lunes, 25 de agosto de 2014

Todo a su tiempo

Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.     Eclesiastés 3:1

Este decreto es una gran verdad que nadie puede refutar, te puedes pasar años pensando en algo, ya sea, empezarlo o terminarlo, cambiarlo o moldearlo, aceptarlo o rechazarlo, en fin algo que deseas para tu bienestar o que entiendes debes hacer pero no acabas de motorizar. 
Un buen día casi sin proponértelo, ese algo a lo que tantas vueltas le diste, se presenta o surge como por arte de magia, aparecen las motivaciones o las fuerzas que tanto deseaste tener para ejecutarlo o alcanzarlo, a veces incluso cuando ya habías olvidado o abandonado la idea. 

Lo que ocurre es que simplemente antes no estabas preparado para esto, ahora si lo estas, aunque llegues a pensar que sucedió cuando ya habías perdido el interés, cuando ya no lo deseabas o te daba lo mismo, más tarde te darás cuenta que no es así, llego cuando tenía que llegar, ni antes, ni después y aunque tal vez no lo disfrutes con la intensidad que lo hubieras hecho en ese momento tan deseado, te aseguro que el aprendizaje obtenido durante la espera o en el proceso de su consecución es más útil y provechoso que el propio deleite momentáneo y pasajero de alcanzarlo.

Así que no te desesperes ni desanimes cuando algo que tu corazón anhela no llega en el momento esperado, ni cuando no seas capaz de dar el paso que consideras decisivo en tu vida para alcanzar el éxito, por alguna razón que desconoces, el universo te está protegiendo de enfrentar algo para lo que no estás listo aun, tal como dice el dicho:”Cuando el alumno está preparado aparece el maestro”. 
Harolina Payano. Fluyendo armoniosamente. 

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