martes, 6 de enero de 2015

El placer de realizar un sueño

La verdad es que no sé como agradecer a la vida este hermoso obsequio de fin de año y comienzo del 2015.  Un sueño anhelado por la mayor parte de mi vida es poder disfrutar ver caer la nieve, dejar que me toque, tocarla y hacer muñecos de nieve. Aunque solo fueron unos cuantos copos, el poder vivir parte de ese sueño, además deleitarme con el hermoso paisaje navideño y apreciar el enorme árbol del Rockefeller Center, para mí fue algo mágico.

Muchos pensaran que ojala y todos los sueños sean tan fáciles de realizar como este, pero lo que para unos es totalmente indiferente, para otros es algo importante. En mi caso, he soñado con vivenciar este espectáculo que ofrece la nieve, tan común en muchos países, pero imposible en el mío, y hasta el momento no había tenido la oportunidad de viajar al extranjero en época de invierno, solo en verano, al fin el universo se ha confabulado con mi gran deseo y lo hizo realidad a medias y créanme si les digo que me siento más que agradecida y regocijada al saber que todavía nuestra fuente de vida se esfuerza por mimarme y consentirme, a pesar de ya no ser una niña merecedora de mojigaterías y romanticismo.  
                                           
Aunque en realidad no me puedo quejar de lo bien que me ha tratado la vida, con tantas bendiciones e incontables privilegios, siempre queda una espinita por dentro de cosas que deseamos con mucho fervor y que a pesar de postergarlas por considerarlas superfluas o egoístas al ver tanto sufrimiento en el mundo, en el fondo no hay manera de que dejemos de desearlas, ver una nevada es una de esas cosas, tengo mis razones emotivas que surgieron en mi niñez, y a pesar de mi mediana edad, he disfrutado el avance que me dieron como si todavía fuera una niña, esperare con ansias la parte 2.

“Gracias Dios, universo, fuente de vida o como te llames”, igualmente te reconozco y admiro tu memoria para recordar nuestros deseos más íntimos, y la manera de manejarnos a todos, aunque no siempre entendemos tu forma de hacerlo (la tan deseada nieve cayó hoy, al día siguiente de venir, ya vendrá la ocasión ideal para completar ese sueño), en un momento determinado de nuestra existencia, sabremos, que fue lo mejor que nos pudo pasar.   

Harolina Payano. Fluyendo armoniosamente. 

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