lunes, 20 de julio de 2026

¿TRECE? UHM…


El blog está cumpliendo trece años hoy.

¿A quién le importa? A mi, desde luego... 

Soy como el girasol... 
Siempre en busca de luz


Aunque con menos entradas y entusiasmo por escribir, aquí estamos aún, tratando de romper:
La pesadez del devenir incierto.
El hielo de los retiros blogueros. 
La nostalgia de las ausencias.
Y la pérdida de inspiración muy seguido…
Inicié esta travesía bloguera en el 2013, sintiéndome muy sola en cuanto a los cambios que estaba experimentando, escribía casi a diario y fui encontrando compañía y respuestas en esas letras y las ideas que iban surgiendo de ellas. 

Así que para mí el número 13, contrario a lo que se cree, ha sido y sigue siendo de buena suerte.

El blog me llevó a conocer un mundo diferente, con personas que al igual que yo buscaban respuestas a sus cambios.
Por lo que este treceavo aniversario también es de buena suerte, y espero que me siga dando motivos para escribir, aunque sea de cuando en cuando, por al menos un par de años más o hasta que Blogger y Google quieran, y la vida me lo permita y solicite. 

Atraemos aquello que nos ayudará a crecer y trascender. Y alejamos todo lo que ya no nos aporta nada importante ni trascendental. 

Confieso que en estos últimos dos años he sentido deseos de abandonar el blog, de alguna manera la pandemia nos afectó a todos, nos volvimos muy vulnerables y más sentimentales que nunca y eso contribuyó a que mermaran muchas cosas. 

Muchos compañeros y amigos han abandonado el barco bloguero por una causa u otra. Yo sin ellos, me he sentido como esa huérfana que se va quedando sola en el orfanato mientras los demás son adoptados, pero con la convicción de que todo ocurre al compás de nuestras vibraciones y necesidades espirituales. 
La tecnología está causando estragos en la sociedad y haciendo que los humanos seamos cada vez menos indispensables, lo que ha hecho que muchos se hayan volcado a demostrar lo contrario y se sometan a rigurosos horarios de trabajo para asegurar su puesto, dejando a un lado la necesidad de diversión y autocomplacencia, mutilando así la inspiración, las aspiraciones y los sueños, y hasta las relaciones de pareja y los hijos. 

Definitivamente las cosas han cambiado y el ser humano también. 

La pregunta que queda rebotando en el aire es 

¿Cambiamos para bien o para mal?  

El tiempo se encargará de dejarlo saber, aunque muchos no estén ya en este plano para escuchar la respuesta, el eco estremecerá todo el planeta y de alguna manera lo sabrán..., lo sabremos y talvez por fin aprenderemos.

El tiempo dirá, es la medicina más poderosa, pero también puede ser la más cruel. 



Y bien amigos, a falta de inspiración, aprovecho la ocasión para compartir que tengo dos motivos extras de celebración.


Estamos esperando dos nuevos nietos. 

Nuestra hija Viola, y Francis, los padres de Malik, le darán un hermanito a este. 

Nuestra hija Emilia, y Newton, su compañero de vida, se estrenarán como padres y le darán un primito a Malik. 


Ambos bebés nacerán al iniciar noviembre ¿O al finalizar octubre?
 
Y sumarán tres, nuestros nietos.
 
A mi hijo Félix y a su esposa Sahira, les ha tocado la encomienda de traer una nieta a la familia. Bueno…

En realidad, solo deseamos que vengan sanos y completos. 

Bienvenidos sean los que vienen y los que vendrán.


Como ven, a pesar de lo terrible que suenan las perspectivas del mundo, y todo lo malo que se saca a relucir a diario, seguimos esperanzados creyendo, confiando, sembrando sueños, compartiendo y, sobre todo, amando…


Gracias del alma a los que aún siguen visitando el blog, leyendo en silencio o comentando, y a todos los que han formado parte de esta hermosa gestación, aliviando las fuertes contracciones que me han ido llevando lentamente a parir felicidad auténtica. 


La cosecha ha sido buena, los frutos jugosos y las amistades formadas a través de los años del blog, generosas, apreciadas y valiosas. 

¡GRACIAS POR EXISTIR!


I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

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