miércoles, 5 de noviembre de 2014

La redondez

Me llama la atención sobremanera que entre todas las formas la más común es la redonda, quizás no sea la que más abunde, pero si la que tienen la mayoría de las cosas vitales e importantes de la naturaleza.


Veamos algunos ejemplos:
Una gota de agua, sangre o lo que sea, es redondeada
Los planetas, el sol, la luna y la mayoría de los astros son redondeados
La cabeza, cerebro, ojos, hombros, senos, glúteos, testículos, rodillas y punta de los dedos son redondeados
Un vientre en gestación especialmente el de la mujer, es redondeado
Un punto, la rueda, una moneda y el recorrido de las agujas del reloj son redondeados
Los movimientos de las olas, los huracanes, tornados y sismos son ondulados y redondeados
Las ondas sonoras, las burbujas y los huevos son redondeados
La mayoría de las frutas son redondeadas
Una pelota, el juguete o herramienta deportiva por excelencia, es redondeada


En fin, la lista es interminable, pero lo que quiero destacar es que muchas de las cosas primordiales de la vida son redondeadas, ¿Por qué, nuestra mente al igual que el cerebro será redondeada? ¿Será por esa razón que siempre le damos vueltas y vueltas a las cosas, y mayormente nos desenvolvemos y nos movemos en círculo?
De hecho estamos regidos por tres movimientos circulares importantes: el de rotación de la tierra sobre su eje, el de traslación del planeta alrededor del sol y el de la luna rotando alrededor de nuestro planeta tierra que nos afecta cuantiosamente, además controlados por el  movimiento oscilatorio de las ondas marinas, oceánicas y terrestres y el movimiento circular de las agujas del reloj imaginario creado por el hombre que psíquicamente nos afecta más que ninguno, alimentados por semillas y frutos mayormente redondeados, y atraídos y fascinados por todo lo que encierra la redondez. 

Todo en la vida es cíclico y circular, partimos de un punto y tarde o temprano volvemos a él. De no existir y ser nada, pasamos a existir y ser alguien, para luego dejar de existir y volver a ser nada y repetir este ciclo de la vida una y otra vez mientras sea necesario para alcanzar nuestro propósito de vida.

Harolina Payano. Fluyendo armoniosamente. 

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