos seres y estamos a su merced, quizás para ayudarlos a descifrar algún código oculto del universo. Así como nosotros hacemos experimentos y enviamos satélites y naves espaciales para observar, estudiar y conocer mejor el exterior que nos rodea, de esa misma forma, ellos hacen experimentos más avanzados con nosotros y están observándonos y estudiando nuestros pasos.

Donde quiera que nos movamos en el planeta hay vida, inteligente o no, la hay y quién sabe si a lo que llamamos vida no inteligente resulta ser más inteligente que nosotros y lo que ocurre es que nos falta un tipo de inteligencia  superior y sabiduría para entenderla y establecer comunicación con ella. Soy de la opinión de que toda vida es inteligente y sabia, lo que cambia es la forma de expresión y comunicación de estas y la capacidad o incapacidad de interpretación, de entendimiento.


¿Acaso el agua, que es vida en movimiento continuo, incesante, cambiante, no es inteligente?, me parece que su inteligencia es superior a la nuestra, pues tiene un poderío, un control, un comportamiento y una armonía que desearíamos tener los humanos, simplemente es otro tipo de inteligencia desconocida por nosotros y necesaria para descifrar su lenguaje, para lo cual hay que tener un alto grado de desarrollo auditivo, los animales, las plantas, el universo de seguro que la entienden a la perfección, los humanos sabemos escuchar muy poco, además de no tener tan desarrollado ese sentido, solo oímos lo que está próximo a nosotros y nos llega con interferencias que distorsionan el verdadero sentido de lo expresado.

El agua es la vida por excelencia del planeta, es quien sustenta la vida en él, por eso está constituido mayormente de agua al igual que el cuerpo humano. Esta se encarga de saciar nuestra sed, de regar y fecundar la tierra para producir sus alimentos, de regular el clima, de equilibrar, compensar y combatir cualquier fenómeno que quiera dañarnos, es nuestro guardián. Por eso es que en las exploraciones de otros planetas para saber si existe o es posible la vida, se busca la presencia de agua antes que nada, pues sin ella no hay vida, al menos no como la conocemos los humanos.


No me cabe la menor duda, no estamos solos en el universo, aun sea un tipo de vida totalmente desconocida, inconcebible, incomprensible, inimaginable e inaceptable a nuestro escaso entendimiento racional, aun no tenga nada parecido a nosotros, nada que ver con nuestro raciocinio o capacidad de imaginación, tanto la lógica, el sentido común, la razón y sobre todo el corazón, en fin la vida misma me revela que así como nosotros observamos el cielo, de esa misma forma ellos nos observan a nosotros, respetándonos y guardando distancias, así lo percibo y lo siento y este sentir me lleva a hacer esta afirmación:
¡Hay vida en el exterior! 

Harolina Payano. Fluyendo armoniosamente. 

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