sábado, 26 de octubre de 2013

El silencio...bello y encantador

La belleza produce placer, deleite o admiración y el encanto atrae o embelesa, a mi entender el silencio tiende a producir esos efectos, por eso digo que es bello y encantador.

En un mundo que se ha vuelto tan ruidoso y compulsivo, el silencio cada vez es más valioso y necesario, la mayoría lo requiere, aunque otros prefieren aturdirse con el ruido y escapar de la realidad que les revela el silencio. 

Es cierto que hay silencios embarazosos, inapropiados, insoportables, que duelen y que hieren en lo más hondo del ser, pero no es menos cierto que también el silencio es una manera de confortar el alma, una forma de expresión elocuente, con mil y una formas de interpretación, un arma de doble filo, una forma de protestar, etc., pero más que todo el silencio es un Don y un arte (el que tenga dudas solo debe ver las famosas películas mudas).


Cuando permanecemos en silencio y quietos, ya que el movimiento produce ruidos y tiene su propio lenguaje, es cuando más abiertos están nuestros sentidos a apreciar el lenguaje de la naturaleza, que es sumamente rico en matices, sonidos, aromas, sensaciones, etc. 

Pero el verdadero silencio, el absoluto, solo se consigue callando nuestra voz interior, ya que aunque el entorno exterior permanezca en aparente calma y quietud y nosotros con él, generalmente hay una vocecilla que no para de hablarnos para atraer nuestra atención, es nuestra conciencia dual, que siempre está haciéndonos cuestionamientos, comparaciones, elucubraciones y tratando de aclararnos o confundirnos.

Si conseguimos controlar esta voz, ponerle freno y horarios, o sea, si conseguimos dominarla, y no que ella nos domine y nos controle a nosotros, podremos conocer el verdadero éxtasis del silencio total, que no es la ausencia de sonidos como muchos creen, sino la ausencia de ruidos, sonidos fuertes y desagradables y voces, este tipo de silencio es el que se consigue mediante la meditación.

Una cosa es ausencia de sonidos (que nunca la hay, pues nuestra respiración lo produce y todo lo que se está moviendo en la naturaleza, o sea, todo lo que está vivo, respira y produce movimiento vibratorio y por ende sonido) y otra muy diferente es que no los escuchemos por estar absortos, embelesados, entregados al placer y el deleite, al éxtasis del silencio interior.


Este tipo de silencio te hace sentir como si flotaras en el aire, te sientes sumamente ligero, relajado, feliz, con una paz incomparable en tu ser, como un estado de plenitud, un estado inmaterial del ser, donde nada necesitas ni te falta, no hay pensamientos, no hay nada que te impida sentirte dichoso, simplemente “ERES’ junto con el silencio, el aire y con todo, una sola cosa, un solo sentir, placentero, grato, delicioso, es como si tu cuerpo de repente no pesara nada, como si te elevaras y estuvieras descansando en nubes suaves de algodón y terciopelo y estas te acariciaran delicadamente, se metieran dentro de ti y se convirtieran en tu cuerpo y flotaras, lo cual te proporciona la mayor felicidad y paz que jamás hubieras conocido, sonríes y te entregas plenamente a ese momento de éxtasis indescriptible, sosegado, suave, ligero, pleno, feliz, te inundas por completo de un amor puro y total.   

Espero que todo ser humano pueda experimentar este tipo de silencio alguna vez  en su vida y disfrutar su belleza y encanto, lo he vivido en varias ocasiones y deseo fervientemente poder hacerlo parte de mí en cualquier momento y lugar, cuan difícil se hace soltar el equipaje de la vida y controlar la vocecilla interior, pero no desmayaré, se que algún día lograré conquistar ese silencio, o mejor dicho, algún día dejare que ese silencio bello y encantador me conquiste por completo.

Harolina Payano. Fluyendo armoniosamente. 

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