viernes, 23 de junio de 2017

Memorias refraneras

Existe un viejo refrán que dice: “No hay peor ciego, que el que no quiere ver”, y es tan real como que la lluvia moja. 
Un buen ejemplo de esto es lo fácil que vemos y resolvemos mentalmente la realidad de los demás, pero somos incapaces de ver la propia con la misma claridad y objetividad. Somos perfectos analistas a la hora de buscar solución al problema ajeno, pero para sentarnos a analizar nuestra realidad, somos unos perfectos distorsionadores de ella, la desvirtuamos a nuestro gusto y medida.

Otro viejo refrán reza así: “Nadie aprende en cabeza ajena”, pero muchas veces ni en la propia. 
Nos repiten las lecciones una y otra vez y somos tan obstinados que se nos dificulta entenderla y asimilarla, y cada vez la lección se renueva con más ímpetu y sarcasmo, para hacerse sentir y cumplir su cometido, que abramos bien los ojos del entendimiento y apliquemos sus enseñanzas.

Me viene a la mente un refrán muy popular que tiene el siguiente enunciado: “Ojos que no ven, corazón que no siente”, muy apropiado y usado por las parejas y en las relaciones interpersonales. 
Si desconocemos las cosas (fallas y errores, malas intenciones, desastres y tragedias, infidelidades, alegrías, éxitos y logros, etc.), no hay forma de sufrir o sentir ningún tipo de emoción por ellas.

Los de mi generación (la del sesenta) y las anteriores, fuimos criados con el auxilio didáctico de los refranes, sabias herramientas literarias (populares y muy antiguas) para educarnos y enseñarnos a expresar ciertas cosas con discreción y una buena moraleja de por medio. 

+Julia C., una amiga bloguera muy versátil y eficiente en el arte literario, creó hace un tiempo en su blog “Palabras y latidos”, una sección de refranes, para la cual contaba con el apoyo de sus lectores y sus aportes refraneros. Los invito a conocerla y pasarse por su interesante blog, eso sí, no dejen de visitar la sección de refranes, además de didáctica, es amena y muy particular.

Tuve el privilegio de participar en su interesante sección con el siguiente aporte refranero que hoy deseo compartir con ustedes y que pueden ver directamente en su blog a través del siguiente enlace:

http://palabrasylatidos.blogspot.com.es/2016/11/los-refranes-de-tu-vida-idalia-harolina.html

MIS APORTES REFRANEROS (Para Julia Cambil)

Quiero contribuir con la novedosa página de Julia, aportando algunos refranes de mi infancia y de toda la vida, recibidos de boca en boca, especialmente de mi adorada e inolvidable madre, que por cierto era muy refranera.

Y EL TIEMPO QUE SE VA, NO VUELVE

Entre esos famosos refranes recuerdo especialmente algunos muy utilizados por ella y muy frecuentes a la hora de aconsejarnos:

“El que anda con cojo, al tiempo cojea” refiriéndose a las malas compañías, o el siguiente: “Hijo de gato, caza ratón”, refiriéndose a la reputación de los padres de algunos allegados, muy parecido al que reza así: ”De tal palo, tal astilla”, a veces añadía la siguiente frase: ”Quien sabe que pata puso ese huevo”

Sin dudas eran métodos protectores de crianza muy didácticos, que ahora es muy probable que resulten discriminatorios, ja, ja.

Otro refrán muy conocido por estos patios caribeños es el siguiente: “A mal tiempo, buena cara”, creo que en parte por eso es que los dominicanos tenemos la costumbre de hacer humor de las peores tragedias que nos ocurren, eso nos ha servido para desarrollar esa característica tan nuestra de ser muy campechanos y ocurrentes.

Un refrán que considero muy aleccionador y con mucha sapiencia es el siguiente: “De cualquier yagua vieja, sale tremendo alacrán”, nos invita a no subestimar a nadie y a no hacer conjeturas.

Los refranes los oímos siempre por todos lados incluso hasta con connotaciones religiosas como este: “Donde Dios no puso, no puede haber”, que va de la mano con el siguiente, “Aunque el mono se vista de seda, mono se queda", su significado está bastante claro.

Siguiendo la corriente de Dios, tenemos este otro: “A quien Dios no le da hijos, el diablo le da sobrinos”, (Y que sobrinos, ja, ja), muy popular por estos predios y muy veraz. 

Y hablando del diablo existe un viejo refrán que se presta para debate y dice así: “Más sabe el diablo por viejo, que por diablo”, habrá quienes piensen diferente, pues hay viejos muy inmaduros y desconocedores, pero en el fondo como dice una famosa frase “La experiencia no se improvisa”.

En nuestro folklor tenemos refranes tan famosos como estos:
”Burro no come bizcochitos”, que se refiere a menospreciar la valía de alguien y resulta algo despectivo. 

“En boca cerrada no entran moscas”, que nos convida a hablar lo necesario. 

“Barco grande, ande o no ande” algo muy característico del dominicano es ser bultero, así que nos va como anillo al dedo, ja, ja.

Y “Amor de lejos, amor de pendejos”, sin comentarios, ja, ja.

Finalizo esta entretenida colaboración con el siguiente refrán y expresión universal que usé para felicitar a Julia por su iniciativa: “El que a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija”.

Gracias de corazón amiga por ser ese buen árbol y permitirnos arrimarnos a tus “Palabras y Latidos” y disfrutar de su grandiosa y esplendorosa sombra.

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

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