sábado, 17 de enero de 2015

Potencialmente somos mariposas

Es muy común tomar el ejemplo de la oruga antes de convertirse en una hermosa mariposa para hacer la similitud con los humanos y su crecimiento y desarrollo en diferentes aspectos de la vida. Lo cierto es que todos somos gusanos con el potencial para convertirnos en mariposas, la belleza dependerá de la fealdad del gusano, mientras más acepte su temporal fealdad, mas se acercara a la belleza.


Al igual que las mariposas, de ser insignificantes huevos pasamos a ser larvas o gusanos que se arrastran sin precaución y son mayormente rechazados y resultan desagradables, luego nos encerramos en una especie de capullo o coraza para enriquecernos, pasamos por un estado de pupa o crisálida, algo desagradable también y si no somos lo suficientemente fuertes, inteligentes y sabios, y no prestamos la debida atención y paciencia, para escuchar las sugerencias de nuestra guía interna especialmente y los sabios consejos de los demás, no pasaremos a convertirnos en la bella mariposa que se echa a volar libremente, luciendo su hermoso colorido y su habitual revoloteo feliz. Eso sí, sin olvidar ni desprenderse del gusano que todavía une sus alas y del cual se enorgullece y luce con dignidad. Sus alas pueden estropearse, quebrarse y perderlas pero en esencia ha cambiado, hizo la transición, será una mariposa con las alas rotas, pero jamás volverá a ser un simple gusano.




Tenemos una increíble tendencia a la falta de aceptación propia y aceptación de los demás, siempre queremos acomodarnos y acomodarlos a nuestro estilo y criterio individual, olvidando que somos parte de un todo y que cada cual tiene un rol diferente que cumplir. Nos empeñamos en establecer absurdas comparaciones y por lo tanto en sentirnos inconformes con nosotros mismos y con los demás. Cargamos encima un arma poderosa llamada “Critica”, la cual si es constructiva y cargada de buenas intensiones es inofensiva, pero comúnmente es destructiva y dañina, la cargamos de envidias, celos y ofensas personales y arremetemos contra todo lo que esta fuera del patrón establecido por nuestra mente programada, controladora y manipuladora.  

Esta es la lección que debemos aprender de dicha comparación. La aceptación total de nuestra individualidad y la de los demás, la belleza de la diversidad y lo importante de la imprescindible diferencia de unos entre otros y la dicha de sabernos únicos y especiales, iguales como un todo y diferentes por separados, va a marcar el punto final y de partida de nuestra transición, de nuestra existencia como gusanos rastreros a nuestro esplendoroso e ilimitado vuelo de mariposa orgullosa y feliz de su naturaleza y sus cambios tan necesarios para lograr su propósito final.


No lo olvides, si puedes ser una mariposa, no te conformes con ser un gusano, desarrolla tus alas y échate a volar libremente desafiando los obstáculos de la vida.

Harolina Payano. Fluyendo armoniosamente.

Esta entrada fue publicada en el periodico El Caribe:
http://issuu.com/elcaribe/docs/dn_20150727?e=1423128/3825453

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