martes, 18 de febrero de 2020

La vida y la muerte

La siguiente frase, fue publicada por un amigo bloguero en una entrada de su blog “Relatos Oscuros”: 

No somos más que muertos haciendo cosas de vivos, y al tomar conciencia de ello, morimos”. Me hace pensar en la veracidad de este enunciado, y me lleva a recordar que hace varios años subí una entrada titulada “Mil maneras de morir” 

En ella dejé plasmadas estas palabras “No le pertenecemos ni a la vida ni a la muerte, ambas se disputan nuestra pertenencia, pero en realidad somos hijos de la eternidad, de la libertad de espíritu, jugamos a estar muertos estando vivos y nos vanagloriamos de estar vivos siendo unos simples muertos”. Esa última parte en negritas, va de la mano con la frase de Federico Rivolta, y con la estrecha relación que hay entre la vida y la muerte, o sea, ambas coexisten en un mismo cuerpo y a la par.


Me van a excusar la comparación que voy a hacerles, pero eso es tan cierto que por esa razón debemos higienizarnos a diario, de lo contrario saldrán a relucir nuestros rasgos mortecinos, ustedes me entienden, si no lo hacemos con frecuencia, apestamos por todos lados. 
Una vez escuché en un hospital, de boca de una enfermera que curaba una quemadura profunda a un paciente, la siguiente expresión: “Tanto que nos la damos y privamos, y no somos más que un saco de porquería y podredumbre”, quizás suene muy feo, pero estarán de acuerdo que es una palpable realidad. Pensar que ese cuerpo que tanto ostentamos y cuidamos, está más muerto que vivo, da grima, pero si lo descuidamos, no duraría mucho tiempo sin colapsar. 

Ahora bien, eso es referente al cuerpo físico, pero ¿Que me dicen de la otra parte que en realidad somos?, la no palpable, la incorruptible, el cuerpo astral o espíritu, ese que sabemos que no necesita higiene, ni atenciones y cuidados... ¿Creen que también está muerto? O por el contrario, ¿Es lo único vivo que tenemos y gracias a él es que estamos vivos?


Antes de responderse estas preguntas dejemos algo en claro, cuando hablo de vivo, no me refiero a un ente que se mueve y respira, me refiero a algo más sustancioso y trascendental que eso, me refiero a aquello que es capaz de transformarlo todo y transformarse a sí mismo también. El cuerpo físico tiene esa capacidad, también la tiene la mente humana, pero por encima de todo eso, está ese ente pensante o consciencia que sobre pasa toda fuerza natural, visible o invisible. 
Aquello que es capaz de crear y recrearse sin ningún tipo de ayuda o medio visual, esa energía que somos y no se destruye jamás, ese cuerpo astral o espíritu, esa misteriosa, impalpable y poderosa consciencia energética, es lo que me lleva a asegurar que somos hijos de la eternidad.

También hace unos años publiqué otra entrada "Todo está vivo", relacionada con la vida y la muerte, por si la quieren leer.

No les voy a abundar más en el tema, se los dejo de tarea, pero si quiero compartirles lo siguiente:

Con motivo de mis participaciones recientes en los retos de David Rubio en su blog “El Tintero de oro”, me he puesto últimamente muy creativa, y una fuerza interior me ha instado a escribir algunos relatos que he llamado “relatos de prueba”, aquí voy a dejar uno de ellos, que sin saber porqué vino una noche a mi mente, después de haberme topado con la imagen que coloco a continuación. 


El recuerdo de esa imagen me hizo levantar de la cama y darle forma a las ideas surgidas, al día siguiente lo terminé, le agregué a la imagen esas palabras, y preparé otra imagen más. 
Satisfecha lo dejé reposar, y para mi sorpresa en el momento en que estaba redactando el contenido de esta entrada, me ha guiñado un ojo, dándome una señal. Y ya ven amigos lectores las causalidades de la vida, ha encajado a la perfección con esta reflexión que he redactado tan solo tres días después de esa noche, en que me instó a escribirlo.

Aquí les dejo el relato, espero les guste.

Tenía algo urgente que hacer y ni siquiera la lluvia iba a impedir que lo hiciera, así que tomé un paraguas y salí decidida y apresurada.

La noche era muy oscura, pues a pesar de haber muchas luces encendidas predominaba la oscuridad. Los gatos y las aves estaban al acecho, todo parecía que me observaba, la noche, los árboles, las lámparas..., y hasta la misma lluvia parecía colaborar con aquel siniestro panorama. Pero a mí nada me detendría, había tomado ya una decisión, y armada de un desconocido valor, acudí a su encuentro.
Allí estaba, la reté airosa, dueña de la situación. No se esperaba esta reacción, por mucho tiempo le mostré mi lado débil, quedó sorprendida, se sobrecogió y retrocedió un poco. 
Nos miramos por primera vez fijamente a los ojos, los suyos apagados, con una nube gris de mortandad, y en ellos pude ver reflejado el brillo de los míos, deslumbrantes, llenos de ansias de vivir. 
Nos quedamos así por un instante que me pareció una eternidad, desafiando nuestras miradas, a la lluvia y a la misma oscuridad. De pronto bajó la cabeza con aire de derrota, y lentamente se alejó. No dijo nada, ni siquiera un inevitable hasta luego. 

Yo canté victoria muy pronto, a pesar de que llovía con más intensidad y sabia que no me debía mojar, me deshice del paraguas, lo lancé con alegría al viento y dejé que la lluvia me mojara, bailaba y saboreaba ese momento con aires de superioridad... 
Perdí la noción del tiempo, pasaron dos horas o algo más, hasta que un sórdido trueno me hizo estremecer y me devolvió a la realidad, estaba completamente empapada, sentía escalofríos y empecé a toser sin parar, de repente caí sin fuerzas al suelo, y en ese preciso instante escuché su risa triunfal, entonces lo comprendí, su actitud derrotista era para elevar mi ego, con su humilde aparente retirada, me tendió una trampa y caí inocentemente en ella.

No me podía levantar, la lluvia seguía causando estragos en mi frágil cuerpo, temblaba y lloraba en silencio ante mi imposibilidad de gritar. La noche, cómplice como todo lo demás, aguardaba y callaba, solo era cuestión de esperar un rato más. 

Me tumbé en el charco de agua, la lluvia comenzaba a amainar, cerré los ojos, medio dormida entendí que cuando te llega la hora, todo se confabula para hacerlo realidad. No hay manera de vencerla, me engañó y fui yo misma quien su propia tumba cavó. 


Lentamente abrí los ojos, la lluvia había cesado y empezaba a aclarar, un nuevo día se acercaba, pero para mí, ya no había despertar. Cerré los ojos nuevamente, después de todo no era tan malo morir, y sonreí, pues pude vislumbrar que una nueva y hermosa vida empezaba a aflorar.  FIN

Lo titulé “Cita con la muerte”.

A veces caminamos inconscientemente hacia ella y salimos a su encuentro sin saberlo, y no es que seamos necios, es que algo nos dice que se acerca la hora y nos atrae hacia ella. Otras veces, a fuerza de adrenalina o a pura desesperación emocional, la desafiamos a adelantarse, pensamos, total, de todas formas algún día será. Pero como decía mi adorada madre “Nadie se muere en la víspera”. 

Ese final del relato nos deja ver con claridad, que aunque la muerte siempre nos atrapará (al menos mientras usemos un cuerpo material y corruptible), también siempre la venceremos y resucitaremos a una nueva vida. Que no necesariamente se manifestará palpable en este plano dimensional, pero será imposible lograr que desaparezca definitivamente de la existencia universal.  


Estamos vivos y también estamos muertos, lo importante es que siempre estamos, esa energía se mantiene latente, día tras día, y vida tras vida, en permanente existencia... 

Somos hijos de la eternidad, y somos un fractal de esa Consciencia Universal Total, que todo lo conoce y lo sabe, que todo lo mueve y lo puede, que todo lo resucita y lo transforma... que todo lo Es.

No le temas a la vida y mucho menos a la muerte, vive con confianza y alegría y muere con esperanza y gozo, ambas son caras de la misma moneda, “Tú”, que eres un fractal de la Nada y del Todo.

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.

lunes, 10 de febrero de 2020

El universo necesita refuerzos

Esta frase que uso como título en esta entrada, se me ocurrió en un comentario que hice recientemente en un blog, y enseguida se me hizo la luz para hacer una entrada reflexiva. 
Aquí les va, espero les sea de provecho.

Está más que demostrado que somos un conglomerado de energías (denominado universo) en eterno y constante movimiento, crecimiento y transformación, y aunque no lo tengamos muy claro, con una finalidad común, que va más allá de nuestro alcance de entendimiento a través de la lógica y la razón. 

Energías que actúan en consonancia y al unísono, manteniendo un equilibrio perfecto en dicho conglomerado energético. El cuál se compone de energías individuales que se diferencian unas de otras (positivas y negativas), y actúan complementándose, aunque para lograrlo exhiban a veces un comportamiento errático.

De ahí que cada ser viviente, cada ente que respire, cada piedra, montaña, mar.., cada planeta, estrella y galaxia, tenga una función importante que realizar para cumplir ese objetivo común. Por lo que todos sin excepción, somos parte de ese fin y su consecuente logro. 


Así que por mucho que menospreciemos o desconozcamos nuestro valor y dones únicos de aptitudes y destrezas, que de alguna manera son importantes e imprescindibles para mantener un buen equilibrio en el colectivo humano, aunque no lo percibamos así, la realidad es que en el fondo, ya sea de manera inconsciente, mayormente actuamos en consonancia con este reclamo existencial. Sabemos que tenemos un aporte grandioso que hacerle al cosmos y no podemos negar esa verdad, ahora más que nunca, El universo está necesitando refuerzos, no le niegues tu potencial.

Tu corazón te esta advirtiendo y martillando en la cabeza que algo más trascendental que levantarte a diario, insertarte a tu rutina y dejar que las horas pasen, espera por su realización. Y no hablo de grandes eventos ni de fama alcanzada, si no de esa misión única que debes realizar para que el curso de la vida continúe fluyendo hacia un maravilloso lecho, donde se produce con cada misión cumplida, un espectacular orgasmo universal, y allí, aunque aparentemente te quedes en el anonimato, brillará tu luz, iluminando vidas que gracias a tu aporte, también encontrarán su camino para llegar a brillar con luz propia. 


Por más distracciones que te proveas, por más que te empeñes en negarte, cuando te empieza a hincar esa espinita que te recuerda hacia dónde debes dirigirte, qué debes hacer, cómo hacerlo, cuáles son las pautas a seguir..., y te obliga a dejarlo todo y poner manos a la obra, casi sin notarlo, emprendes un camino de no retorno que jamás tuviste en mente, al menos eso crees, pero en tu subconsciente estuviste esperando el valor para llevarlo a cabo.

No es que la vida está escrita y te suceda, más bien la vida la escribes tú, y la haces suceder, ella te convida a intervenir y a experimentar todo un abanico de posibilidades, a cambiar su curso con cada elección, con cada toque energético, cual bucle espacio temporal, donde se supone, el tiempo no discurre de manera lineal, y tu participación es fundamental.


Por esa razón deja salir tus dones, úsalos, que vuelen lejos y lleguen hasta donde deban llegar, y no temas, regresarán multiplicados a tu Ser, descubrirás nuevos dones que cultivar, esparcir y agradecer, para de nuevo dejarlos salir y volar lejos... El bucle infinito de la vida. 

A través de tus palabras y tu accionar, bendices y tocas a personas de tal manera que nunca llegaste a imaginar. 
No te subestimes, el universo te necesita, no desoigas su llamado ni lo hagas esperar. 
Mantente receptivo a la inteligencia divina que eres, que está en ti y obra a través de ti, eleva tu consciencia, llegó la hora de reaccionar y despertar.

Para terminar les dejo este vídeo con esta motivadora y hermosa canción de Joan Manuel Serrat: “No esperes”


I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Esta entrada fue publicada en el periódico El Caribe:
https://www.elcaribe.com.do/2020/02/17/el-universo-necesita-refuerzos/

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.

jueves, 30 de enero de 2020

Cabalgar en el océano

Desde que tuvo origen en el corazón del hombre la envidia y la ambición, o mejor digo así; desde que se sembró la semilla de la comparación, germinaron la envidia y la ambición, y dieron frutos venenosos a su alrededor, de los cuales comió el hombre, como aquella famosa manzana de la discordia, que los hizo verse diferentes y menospreciarse. 
Para ocultar su menosprecio, algunos recurrieron al autoengaño, decidieron vanagloriarse y enseñorearse, imponiéndose sobre aquellos que en su menosprecio, se sintieron inferiores. 


Como miembros de una misma especie (la animal), al igual que de una misma manada o familia (la humana), los hay tranquilos y violentos, sumisos y rebeldes, ambiciosos y conformistas, trabajadores y holgazanes, inteligentes aventajados e inteligentes menospreciados... El resultado, dominantes y dominados. Una mínima cantidad se mantiene al margen y otros en medio de estas dos vertientes, y cada condición crea sus riquezas o sus miserias, tanto internas como externas.

De ese enseñorearse surgieron los déspotas y tiranos. Matar la sociedad humana, su dignidad, sus derechos, su lugar en la cadena alimenticia... Condenarla por su pasado y sus costumbres, someterla a explotación y dominio inescrupuloso, cercenar su sexualidad y hacer de sus cuerpos una máquina de consumo y producción o un vil museo de cera (cuerpos vacíos), sin tomar en cuenta su privilegio de razonar y tener libre albedrío, su fuerte conexión con la divinidad y la importancia de su papel en la sustentación y evolución armónica de la vida y la existencia en general, es como castrar al planeta para que no se reproduzca ningún tipo de vida en él. 




Eso de romper con todos los esquemas antiguos, tirar por la borda los valores morales y las normas de convivencia con respeto y consideración al prójimo y a uno mismo, es agotador y destructivo, es como cabalgar a diario en el océano. Al principio es excitante, novedoso y divertido, pero mantenernos en ese ejercicio como algo rutinario, trae consigo fuertes malestares físicos, además de emocionales y psíquicos. Terminaremos aborreciendo a la naturaleza (al océano y sus olas, al viento y a todo lo que forme parte de esta actividad que es forzada), también a la libertad de la vida (representada por el caballo), mataremos el valor de su naturaleza, y sobre todo nos repudiaremos a nosotros mismos (al jinete), viviremos con rabia interior y no tendremos una existencia digna, libre y feliz. 


Pues en esas estamos amigos, se nos ha hecho casi imposible vivir confiados, tranquilos y relajados, la vida se ha vuelto un cabalgar en el océano, que aunque tal vez resulte novedoso y excitante al principio, es una sensación para vivirla en escasas ocasiones, no para convertirla en el quehacer diario, pues allí hay que cabalgar contra la marea y la fuerza de las olas, y tratar de no ahogarnos, por lo que debemos poner toda nuestra fuerza y concentración en ello, y de hecho tiene que resultar agotador, asfixiante y demoledor, no poder darnos un respiro.

Imaginemos que la vida es un caballo salvaje y nosotros los jinetes que tenemos la misión de domarlo. La tarea es ardua, pero si vamos acercándonos poco a poco, sin presionar ni sentir miedo, dejándole ver que no le haremos daño, ganándonos su confianza... Con los días ya habremos podido montarlo, y aunque las caídas sean muchas, si insistimos en subirnos a su lomo con respeto y consideración, y demostrarle nuestra habilidad para no caernos, tarde o temprano se rendirá y lo habremos domado. Después ya será pan comido salir a pasear con él, incluso cabalgaremos alegremente formando un solo ser. 

Pues algo así es vivir, y vivir en todo el sentido de la palabra, con intensidad y ganas de explorar, saborear y disfrutar tal cual se nos van presentando las cosas, con aceptación, respeto y agradecimiento, con paciencia y entereza, sin forzarlas, dejándolas ser y fluir en la dirección que les permita verse libres y juguetonas, y no aferrarnos a expectativas inalcanzables o falsas, como creer que podremos domar al caballo salvaje de un solo intento. La paciencia, el respeto, tesón y admiración, y el amor que le impregnemos, son esenciales para conseguirlo.

Imagen tomada de aquí y debidamente autorizada*

Los humanos gracias a nuestra ambiciosa inteligencia, hemos surcado los cielos (aviones, helicópteros, etc.), los mares (barcos, trasatlánticos, submarinos, etc.), la tierra (carreteras, túneles, trenes, proyectiles subterráneos, etc.), la atmósfera (naves y estaciones espaciales), y un montón de lugares, pero no nos atrevemos a surcar nuestro ser interior, que está más cercano, que es más asequible y contiene todas las respuestas que seguimos buscando en el exterior.
  
Olvidamos lo más esencial de nuestra existencia y nos empeñamos en dirigir, gobernar, dominar y manipular las especies, incluyéndonos a nosotros mismos. Cualquier cosa que nos mantenga ocupados y alejados del mínimo indicio de introspección, es prioritaria. 
Quedarnos solos con nuestra triste humanidad es atemorizante, el miedo a que lo que encontremos nos desagrade tanto que pueda paralizarnos, o incluso matarnos (perder por completo nuestra identidad), nos impulsa a hacer de nuestra vida una continua kermés, una eterna feria, hacer todo lo que esté a nuestro alcance y más allá, que no nos quede tiempo a solas, para así poder justificar evadirnos.


La vida no es caminar una pasarela sobre alfombra roja y bajo aplausos, tampoco es transitar un campo minado, ni permanecer hacinados en un campo de concentración, es sencillamente lo que le permitas y te permitas ser, tú creas tus propias experiencias... 

La semilla de la comparación vive latente en tu interior, y germinará en ti si le das la oportunidad de hacerlo, si comes el fruto de la discordia e ingieres su veneno, le das poder sobre ti, si la causa de tu miedo se debe a que no podrás soportar sobre todo, tu auto rechazo. 

Vence el miedo a conocerte y encontrarte contigo, con tu verdadero “Yo”. Suelta de una vez por todas esa necesidad de aturdirte y escabullirte de ti mismo, deja de cabalgar en el océano de tus dudas y temores, y nada o surfea con audacia y gracia en el mar de sentimientos que te rodea, sé tu mejor versión.

* Me topé con este interesante blog y me tomo la libertad de recomendarselo.

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Esta entrada fue publicada en el periódico El Caribe:
https://www.elcaribe.com.do/2020/02/08/cabalgar-en-el-oceano/

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.

domingo, 19 de enero de 2020

En la ruta deseada

El inicio de año trae expectativas que a veces ni siquiera sopesamos, algunas son deseos por materializar y otras son sueños o deseos ocultos catalogados de imposible. La mayoría se desvanece en las primeras semanas y seguimos con la misma rutina y desmotivación que el año anterior. 
Pero qué mejor que un nuevo año para hacer ajustes y cambios en nuestra vida, emplear nuestro tiempo de ocio en cosas diferentes y más apasionantes...

Nos haríamos un tremendo favor si cada año no lo vemos como la continuación del que acaba de terminar, repitiendo las mismas rutinas, si no más bien como lo que es, un nuevo año, distinto, con distintas ilusiones, con otros panoramas y con diferente manera de sentir la vida. Al menos debemos añadir un nuevo ingrediente a nuestro día a día, algo que nos renueve por dentro y por fuera, que le de un mejor sentido a nuestra vida, no un ir por ir, trabajar por trabajar, reír por reír o un estar por estar.

No te pierdas en más de lo mismo, como bien lo dijo Osho “Un ojo predispuesto es ciego, y un corazón lleno de conclusiones está muerto”.

La pregunta obligada sería la siguiente:
¿Estamos transitando la ruta deseada?


Debemos añadir algo que de verdad despierte nuestra fibra más intima y saque ese brillo interior que todo lo transforma, y que nos hace lucir un semblante radiante y unas energías y vitalidad fuera de lo común. Las vacaciones tienden a hacer eso, pero tienen dos efectos principales, o nos revitalizan y alegran momentáneamente la vida, o nos entristecen o estresan más de lo que estábamos, todo dependerá de cómo la pasemos, o más bien, de cómo las pensemos y visualicemos. Si estamos dispuestos a disfrutarlas, de seguro la gozaremos en grande, sobre todo sabiendo que son cortas y pasajeras.

Si retrocedemos la memoria al tiempo en que estábamos en la escuela, recordaremos la alegría que nos invadía al pasar a un nuevo grado, además del disfrute de las vacaciones, estábamos locos por empezar el nuevo grado, estrenar los libros y mascotas, nos sentíamos más grandes e importantes, era todo un desafío y a la vez toda una nueva ilusión. Así deberíamos sentirnos cada nuevo año, con nuevas ganas y alegrías por estrenar, con un apetito voraz por devorar nuevos libros, por conocer otros panoramas y amigos. 

Pero si lo recuerdan bien, debo decir que en pocos meses se volvía todo lo mismo, nos aburríamos en grande, lo poco por saber ya no nos hacía ilusión, entonces esperábamos con ansias ese final de curso y las vacaciones, para de nuevo estrenar grado, libros, amigos..., para de nuevo estrenar ilusiones.


Lo monótono cansa, más de lo mismo es un tedio, si se pierden las ilusiones, se pierde todo el interés, y si se pierde el interés, poco nos queda por hacer, crear o sentir, una vida sin un incentivo o interés, es una vida vacía. Y no hablo solo de interés material, este es importante porque somos materia, pero hay un interés que va más allá de lo material y ese si que motoriza el conjunto de emociones y sentimientos, además de los anhelos del alma y la plenitud espiritual, sin esto por mucha riqueza material que tengamos, estamos vacíos.

Usemos nuestro poder divino para renacer, recrear, reemplazar, remodelar, reconstruir, y reafirmar. El espíritu, ese que nos habita y permanece atento a nuestros pasos, nos da las pautas, nos señala la ruta, y nos advierte del peligro si nos salimos mucho del sendero, tratando de que tomemos el camino correcto.

Para los humanos resulta más difícil decidir cuál es el indicado por el libre albedrío, los animales y el resto de la vida en el planeta lo tienen más claro, no hay muchas alternativas, ellos simplemente son lo que son y actúan de acuerdo a su naturaleza. 

Como el águila, fuerte, decidida y segura de sí, no se permite titubear, ve a su presa y se dispone a atraparla, es su única forma de vivir y sobrevivir, su fuerza está en sus alas, sus garras, su vista y su vuelo sigiloso, pero también está más allá de todo eso, es una sabiduría ancestral que posee su naturaleza y especie.  


El ser humano también posee esa sabiduría ancestral, pero no se conforma con ella, se siente superior y busca nuevos métodos y caminos, nuevas rutinas de vida, se cansa de lo mismo, le encanta experimentar, y esto es bueno, porque también esto está insertado en nuestra naturaleza, es parte de nosotros, es solo que perdimos la brújula interior, nos saltamos algunos instructivos y no sabemos como enfrentar algunas cosas, que por orgullo y falta de aceptación, se nos han escapado ya de las manos y resulta muy cuesta arriba desandar el camino. 

Tercos y orgullosos como somos, nos empeñamos en seguir adelante, pero no así avanzando, pues ese camino nos llevará al retroceso colectivo, nos devolverá a nuestro punto de partida, a nuestros orígenes.

La otra pregunta obligada es: 
¿Empezaremos de cero, o a partir de la equivocación?


Dicen que nadie es profeta en su tierra, ¿Será por eso que andamos en busca de otro planeta para vivir? ¿Lo del cambio climático será solo una buena excusa? ¿Será que la damos por insalvable o nos hartamos de ella ya? 
Vaya usted a saber... Independientemente de todo esto, seguimos aquí en la Tierra y es aquí donde debemos enderezar el camino, aprender las instrucciones que nos saltamos y poder así avanzar, no sin antes confirmar que ella es un ser vivo dotado de sabiduría y un poder descomunal. ¿Jugamos con fuego? Atengámonos a las consecuencias...

No ceses de vibrar en otra sintonía cada año, compórtate como un nuevo Ser y ponle ganas a tu vida, de esto dependerá tu éxito o tu fracaso, esto definirá tus huellas y tu estadía en este bello lugar paradisíaco, que a pesar de los pesares aún es hermoso, y no olvides que tiene la capacidad para revertir todo el daño que le hemos infringido, de sacudirse (sismos, tormentas eléctricas,...), vomitar (volcanes y maremotos), llorar con rabia (ciclones, lluvias abundantes), provocar sequías e incendiar los bosques por el exceso de sol, pero a pesar de todo eso nos da cobijo, alimentos, protección, diversión y deleite..., nos ama.

Un nuevo año es muy apropiado para romper con hábitos dañinos, arraigados o no, para iniciar algo nuevo, emprender caminos no transitados antes, salir del agujero negro que nos engulle y despojarnos de límites y limitantes inútiles, busquemos y ahondemos más en lo que verdaderamente hará perdurar nuestras ilusiones y gozo interior. Naveguemos por nuestras galaxias interiores y descubramos todo el universo que somos, no nos conformemos con verlo como algo inalcanzable, seamos parte de su escenario, involucrémonos en su movimiento y en su eterno palpitar vivificante.


Que este año te permita transitar en la ruta deseada, y marque una favorable diferencia en ti, en tu hacer cotidiano, en tu vida y tu sentir, y que esta repercuta en tu familia, amigos, entorno, comunidad, sociedad, ciudad, país, continente, y en el pequeño mundo del que formas parte importante e integral, cumpliendo una misión única y muy especial, la que tú y solo tú eres capaz de llevar a cabo, no desestimes tu importancia y poder, no le falles a la vida y a tu Ser, no faltes a tu cita con la eternidad.

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.

lunes, 13 de enero de 2020

Reconcíliate con tu cuerpo

Se dice que nuestro cuerpo es prestado, que tiene una vida útil muy limitada, y dependiendo del uso que le demos, así nos responderá cuando empiecen a pasar factura los años. 

A veces no tienen que ser demasiados los años, algunos abusamos o nos olvidamos de él de tal manera, que nos volvemos ancianos en plena juventud, otros hemos sido más prudentes y lo hemos cuidado, protegido y amado. 
Aunque esto no garantiza una larga vida, sí podría garantizarnos un envejecimiento saludable y alegre, a menos que alguna fatalidad o accidente imprevisto, nos haga una mala pasada.


Algo que también se dice y ha quedado demostrado, es que el cuerpo responde a nuestra manera de actuar, y más que nada, a nuestras creencias y manera de pensar. Dependiendo de cómo visualicemos los efectos que tendrán esta o aquella cosa en nuestro cuerpo, así serán los resultados. Así que todo, o casi todo es permitido, lo esencial es la dosis de permisividad que adoptes, lo claras que tengas las consecuencias, y la manera de palear esos efectos.

Existe un dicho que rezas así: “Eres lo que piensas”, otro dice: “Eres lo que comes y hablas”, pero hay uno más veraz aún, dice:“Eres incapaz de ver en otros, lo que no hay en ti”, dicho de otra manera, “Nadie puede dar lo que no tiene”.

Por ejemplo, si no sé conducir, por lo que nunca he conducido un auto, no puedo saber que se siente hacerlo, no puedo hablar con propiedad ni describir esa sensación de ir al volante, aunque sea muy común, yo no podría conocerla a ciencia cierta. Ir de pasajero sí, pero ese es otro tipo de sensación, no cargas con la responsabilidad, la atención y la tensión del conductor. 
Manejar es fácil, cualquiera lo hace, ahora, manejar bien, no es tan fácil y más si vives en un país como este, donde las leyes se formulan para violarlas, ya sea con gracia o con descaro. 

Así que además se experimentan sensaciones diferentes según el país, el auto, el tipo de vía o carretera, el estado emocional en que te encuentres... No es lo mismo manejar un Porsche Cayenne que un camión tanque, o un camión zeelandia.


Si noto egoísmo, envidia y celos en alguien, es porque esos sentimientos los he albergado también en mí, por eso los identifico, los reconozco porque me son familiares. Si fuera ajeno a ellos, no tendría base para hablar de ellos o sentir sus efectos, aunque los haya superado, y echado a un lado, queda esa semilla del conocimiento y de la experiencia de haberlos sentido.

Por eso se habla de que los demás son nuestro espejo, nos vemos reflejados en cada situación que podamos reconocer, pues ya la vivimos y la accionamos, por eso también la criticamos y juzgamos, porque quizás no la viven o resuelven como lo hicimos nosotros, y en lugar de rehacerla imaginariamente y verla desde otra perspectiva, que tal vez nos hubiera encaminado por un mejor sendero, la negamos y condenamos.


Recientemente cumplí los 60 años, dejé ese número atrás. Y eso, que pensé que no llegaría a esa edad por lo mucho que abusé de mi cuerpo, descuidando mi alimentación y sometiéndolo a fuerzas extremas, lo que ha causado algunos desgastes y malformaciones óseas, y por ende, que sienta mucho dolor generalizado. Esto, sumado a no prestar atención a la necesidad de recibir auto cuidado y mimos, los que solo se realizan cuando estamos conscientes de nuestra necesidad de amarnos y merecer esos mimos y cuidados, de seguro ha agravado la situación.

Pues aquí estoy empezando a vivir los 61, sintiéndome mejor que cuando arribé a los 50, con más energías, aparentemente menos dolores, y con mejor calidad de vida, y a decir verdad, solo se ha debido a un cambio de pensamiento y actitud de vida, sigo haciendo desarreglos (aunque con menos frecuencia e intensidad), sigo más o menos comiendo igual, pero más consiente de sus efectos. 
Eso sí, aprendí a aceptarme tal cual soy, a mimarme y cuidarme más, a reconocer el daño que me he infringido y a tratar de revertirlo dentro de lo posible.  


Hago más ejercicios adecuados y vivo más atenta a la naturaleza, pues me he metido a senderista, pero nada de médicos ni de medicamentos, es solo que me he reconciliado con mi cuerpo, y he aceptado mis culpas y dolores, me he acostumbrado a ellos, además he dejado en un gran porcentaje de quejarme y darle poder a los achaques y eternizarlos, los he minimizado mentalmente. 
Y créanme que he ganado mucho con esto, tanto mi cuerpo como mi mente viven más armonizados, duele, pero es algo normal que duela y me pasan desapercibidos los menos molestos, no espero alivio y sin embargo, este llega...

La vida a veces es tan contradictoria, o mejor lo digo así, los humanos muchas veces somos !tan contradictorios!, que le pedimos calor al hielo y frío al sol. 
Queremos el cese de las guerras mundiales, pero vivimos en una eterna guerra interior. Deseamos un planeta limpio, pero tenemos un exceso de consumo y producción de tóxicos. Acumulamos basura, la echamos al mar y queremos navegar en aguas limpias. 
Amamos posesivamente, exigimos, pero no queremos pertenecer a nadie ni que nos exijan...

La lista sería interminable, así que si quieres paz, intenta estar en paz contigo, si deseas salud, no te procures enfermedad, si pides e imploras justicia, se justo contigo y con los demás. 

Si exiges respeto, empieza por respetarte y respeta a los otros, así de sencillo. Si quieres ser amado, ¿A qué esperas?, ámate y da amor por doquier, hasta hacerlo universal.


Reconcíliate con tu cuerpo, con tu alma y tu Ser, armonízate interna y externamente. 

Acéptate y serás aceptado, respeta y te respetarán, ama y serás amado, vive en armonía y sembrarás paz y serenidad.

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.

martes, 7 de enero de 2020

Conciencias prestadas

Crea la vida que deseas y te mereces, no permitas que te presten conciencias, que te vistan de ideales ajenos, que te atormenten inseguridades que nunca fueron tuyas, que te confundan el camino que hace tiempo trazaste, y que te usen de marioneta. 
Y lo que es peor, que te arruinen la existencia manipulándote, doblegándote y convirtiéndote en lo que no eres.


El inicio de año es un buen aliciente para que dejemos de vivir las vidas de los otros, sean nuestros antecesores (abuelos, padres), sean nuestros mentores, amigos o familiares, sea nuestra pareja, o sea quien sea. 
Detengamos ese perpetuar las conductas de generación en generación, desprendamos ese embrión enquistado que está sobrecargándonos de cosas inútiles y ajenas a nuestro pensar y sentir, minando nuestras alas, limitando nuestro potencial y nuestras vidas.  

No permitas que te sigan pasando los años sin haber notado un avance en tu andar, un crecimiento interior que te renueve el alma, y te haga sentir vivo y con ganas de ser quien sabes internamente que eres, de hacer lo que reconoces que quieres hacer y de amar todo lo que eres y representas.


Resuelve tus interrogantes y pasa el exámen por tí mismo. De nada te servirá copiar, o lo que es peor, ser una mera copia.

Por mucho que nos fuercen los medios y la sociedad, hay un límite que no debemos cruzar, un punto de equilibrio que no debemos perder, y un estado de consciencia que tenemos que defender a toda costa. 

Nada de creer en:
 
1. Cuentos de color rosa con finales felices siempre.

2. Imposiciones arbitrarias y retrógradas que a la larga nos perjudican. Por mucho que vengan de la mano de nuestros progenitores o mentores.

3. Promesas políticas o sentimentales, carecen de fundamento y que casi siempre se las lleva el viento.

4. Religiones posesivas y poco liberadoras (todas, o casi todas, lo son).

5. Falsas verdades..., escudriña, explora y busca tu verdad.

Piensa por tí mismo y actúa en consonancia con esto. 
Y con toda la fe posible, “CREE EN TI”.

Te invito a alzar el vuelo, y volar como pájaros, tan alto como podamos.

 
A posarte con firmeza en el árbol de la vida, a trinar en sus ramas. 

 
Oler sus flores, beber su néctar y probar sus frutos.


Es una invitación sencilla y gratificante...

Te invito a usar todo tu potencial y lograr ser Tú y nadie más.

Si no lo has hecho todavía, aprovecha este nuevo año y empieza a redescubrirte y amar todo lo que eres y representas.

Emprendamos el vuelo con nuestras propias alas, están ahí, solo necesitamos practicar, ejercitarlas...

Y echar a volar libres y felices. 

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.

miércoles, 18 de diciembre de 2019

En la cuenta regresiva

Hola amigos, aprovecho esta última entrada del año en el blog, para desearles una agradable y alegre navidad.


¿Que creen? Ya estamos casi despidiendo el año, ¡Huy! Que rápido pasaron los meses, días y horas. A decir verdad, si el día sigue durando 24 horas, no acabo de entender por qué esas horas se han acelerado tanto, ¿O no es así en realidad y los acelerados somos nosotros? 
Es lo más probable... 

Bueno, tiren los dados, crucen los dedos o ruéguenle a su Dios, pero de que esto va a millón no caben dudas, al menos, así lo percibimos. No es solo cuestión del cambio climático, si no también, de aclimatarnos a los cambios de otra índole. Eso lo veo necesario y casi hasta imprescindible, pero (siempre ese pero) lo apropiado es que sea a un ritmo moderado, que seamos capaces de sobrellevarlo, sin desmayar en el intento ni tirar todo nuestro aprendizaje por la borda. 

Y más que todo, sin perder de vista, nuestra dualidad humana y espiritual, con nuestras particularidades (dones) como individuo único e irrepetible de la especie y nuestro rol como la poderosa divinidad que somos, además de nuestra misión como colectivo humano (célula humanoide universal) y sus implicaciones. 


Necesitamos soltar todo eso que nos pesa (que nos impide avanzar y coger impulso), todo lo que no sea de nuestra identidad. El otoño entra suave, como un susurro, luego sube un poco la voz, el viento sopla más fuerte y arranca aquello que no nos decidimos a soltar. También sube de color y cambia las tonalidades, así nos invita a cambiar con él...

La naturaleza cada año a través del otoño, nos hace ese recordatorio, nos dice: 

“Suelta las cosas muertas, desnuda el Ser, y no te preocupes, que más tarde el frío y la nieve te servirán de conserva, de reposo, para que en primavera, puedas lucir tu nueva vestimenta sin perder tu auténtica belleza, tal cual lo hago yo”.

Después de soltar y despedir el otoño, démosle la bienvenida al invierno y con él, a un nuevo año que se aproxima... 

Pongámonos nuestra mejor vestimenta, que no es otra que una amplia y hermosa sonrisa, y salgamos a esparcir nuestra luz y a brillar con la luz propia, que el amor que somos, se manifieste en nosotros y a través de nosotros.


Siempre tenemos motivos para celebrar, no esperemos la navidad para mostrar nuestra mejor cara y sonrisa, nuestro lado caritativo, celebremos diariamente la vida, amándonos, respetándonos y dando lo mejor de nosotros, así estaremos en condición de mostrar condescendencia y amor por los demás.

Antes de que termine el año, quiero decirles a todos ustedes, amigos y amables lectores, gracias del alma, por su compañía a lo largo de este tiempo.

Y junto a mi agradecimiento, quiero desearles un esplendoroso, dichoso y gozoso año 2020, con los ingredientes que necesiten para llevar a cabo la consecución de sus metas y sueños, con la salud y la disposición total de disfrutarlo, y con la intención de que nunca les falte lo más importante y esencial, el amor.

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.

miércoles, 11 de diciembre de 2019

¿Deberíamos hibernar los humanos?

Recuerden que aún es otoño, el tiempo de soltar y prepararnos “supuestamente” para el reposo del invierno, solo los humanos no lo hacemos, el resto de la vida en el planeta, descansa, se mantiene bajo perfil y se recupera internamente, para surgir de nuevo en la primavera de la vida, todo hermoso, brillante y lleno de vitalidad.

Algunos animales pasan por un proceso llamado hibernación, en el cual, lo único que hacen aparentemente, es dormir la mayor parte del tiempo que dura dicho periodo, pero internamente, sufren transformaciones que le permiten mantenerse con vida sin necesidad de ingerir casi alimentos, por la poca cantidad de energía que gastan durante el invierno.

En este enlace encontrarán algo de información generalizada.   

¿Les gustaría hibernar y pasar una buena parte de la vida durmiendo y ahorrando energías, para los tiempos en que en verdad la necesiten usar con criterio y buen propósito?
 
Bueno que les digo yo, a mí particularmente sí, me gusta dormir, y no me gusta malgastar nada... 


Lean estos dos artículos antes de responder
Humanos hibernación

Los humanos en lugar de economizar y tener algunas reservas, somos expertos en derrochar, y no solo eso, catalogamos mal al que no lo hace, o es tacaño o es holgazán y si es un acumulador impulsivo, lo tildamos de avaro, egoísta o envidioso, y si no le agradan las fiestas, es un miserable aburrido y amargado
Como ven, somos un abanico de situaciones diversas y llamamos a cada una por un nombre, que generalmente está mal usado, pues juzgamos a la ligera, sin saber bien el meollo del asunto.

Retomando el tema de los humanos y esa temporada de supuesto descanso de las actividades comunes, al parecer, en nosotros se da lo contrario, es cuando más fiestas celebramos, más energías gastamos y menos descansamos, parecemos marionetas de tanto ir y venir, de tanto saltar y bailar, de tanto hacer y querer abarcar, de tanto...

En los videos que se grabaron del famoso terremoto y posterior maremoto de Japón, ya hace unos años (2011), pude ver como algunas personas corrían despavoridas, mientras otras lo tomaban a la ligera, con calma. Se preguntarán ¿Y hay forma de tomarlo con calma en caso de maremoto?, pues al parecer, para algunos sí.

En vista de esto, les recomiendo aprovechar la temporada navideña para soltar ese estilo de vida tan acelerado, agobiante y poco gratificante. Bajarle unos grados de intensidad a ese maremoto interior que provoca la antesala de esas fiestas, tomarlo con calma y reposar un poco más, verán que el siguiente año lo pasarán diferente. En lugar de pasarlo con mala cara, lleno de deudas y bastante cansados, lo harán relajados, alegres y con los bolsillos mejor equipados.

¡Dense un verdadero regalo, respiraren la paz que se merecen!

Las fiestas colectivas y algarabías desenfrenadas, rara vez son auténticas, nos dejamos llevar de los demás, nos contagian una supuesta alegría que en realidad no tenemos muy clara, “La costumbre hace ley”. 

Aquí les muestro ambas caras de la moneda en la época navideña:




Adornan las casas, las llenan de luces de colores, guirnaldas..., compran comida y de todo en exceso, les obsequian regalos a los hijos, de dudosa procedencia (Santa Claus o los Reyes Magos). Ríen, cantan, sueñan, etc.  






Miran como los demás adornan las casas, las llenan de luces de colores, guirnaldas..., como compran comida y de todo en exceso, y les obsequian regalos a los hijos, sin entender por qué a ellos, Santa Claus y los Reyes Magos los pasan de largo. No tienen ganas de reír ni cantar, y a pesar de eso, sueñan con que sea diferente el año próximo.  




No me mal interpreten, no digo que se aíslen y amarguen, no, no, para nada...

¡Alégrense!, pero de corazón, no por contagio o costumbre. Salgan y den algo de ustedes, hay tantos que necesitan una simple sonrisa..., sean amables y generosos, demuestren esa divinidad plena de amor y bondad que caracteriza la esencia del verdadero Ser que los habita, verán como esa supuesta alegría (que no acabamos de digerir), se torna en alegría verdadera y gozo interior. 



Esparzan amor, gratitud, serenidad, bendiciones..., y sobre todo paz, mucha paz; en su entorno, donde quiera que vayan y en vuestros corazones.

Si no son capaces de controlarse y mitigar ese maremoto de despilfarro, siempre pueden optar por hibernar, y mantenerse bajo perfil, es mejor que desenfrenarse y echarlo todo por la borda, para tan pronto acabe el año, arrepentirse, no por pasarlo “bien”, si no, por no haber sido lo suficientemente sensatos y coherentes con su forma de pensar y sentir la vida.

No actúen como resorte, satisfagan la verdadera necesidad que palpita en su interior. Si son las fiestas, pues a fiestear, si son las dádivas, pues salgan a dar, si es oración y recogimiento, pues a orar se ha dicho, y si es serenidad interior, permítanse hibernar, el cuerpo y el alma agradecerán ese respetar y responder a sus propias necesidades, no a las ajenas.

Hagan buen uso de vuestra cordura, que tengan una liviana y beneficiosa despedida del otoño, y una juiciosa, auténtica y gozosa bienvenida al invierno.

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

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jueves, 5 de diciembre de 2019

Diosas del saber

Leyendo algunas entradas de compañeras blogueras dedicadas al cese de la violencia contra la mujer,  y a raíz de un comentario que he dejado en el blog “Artesana del verso”, de la amiga y compañera Estrella Amaranto, y que dice lo siguiente:

“Mujeres de carne y hueso que sienten y padecen, pero que también enaltecen los corazones, los hogares y las sociedades a las que pertenecen. 
Mujeres de aquí y de allá, de tiempos en tiempos, dueñas de espacios cerrados y cielos infinitos, mujeres dadores de vida, sanadoras de almas, correctoras sociales, amantes, madres... y más que todo, diosas del saber, el amor, la justicia y la ternura.  

Mujeres como tú y tantas otras que han dejado huellas imborrables que tarde o temprano aflorarán para conocimiento de todos...”


Que mi voz se una al cese de tanta violencia y abusos inmerecidos, que nos permitan volar alto y ser tan libres como los que más.

Esta entrada va por nosotras, las mujeres del mundo, todas y cada una de las que han existido a lo largo de la historia de la humanidad, y las que hoy estamos; las reconocidas, las anónimas, las mártires, las villanas, las sumisas, las endemoniadas, todas somos las mismas, como dice esa canción del fenecido José José, “las tranquilas, las de guerra” (al final les dejo el video de la canción).

Todas, las llevamos dentro. Llevamos ese clamor interior por romper las cadenas de los abusos y desvalorización sufrida por los siglos de los siglos. Hace años, al principio del blog, compartí una entrada titulada “Fragilidad irrompible”, es alusiva al tema, y contiene un vídeo que volveré a colocar aquí para que no se lo pierdan, por si no entran al viejo enlace.



Y como un homenaje a las diferentes condiciones humanas en que sobreviven y luchan tantas y tantas mujeres, dejo en la página PDF libros, el tercer libro que les compartiré de manera gratuita, también inédito, escrito hace varios años, y debidamente registrado. 

Se titula “Había una vez una niña...”, lo escribí a manera de cuentos cortos reflexivos, como pruebas de vida, donde se deja ver que cuando se quiere, y tenemos la confianza en nuestro poder interior, el valor y las fuerzas, y la suficiente autoestima, se puede salir adelante con la cara y la frente en alto.

Agradecida a la vida por todo lo que me ha dado y permitido dar, espero de corazón que tanto mujeres como hombres, dejemos a un lado el daño, la violencia física y verbal, y el odio que corroe las relaciones y el alma. 

Resolvamos sanamente nuestras disputas y rencores, y aceptemos las claras y privilegiadas diferencias intrínsecas del género, no así las señaladas antojadiza y convenientemente para ejercer dominio del uno sobre el otro.

Se puede vivir en armonía y paz, así lo creo y está demostrado en muchas ocasiones, hagámoslo una realidad universal. 

Tal como les anuncié, aqui dejo un vídeo de la canción de José José, escogí este para mostrar un rostro de mujer más feliz, al menos en apariencia, en esencia, seguimos aflijidas.



I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.

miércoles, 27 de noviembre de 2019

Armonía

Una de las cosas que más llaman nuestra atención, es cuando algo se sale del conjunto rompiendo los esquemas o la monotonía del entramado que lo conforma.
A veces sobresale de manera que nos descoloca y nos hace sentir hasta incómodos con lo visionado. Ya sea porque nos parece grotesco, desproporcionado, incongruente, o simplemente desagradable.
Muy diferente es cuando llama nuestra atención y admiración porque siendo diferente, encaja a la perfección y nos deja con un buen sabor y una agradable sensación por haberlo visionado o experimentado. Esto podríamos decir que es el efecto que produce la armonía que hay en el conjunto y en la forma de ver las cosas.


En la actualidad, las cosas han tomado un curso rápido y cambiante que a la mayoría nos ha hecho reevaluar nuestros valores y adaptarnos a los tiempos modernos, pero al principio, estos cambios fueron más bien desagradables, incongruentes con la realidad que se vivía y nos ha costado mucho a la gran mayoría asimilarlo y aceptarlo como bueno y válido, armonizarlo en nuestras vidas...

Pese a esto, algunas cosas siguen siendo inaceptables, descabelladas y repudiadas, por más que se quiera demostrar que no es así, aún nos queda algo de pudor y valores morales, siguen desentonando y estando carentes de armonía.
Se ha dicho que muchas de estas cosas se han incorporado en la sociedad para tratar de llevarnos mejor los seres humanos, aceptarnos como somos y respetar las opiniones y decisiones de los otros, y las diferencias que tenemos de: género, raza, creencias, estrato social y un montón de etc.  

Así como las diferentes notas musicales se acoplan para crear la más bella música, así mismo deberíamos acoplarnos para hacer de este mundo un apacible, seguro e ideal paraíso, donde todo sea de todos y nadie se apropie de nada, trabajar juntos en pos de una vida de disfrute, respeto y sobre todo armonía y amor.

Podría parecerles utópico, o descabellado este pensar, si incluso en las mejores familias hay disputas y enemistad. Pero si se van al meollo del asunto solo hallarán una respuesta lógica y colectiva, “AMBICION”, y de ella se derivan el egoísmo, la envidia, el odio y todas las demás cosas que nos causan los conflictos, los celos, las guerras, el desamor...


La vida como la conocíamos hasta hace poco, está en agonía, está surgiendo una nueva forma de vida, quizás no tan humana, ni tan arbitrariamente libre, pues dejaremos de pensar por nosotros mismos para formar un solo pensamiento colectivo, y conducirnos por él, sin tener siquiera el deseo o la noción de que se puede vivir de otra manera y seguir siendo dueños de nuestros pensamientos. 

La llegada del internet cambió el curso de la historia, y de seguir como vamos también cambiará radicalmente la humanidad. Somos pocos los que no usamos redes sociales, los que no vivimos atentos al celular y dormimos pendientes de él y sus mensajes de WhatsApp, y toda la basura que pulula a la velocidad de la luz en sus pantallas, los que no vemos los videos que circulan de todos los disparates, casos, talent show, y un montón de cosas aparentemente entretenidas y sin morbo, “simple y sana diversión” lo llaman, pero causan tanta adicción como las drogas, y vaya usted a saber, a la larga quedará demostrado que fuñen el cerebro de la misma manera. 
Si a esto le sumamos el montón de oportunistas y enfermos de todo tipo, que se esconden detrás de estas pantallas, me temo que no habrá escape. 

Ya casi todos padecen la misma enfermedad, y los que no, seremos marginados, y quedaremos fuera de este ciber mundo. 
Y al decir esto, agrego la frase siguiente: “Seremos personas que giraremos en torno a cosas inexistentes”. Le tomé prestada esta frase a Emerencia Alabarse, mejor conocida como Emerencia Joseme, usada en una entrada de su blog Viajes y fotos.  

Sí amigos lectores, el mundo se nos está tornando muy difícil de aceptar, y si nos rehusamos a meternos en el ruedo, aún más, por el momento lo hemos podido sobre llevar, pero créanme si les digo que no será por mucho tiempo, pasaremos a ser prácticamente invisibles. 

Como reza el dicho “Una cosa es llamar al diablo, y otra muy diferente verlo llegar”, y como dice una canción de años atrás, “Y todavía no es na, peligroso es lo que viene atrás...”.

Se que siempre les he recalcado que es bueno aceptar los cambios, fluir en su dirección, pero también les he manifestado que contamos con una guía interna que sabe muy bien a cuales cambios les damos la bienvenida y a cuales no. Porque no solo se trata de vivir en el colectivo humano, y hacer lo que la mayoría, también se trata de velar porque ese colectivo no se deje engañar por falsos cambios, o sea, cambios manipulados y encaminados a regresarnos a una esclavitud indeseada, y para nada bien intencionada, a una involución. También se trata de mantenerse mayormente feliz. 


Después de muchos años  de mantenernos a oscuras, de repente se nos han abierto muchos frentes diferentes, con tanta luz, que ciega más que la oscuridad. ¿A quien le creemos y en quien confiamos? Solo tu guía interior y tu consciencia bien despierta te revelarán la verdad, y es ella quien te hará libre, así vayas en la dirección contraria a la mayoría, mantente armonizado con tu Ser, no con lo que en apariencia te venden como el paraíso. 

No dejes de pensar por ti mismo, de actuar por ti mismo, de vivir por ti mismo y de renacer por ti mismo. Eres un eslabón en esta cadena oxidada de destrucción masiva, que se ha camuflado como collar de perlas y diamantes, hazla colapsar. Mueve montañas de incomprensión y sacúdete esa ignorancia que acecha con desalmadas intenciones, marca la diferencia, rompe esa cadena, no te unas a ella, pues más temprano que tarde, será la causa de nuestra desaparición como humanos, haz tu parte con amor y con confianza en ti.


Mira bien todos los lugares que frecuentes, las personas con las que te relaciones, los pensamientos que se asoman a tu mente, busca siempre encontrar ese punto donde deben armonizar las cosas, donde se acoplan bien, si no lo visualizas es muy probable que no exista, entonces esa será la señal para saber que no conviene, que no debes ceder a sus demandas por muy solo y marginado que te sientas. Date un voto de confianza y vencerás.

Somos un colectivo humano, pero también somos individuos que sienten y piensan de forma diferente, no permitas que te conviertan en un clonado más, en una cifra más de su triunfo, si no lo haces por ti, piensa en el futuro de tus hijos y de todas las descendencias y generaciones venideras. 

Mírate ¿Ves y sientes armonía en ti, te resultas agradable? ¿En tu entorno, y en tu mundo, hay equilibrio y paz? Empieza por ti y por tu pequeño mundo a hurgar, descubre las incongruencias, retíralas y armoniza tus relaciones y conexiones con él, despréndete de los software mal intencionados, resetéate y pásate un buen anitivirus, cada vez nos bombardean y nos infectan más y más.

¿Acaso el mar es ahora dulce y los ríos salados? Díganme si ahora los animales marinos viven en el bosque y todos los demás se han vuelto acuáticos, si las aves se han vuelto reptiles y estos se han echado a volar..., ¿verdad que no? Entonces ¿Por qué los humanos queremos renegar y ser lo que no somos y destruir nuestra humanidad permitiendo que nos enajenen mentalmente, y nos conviertan en máquinas?    


El mundo cambia y la vida con él, pero no para destruirnos, si no para reforzarnos, reafirmando y mejorando lo que somos como humanos y como parte y todo de este bello y acogedor hábitat. Nutriéndonos del amor que fuimos, somos y siempre seremos, si es que no nos dejamos engañar, lograremos que la armonía y la serenidad, sean los pilares que sostengan ese enorme puente llamado humanidad, que conduce hacia la eternidad.

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.