viernes, 5 de septiembre de 2014

Invirtiendo la piramide

Desde los tiempos de la antigüedad las pirámides han sido muy significativas en la vida del hombre. Las pirámides de Egipto entre otras, a pesar de todos los adelantos de la ciencia, siguen siendo un enigma por descifrar, solo existen teorías acerca de su construcción y sus fines, pero nada tan concreto aun como para darlo por seguro.


En la actualidad, las antiguas pirámides siguen siendo significativas, tal vez más que en ninguna otra época. También existen pirámides modernas, pero no voy a referirme a edificaciones estructurales macizas, sino a otro tipo de pirámides que causan estragos en la sociedad, formadas por enormes y solidas capas o plataformas de miseria y pobreza, que se construyen unas sobre otras, pasando de un grado de pobreza mayor a uno menor según va subiendo, y así hasta llegar a una pequeña plataforma de riqueza sobre la que se coloca una plataforma millonaria más pequeña aun, que sirve de base o sostén a la punta de la pirámide, conformada por una exclusiva y privilegiada minoría multimillonaria sumamente poderosa.
Siempre se ha dicho que los de arriba son los que mandan, pero lo hacen siempre y cuando los de abajo sean esclavos, conformistas o ignorantes, por lo cual el sistema de gobierno, siempre está observando y trabajando para mantener esas condiciones en la base, ya que los de abajo por ser el soporte y ser mayoría, si se lo proponen pueden derribarlos y deshacerse de ellos, cosa que los de arriba no pueden hacer con ellos, pues los necesitan para poder sostenerse y mantenerse.

El problema es que cuando los de abajo deciden hacer algo, solo piensan en cambiar su posición y subir un nivel, no en dar el golpe apropiado que deforme y transforme la figura geométrica (el sistema) y la convierta por ejemplo en un hexaedro cuadrado (cubo) o un paralelepípedo, para que todas las capas o plataformas tengan igual capacidad, o lo que sería ideal, dar un giro masivo empujando todos hacia una misma dirección para poder invertir la pirámide y luego mantenerse firmes en su nueva posición y así conseguir que la pirámide pueda sostenerse sobre su ápice sin tambalearse, para que de esa forma sean significativamente menos los de abajo (los pobres, pisoteados y abusados) y mas los de arriba (los ricos, respetados y valorados).

Aunque esta es una representación piramidal principalmente económica y de clases sociales, por ende de poder, podemos señalar que los valores morales tienden a decaer en las plataformas de mayor riqueza y de mayor pobreza (en la base y el ápice), o sea que, a mayor riqueza o pobreza, menos moralidad, unos porque creen que el dinero todo lo puede comprar y los otros porque creen que no tienen nada que perder. 




Lo ideal sería, que al invertir la pirámide y al subir la gran masa atrapada en la peor de las miserias con escasos valores morales, también ocurriera un incremento sustancialmente masivo y positivo de estos valores, ya que serán mayoría y los que tendrán el mando, y sería más trágico aun que la aparente realidad, si este incremento de valores no ocurriera. Por eso mi opinión muy personal es que la figura geométrica ideal (el sistema), sería aquella que se asemeje a un aro, toro o rosquilla, donde la diferencia entre arriba y abajo, centro y periferia, fuera casi insignificante, por lo que habría solo una plataforma única con balance económico e igualdad social, donde todos conviviéramos en armonía, teniendo los mismos derechos y cumpliendo nuestros deberes con eficacia, entrega y amor. 

Harolina Payano. Fluyendo armoniosamente. 

Esta entrada fue publicada en el periódico El Caribe:
http://www.elcaribe.com.do/2014/09/05/correo-los-lectores

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