jueves, 14 de mayo de 2015

¡Me encantaría volar!

En esta entrada voy a compartirles una interesante narración de la autoria de mi hermana menor Millicent. Espero les guste tanto como a mí.

 ¡Me encantaría volar! 
 Por: Millicent Payano T.                    


-¡Hola! Me dijo amigablemente al acercarse.
-¡Hola! Le contesté sonriente.
-Es agradable tu manera de cantarle al sol por las mañanas, dijo.
-¿Mi manera de cantarle al sol?, pregunté como separando en sílabas.
-Sí, sí tu manera de cantarle al sol.
-Pero si yo no he cantado.
-Sonreíste, esa es otra forma de cantar.
-¿Si? Pero no le sonreí al sol, te sonreí a ti.
-Es lo mismo.
-¿Cómo va a ser lo mismo?
-Sí, es lo mismo yo, el sol, tú, todos somos lo mismo.
-No puede ser lo mismo; tú eres un ave y en verdad yo debo estar loca pues estoy hablando con un ave.
-Sí, estás hablando con un ave igual a ti.

-Bueno… de las dos no sé cuál está más loca, yo no soy un ave y tampoco soy el sol.
-¿Un árbol quizás?
-¡No! ¿Cómo voy a ser un árbol?
-Entonces, ¿tú qué eres?
-Soy un ser humano, ¿acaso no lo notas?
-¿Un ser humano?

-Sí, un ser humano.
-Ahh!, entonces eres tonto.
-Soy un ser humano y no soy tonta.
- Los seres humanos son tontos.
-Los seres humanos no somos tontos y además, si eso es lo que crees, 
¿Por qué te acercaste a mi tan amigablemente?

-Pensé que eras yo.
-Ja, ja, ja no conoces la diferencia entre un ave, un ser humano y el sol; es más, ni siquiera te conoces a ti misma y dices que los humanos somos tontos. ¡Qué buen chiste!

-¿Diferencia?, ese debe ser algún concepto extraño de esos que los humanos inventan. Claro que me conozco: soy el ave, soy tú, soy el sol.
-Sí, sí, sí y de noche ¿eres la luna o las estrellas? 
-De noche, de día y a todas horas soy la luna, 
soy las estrellas, soy el sol, soy el arcoíris, 
soy el ave, soy el árbol, soy el río, soy el aire, 
soy la piedra, soy la montaña, soy la llanura, 
soy el mar, soy el pez, soy la vida, soy tú, 
soy el amor, soy…
-Entonces… si yo soy tú, ¿podría volar?, 
¡Me encantaría volar!
-¡Vuela!
-Pero yo no tengo alas.
-Pero tienes imaginación. ¡Vuela!



-Y ahora posada en esta rama te miro y amigablemente te digo: 

¡Hola!


                ENTONCES... ¡VUELA!

   

Harolina Payano. Fluyendo armoniosamente. 

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