martes, 21 de febrero de 2017

Reflexión sobre la felicidad

Amables lectores, les comparto otro fragmento de mi primer libro (todavía inédito), “Monólogos del alma”, es un  libro de reflexiones sobre diferentes tópicos, en esta ocasión el fragmento trata de la felicidad.













¿POR QUÉ SOMOS INFELICES?

Porque no nos conocemos. Debemos conocernos a nosotros primeros, pues si no lo hacemos, no podemos saber lo que queremos, lo que nos gusta, nos satisface y nos hace felices.
Conócete a ti mismo y serás feliz, siempre y cuando te guíes por tus gustos y deseos, no por los de los demás.

La verdad es que nadie puede hacer feliz a nadie, solo tú puedes proveerte tu felicidad, nadie te la puede dar, lo que si puede ocurrir es que alguien te la quite, te la robe, siempre y cuando tu se lo permitas, porque sin tu permiso no podría, porque solo tú tienes el control sobre ella, así es que si la pierdes, si alguien te la quita, tu y solo tú, eres el responsable de ello por permitírselo

Nuestra vida se trata de:
1ero. Conocernos 
2do. Aceptarnos
3ero. Mejorarnos
  
La vida de los demás se trata de:
1ero. Conocerlos
2do. Aceptarlos
3ero. No tratar de mejorarlos


Mejorarse es una tarea propia de cada quién, nadie puede hacerla por nadie ni tratar de imponérsela a nadie, porque solo tú, sabes lo que tienes que mejorar para estar a gusto y conforme contigo mismo.
Conócete, acéptate y si algo no te gusta de ti, trata de mejorarlo y /o cambiarlo hasta que te sientas bien a gusto contigo. 
Esa es la clave de la felicidad, mientras tengas alguna incomodidad contigo, la tendrás con los demás, porque tú te reflejas en los otros aunque no lo creas.

Si cada quién se siente a gusto y en armonía consigo, el universo de seguro estará en armonía para nosotros, no veremos desequilibrio ni desamor, pero si por el contrario uno de nosotros permanece inconforme e incómodo consigo mismo, de seguro lo estará con los demás, se sentirá amargado e infeliz y el universo se convertirá en un caos y en un lugar odioso e inhóspito, y dentro de nuestros corazones solo tendremos desdicha e inconformidad con todo, con todos y con la vida misma. 

No olvidemos que somos parte de un todo, que la alegría de uno le afecta al otro, se transmite como una reacción en cadena y viceversa, la amargura de uno le afecta al otro, se le transmite como una reacción en cadena también, por lo tanto, mientras más seres felices habitemos el planeta, más felicidad habrá en él, es cuestión de promedios, números, realidades o como quieran llamarle.

La cantidad de felicidad del planeta es directamente proporcional al número de seres felices que hay, su unidad de medida podría ser la risa, pero esta no siempre es fiable, no es suficiente, es por eso que es mejor medirla por la cantidad de armonía y equilibrio que existe en él, ya que la risa va y viene, es pasajera, momentánea, y hasta se puede manipular, pero el equilibrio y la armonía no, debe haber una variación mayor de estos, la cual toma mucho tiempo antes de que ocurra el caos, es un parámetro más justo para medirla, y nos sirve para alertarnos y tomar las medidas pertinentes para evitar que ocurra dicho caos.    
Conócete, acéptate, mejórate y complácete a ti mismo sin dañar a los demás, y serás un ser libre y feliz.

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

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