Arribó septiembre, en mi caso, es un mes muy alegre, lleno de celebraciones de cumpleaños familiares, y con él también llega el otoño, la temporada que más me ha gustado después de conocerla, y percibirla en todo su esplendor fuera de mi país, es preciosa…
Y aquí, en este bello paraíso que es República Dominicana, el otoño es la antesala de una temporada menos calurosa o más fresca y apetecible, si cabe decirlo así…
Septiembre, un mes de emociones encontradas. ¿Por qué?
Porque no queremos que se acaben las vacaciones, y porque nos entusiasma la espera de la navidad.
Porque dejamos atrás el verano, con sus descansos, encantos naturales, y bellos momentos para recordar y enmarcar, y retomamos lo cotidiano (con sus alegrías y sus tedios), los compromisos y las responsabilidades de la vida…, unos lo hacen con entusiasmo renovado, y otros, con tristeza y resignación.
Porque septiembre, con su lluvia otoñal, nos habla de limpiezas, y es propicio para hacer una introspección, que limpie tanto el cuerpo, como el alma, balanceándolos, para así, retomar la vida con una alegría nueva, antes de que el frio invierno, nos sumerja en su nostalgia y melancolía, y nos ponga en estado de hibernación, propio de la poca actividad al aire libre que se puede realizar (del encierro), de la pesada vestimenta que hay que llevar para salir afuera, y de lo difícil que resulta ver la vida, a través del cristal humedecido por el frio y la nieve…
Porque se aproxima el otoño, recordándonos que hay que soltar, quedarnos ligeros de cargas insustanciales, medio desnudos de emociones pasadas y pesadas, invitándonos a hacer espacio para nuevos retos...
El otoño, es una hermosa estación que viste los árboles de diferentes colores, para desvestirlos luego con sus fuertes vientos. Se asume como una temporada hueca, llena de pérdidas, transitoria…, donde lo venidero, el invierno, nos obligará a evitar la permanencia en las calles y las actividades sociales, o a envolvernos en gruesos abrigos para mantenernos en calor.
Los que vivimos en el caribe, quedamos excluidos de esos cambios de estaciones, ya que mayormente es tiempo de sol y calor. Aunque también, hay tiempo de lluvia en esos largos meses de temporada ciclónica, en que se forman tormentas que traen mucha agua, fuertes vientos, y alguno que otros inconvenientes mayores.
Pero no olvidemos que todo está conectado, y a pesar de no palpar de lleno el otoño, ni el invierno en estas latitudes, si la mayoría del mundo los palpa, a nosotros nos invaden esas emociones propias de la época. Sin saber por qué, o sin razón aparente, nuestro espíritu se siente diferente, como si percibiéramos esos cambios de humor, esas coloridas alegrías y esas frías nostalgias.
Como les dije anteriormente, el otoño, nos recuerda que hay que soltar, quedarnos ligeros de cargas insustanciales, medio desnudos de emociones pasadas y pesadas, invitándonos a hacer espacio para nuevos retos... Y el mayor de los retos, es encontrar el verdadero sentido de nuestra vida y permanencia en este plano terrenal como humanos, y trascender de esta dimensión limitante, al encuentro con nuestro verdadero Ser.
Para afianzar todo esto que ya muchas veces les he dicho, y que me parece muy oportuno recordarles, les comparto este resumen que extraje de un video de Victoria Lusson Caballero, compañera bloguera de los tiempos de google+, que también comparte sus experiencias en este transitar, y que, además, lo hace de manera muy natural y sencilla, en su canal de youtube.
Gracias Victoria, por la ayuda que das en este proceso de cambios, y por permitirme usar tus sabias palabras, para reforzar esta entrega.
Resumen del video de Victoria Lusson Caballero, para verlo pulsa aquí
“Si lo estás pasando mal, es porque te estas resistiendo más de la cuenta, el malestar es directamente proporcional a la resistencia al cambio, a avanzar y cumplir tus sueños, a soltar todo lo que no te hace bien. En el estado actual de consciencia en el que estamos, ya no debemos perder el tiempo enfadándonos, entristeciéndonos, amargándonos y enfrentándonos, eso es agotador, bloquea nuestro bienestar y retarda el proceso de despertar.
Este es un proceso largo, nos puede llevar tiempo conseguir los cambios que vamos requiriendo, en cada nueva visión de la vida, y para lograrlo, hay que soltar y fluir, sin oponer resistencia, para facilitar las cosas. Si hay esfuerzo en conseguirlo es por la resistencia interna que oponemos, si no hiciéramos esa resistencia, todo sería más fácil, pero tenemos esa programación, ese qué dirán, esos sentimientos de culpa, esas dudas…
Hay que priorizarse para ser feliz, escuchar el llamado del Ser, romper viejos patrones de pensamientos, y eliminar conductas que ya no nos identifican, ni reportan beneficios al cuerpo ni al alma. Nuestro bienestar debe estar por encima de todo. Pasar más tiempo con uno mismo, prestándose atención, conociéndose y aceptándose, valorándose y amándose, con la finalidad de darse la libertad de ser feliz”.
Gracias Victoria, por tus claridades y generosidad.
Comparto anteriores entradas referentes al otoño
Para finalizar, les dejo este video de Mercedes Sosa, interpretando la canción. Todo cambia
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