martes, 12 de agosto de 2014

Mas allá de los sueños

En la psiquis del ser humano ocurre algo muy curioso a la hora de ir a dormir, son los llamados sueños. Dicen los entendidos en la materia que todos soñamos, pero no todos tenemos el privilegio o la desdicha, según sea el caso, de recordar lo que soñamos. Les puedo decir que a pesar de sufrir de insomnio desde muy joven, soy una “soñadora” empedernida y no precisamente con sueños normales y comunes, más bien son excelentes para guiones de películas de suspenso y ciencia ficción.

Con el paso de los años he aprendido muchas cosas sobre los sueños, porque las he leído en libros, buscado en la web o por experiencias propias, pero últimamente los sueños me han revelado algo que aunque se ha dicho en algunas ocasiones ha venido a ser como una especie de confirmación para mí: vivimos mundos paralelos.

Mientras dormimos y nos ausentamos psíquicamente de este plano de la existencia, pasamos a otro plano donde existimos también y llevamos vidas diferentes o parecidas, donde nos relacionamos con personas diferentes y con personas similares a las de este plano, por eso a veces decimos, “me soñé con fulano, pero en realidad no era fulano”, es porque aunque es la misma alma, no era físicamente la misma persona o viceversa.

Cada vez estoy más convencida de que vivimos al menos dos vidas simultáneamente y tal vez podrían ser mas, en este plano el tiempo pasa más lento y como solo dormimos de cinco a ocho horas, creemos que como no tenemos tiempo de vivir otra vida en otro lado es algo imposible, pero resulta que ese lado no es como este, por lo tanto, en ese plano el tiempo no es igual, allí nos movemos a mayor velocidad y por eso el tiempo nos rinde más en los sueños, unos minutos dormidos nos parecen una eternidad y aunque aparentemente solo tenemos media hora soñando en este plano de nuestra existencia, en nuestra vida paralela es probable que hayamos vivido dos o tres días en comparación con este plano.


Si, lo sé, es muy probable que les suene muy descabellado todo esto, pero es algo de lo que cada vez me siento más segura que ocurra en realidad a la hora en que supuestamente nos acostamos a dormir y descansar, y además porque muchas veces nos despertamos mas agotados de lo que nos acostamos a pesar de haber dormido bien, de seguro que en nuestra vida paralela tuvimos una faena agotadora. Debido a que es la misma alma viviendo en diferentes cuerpos, lugares y dimensiones, nos traemos ese cansancio a este plano, ya que mientras más recordemos los sueños, más despiertos estamos y como las velocidades de desplazamiento entre un plano y otro son tan diferentes obviamente al regresar a este plano esas altas velocidades nos afectan la psiquis y por ende el cuerpo físico también, sobre todo cuando dormimos menos horas de lo normal.
   
Al parecer, mi trabajo en el otro plano de mi existencia es últimamente tan arduo, que me está dejando sin energías suficientes para este, o tal vez lo que ocurre es, que como cada vez duermo menos en este plano (por periodos de dos, tres o cuatro horas a lo sumo, descanso menos) y como cada vez sueño mas y mas aventuras (o tengo mayores vivencias) en tan corto espacio de tiempo, supongo que me muevo a una velocidad más rápida aun, razón para agotarme más.    

Sin importar si esta teoría es falsa o es realidad, los sueños no dejan de sorprenderme, fascinarme, asustarme y ser un enigma más, recuerdo la mayoría con bastante claridad, antes solía contarlos con entusiasmo, ahora es difícil encontrar quien los quiera escuchar, así que solo a veces los cuento, otras veces los recuerdo por pedazos y otras los olvido y algunas veces se vuelven a repetir…, en fin, a pesar de lo que dijo Calderón de la Barca en su libro La Vida es Sueño: “Los sueños, sueños son”, estos han sido una verdadera escuela en mi vida y me han llevado como a Dorothy, la chica del Mago de Oz, más allá de los sueños.

Harolina Payano. Fluyendo armoniosamente. 

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