miércoles, 14 de febrero de 2018

Hablando de cosas simples

¿Alguna vez les ha tocado dejar su casa por unos días al cuidado de alguien de la familia, amigo o allegado, o por el contrario, quedarse al cuidado de una casa que no es la vuestra, por al menos una semana?
Si la respuesta es afirmativa, hagan memoria de la cantidad de pequeñas instrucciones que dieron o recibieron, parecen triviales o tan simples, pero en realidad son tan relevantes e importantes como las que más, ya que ayudan al buen funcionamiento del hogar.


Les daré un leve repaso:
Riega las plantas
Saca al perro
Cierra bien las puertas y ventanas
No le abras a nadie que no conozcas bien
Mantén el orden y la limpieza
Ante cualquier eventualidad ya sabes a quien llamar
Aquí están anotadas todas las instrucciones, los teléfonos de los vecinos...

La lista podría hacerse muy extensa, y si somos honestos, mayormente esas peticiones son exclusivamente de carácter personal muy específico, otras a causa de apegos a cosas carentes de valor verdadero, algunas son por adquirir responsabilidades y complacencias ajenas... Pocas veces decimos o escuchamos decir lo siguiente:

Agradezco en el alma que me hagas este favor
Deseo que te sientas a gusto aquí, como en casa
Siéntete libre de hacer las cosas a tu estilo, a tu mejor criterio
Si te afecta la soledad, no dudes en traer a alguien para que te acompañe
Cuídate mucho, lo más importante aquí, eres tú
Todo lo que hay esta a tu disposición...

Esta lista de seguro que no sale tan extensa, pero cuanta gratitud, respeto y consideración hacia la otra persona encierra. Aquí no se dan o reciben órdenes a secas, mas bien se deja sentir un alto grado de amabilidad y agradecimiento hacia la persona, y a su gesto de prestarse para que continúe la vida en la casa en nuestra ausencia.

Les confieso que aunque salgo muy poco del hogar por periodos prolongados por mas de dos o tres días, cuando lo hago y dejo la familia completa o algunos de sus integrantes, suelo mezclar estas dos vertientes, doy un sin numero de instrucciones y también de bendiciones, pero lo que mas me preocupa es la integridad física y emocional de los que dejo en casa, se que a veces les viene bien librarse de mi por unos días, ja, ja, y otras veces, no quisieran que me fuera...

Pero en definitiva, la vida es eso, un listado, de pendientes y de cosas realizadas, un ir y venir, un estar y un no estar, unas veces brillar y otras eclipsarnos, hacer cosas simples y algunas veces hacer cosas extraordinarias, pero jamás deberíamos complicarnos como lo hacemos, porque la vida en si, es muy simple vivirla.

La suma de muchas cosas simples (aunque no necesariamente), podría parecer algo complicado. Ahora bien, lo que si es casi seguro, es que la complejidad deja de existir cuando fraccionamos las cosas y las convertimos en varias cosas simples.  


Lo que quiero dejar plasmado con esta reflexión es que veamos al mundo con ojos nuevos, ojos que nos permitan ver las simplezas de las cosas, que en lugar de ver el océano como una enorme y violenta masa de agua, lo veamos como un grupo de inofensivas gotas del liquido mas preciado. La vida se agrupa, se asocia para dar origen a una nueva entidad capaz de sustentar la vida misma y hacerla evolucionar a través del tiempo.

De la misma forma debemos ver a un huracán, como un reforestador de la naturaleza, no como su destructor, la vida se cercena para dar paso a nueva vida, a nuevas posibilidades, para limpiar las toxicidades y sanear la tierra con nuevas semillas de vida; sanas, fuertes y evolucionadas.

No en vano, mientras dormimos nos recuperamos y renovamos, es un dejar ir lo vivido, para obtener una nueva licencia de vida, otra garantía, es como ese cerrar los ojos para volverlos a abrir al día siguiente, como ese exhalar para poder inhalar nuevamente, ese contraerse del corazón y del universo para volver a expandirse, es ese no ser, para nuevamente ser... Aunque nos parezca complicado, es así de simple.

El mundo de hoy en sentido general, anda muy ocupado y complicado, no nos dejemos arropar por esa perturbada visión, por ese ruido ensordecedor, hagamos cosas simples, pequeñas. 
Desfragmentemos esa complicación y busquemos soluciones practicas, sencillas, esas que están a la vista, o a la vuelta de la esquina diciéndonos que doblemos y las miremos, pero que lamentablemente continuamos obviando o desechando, para seguir siendo protagonistas (juez y parte) de un mundo que inconsciente o conscientemente complicamos, pero que en realidad es y debería ser muy simple.


Démosle paso a lo nuevo, si, pero no permitamos que nada ni nadie nos complique nuestra maravillosa y simple existencia, esa que se palpa de una manera muy sencilla, si amigos, en un soplo de brisa o un rayo de sol, en la delicia de visionar un arcoíris, que se percibe en un abrir y cerrar de ojos o en un leve suspiro, en una tímida sonrisa o una lagrima salada, o con un suave y tierno toque en la piel, que nos recuerda que estamos vivos, que... 

Pero más que todo eso, esa maravillosa y simple existencia, se palpa y percibe con un minuto de silencio interior, el cual se manifestará hablándonos de cosas simples, esenciales y meramente sencillas, y nos permitirá conectarnos con nuestra verdadera esencia, y escuchar la mas bella sinfonía de amor, de ese amor que inevitablemente somos.    

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Un fragmento de esta entrada fue publicado en el periódico El Caribe:
http://www.elcaribe.com.do/2018/05/26/hablando-de-cosas-simples/

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