miércoles, 14 de octubre de 2026

Me maravilla el otoño

«Siempre se anhela lo que no se tiene y nunca estamos conformes con lo que tenemos»

Es una frase que siempre se dice y que siento me va muy poco. No porque sea una persona conformista, más bien diría que es porque mis anhelos materiales son bastante alcanzables y poco ambiciosos, y sobre todo porque tanto mi persona como mi alma se deleitan en las cosas simples y sencillas de la vida, que para mí tienen más valor que la mayoría de lo que el ser humano persigue y anhela; estatus social, dinero y una vida de opulencia, despilfarradora y superflua basada más en lo material.

Aunque sí, reconozco que hay un anhelo que no concibo olvidar y una inconformidad que no puedo, y quizás ni quiero superar, SE TRATA DE PODER VIVIR CADA AÑO EL OTOÑO. 

Esa hermosa estación que en mi país no existe, por así decirlo. A pesar de ello la naturaleza muestra algunos cambios muy leves en el clima. Días menos calurosos, anochece más temprano y el cielo luce más estrellado.

Lamentablemente nos está vetado el privilegio de esos cambios de estación tan marcados y comunes fuera del trópico.
 
Al menos no me puedo quejar, hace unos años pude disfrutar de unas muy buenas pinceladas del otoño y el invierno… 


El otoño es hipnótico, me atrae, me seduce, me posee, me maravilla… 

Es meticuloso, silencioso... Luce melancólico, cansado...

Pero al mismo tiempo 

Es poderoso, cantarín... Luce animado, esperanzado...

Creo que me le parezco mucho, por mi desapego social y mi manera de sentir la naturaleza. 
Mi piel, mis ojos y mirada — de hecho, en mi codificación de colores resulté ser otoño —. 
O sea, que los accesorios y vestuario en colores otoñales son los que mejor le sientan a mi rostro . 
Pertenezco al elemento tierra (soy capricornio), los colores tierra (marrón, arcilla, beige, ocre…) me atraen y predominan entre mis preferencias a la hora de comprar y decorar.

Como capricornio fiel, como dicen por acá siempre tiro pal monte como las cabras, o sea, siempre actuo según mi convicción y raíces. Prefiero la naturaleza a las urbes sociales, detesto el ajetreo y bullicio de la ciudad, me gusta respirar aire puro, sentir la tranquilidad del fluir pausado de la vida animal y vegetal del campo, su soledad acompañada… 

También me siento identificada con los animales fuertes como el Alce, es uno de mis preferidos, aunque nunca he visto uno frente a mí, solo en imágenes, admiro su imponente belleza, fuerza y seguridad, su mirada penetrante algo triste lo hace enigmático, parece solitario, calmado y decidido, dicen que con olfato y oídos muy agudos. Bueno, creo que también me le parezco un poco. 



En fin, que no puedo superar el anhelo otoñal y aquí estoy dando lata de nuevo con el otoño.

Sí, porque me topé con un documental cuyo título atrajo mi atención 
“El otoño, un mundo de colores”.

Como imaginarán lo vi extasiada, está muy interesante, quizás contenga pocas cosas que no sepamos hoy día, con tanta divulgación y observación científica, pero muchas me sorprendieron y maravillaron. 

Me encantaron las hermosas y desafiantes imágenes y la narración entusiasta y limpia. Contemplar toda esa belleza junto a tan interesante información, llenó de gozo mi alma y en seguida surgió la idea de compartir el video en el blog. 



                                           “El otoño, un mundo de colores” 

Copio aquí la Sinopsis del video:

“Vida y muerte, separaciones y nuevos comienzos: en casi ninguna otra estación se dan estos extremos tan juntos como en otoño. Las hojas caídas tiñen el suelo de vivos colores y los animales disponen de abundante comida. Pero el invierno, con todas sus penurias, acecha a la vuelta de la esquina, y comienza una carrera contrarreloj. La película describe la tensión de este periodo que rara vez puede observarse con tanta claridad en otras estaciones. Desde bosques, praderas y campos hasta jardines y parques, es una época de dramáticos desafíos, cambios y peligros”.

Leí esto, vi el video y recordando que tengo varias entradas del blog dedicadas especialmente al otoño (al final pondré los enlaces) quiero decirles que buscando esos enlaces, vi algunas relacionadas con temas del contenido del video, como 
Lo de la hibernación de animales, de cuyo tema escribí una vieja entrada que titulé “¿Deberíamos hibernar los humanos?” 

Y como muchas de las cosas que me pasan en la vida y que todavía no dejan de sorprenderme, aunque se me dan con tanta frecuencia, leyendo esa entrada y la que le seguía a esta, titulada “En la cuenta regresiva”, en la que hago referencia al otoño invitando a soltar, y termino deseándoles un gozoso año 2020.
Es ahora que caigo en la cuenta de que ajenos a lo que traía ese año con la famosa pandemia, para muchos azarosa y maldita, por el encierro, el aislamiento, la inactividad y las pérdidas... 
En cierta forma, nos obligó a hibernar.

Casualidad o Causalidad. Mis hijos insisten en que soy un poco bruja, ja, ja.

Otros temas del video. Lo de la vida y la muerte, la abundancia de comida y luego la escasez, los cambios, sus riesgos y peligros al acecho (transición del otoño al invierno) me llevan a compartirles por similitudes con el tema esta vieja entrada del blog titulada “Pulsaciones”   



Confieso que no tenía nada en mente para escribir la entrada de este mes, y aquí estoy compartiendo una vez más con ustedes mi enamoramiento del otoño. 

Espero puedan ver el video y disfrutarlo tanto como yo.

Las Gracias a sus creadores, y YouTube, que me permite verlo y compartirlo con ustedes en el blog.

Aquí las viejas entradas de que les hablo, que por cierto las tres primeras ya las había compartido en la ultima de estas.



I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.

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