sábado, 14 de mayo de 2022

¿Será el fin del deporte profesional?

Aunque sigo en bajo perfil en estos primeros meses del año en cuanto al blog y la web se refiere, no quería dejar de participar en este último microrreto de la temporada del Tintero de Oro, y agradecer a David Rubio Sánchez por estas iniciativas tan geniales que me han hecho salir de mi estilo acostumbrado y ponerle un matiz diferente al blog, el cual se percibe con tan solo ver las coloridas imágenes que nos prepara David para introducir cada reto.



Como lo ven en la imagen, en esta ocasión se trata de construir una noticia futurista y redactarla como crónica noticiosa de un periódico. 

Aprovecho para confesarles que uno de mis intereses es crear un periódico en el que solo se publiquen noticias positivas y estimulantes, que tiendan a resaltar que en el mundo aún predominan la bondad, el respeto y el amor. 

Así que esta es una muy buena ocasión para ponerle título a este periódico (La Conquista), mientras llega todo lo demás.

A continuación el micro, espero que algún día se haga realidad.



LA CONQUISTA

Deportes

La Redacción|21 diciembre, 2032

¿Será el fin del deporte profesional?

Con la finalidad de terminar con los desorbitantes contratos deportivos, con un monto anual que podría paliar el hambre de varios países, se está sometiendo a consenso una nueva ley de carácter mundial que prohíba que una figura deportiva, sin importar deporte o nivel de rendimiento, gane más anualmente que el presidente del país donde se realiza el contrato.

No es secreto que las cifras de las ganancias de muchas estrellas del deporte son impronunciables, nos estremecen y hasta duele escucharlas si se habla de fútbol o béisbol, y ni qué decir de los videojuegos, se convirtieron hace unos cinco años en el deporte por excelencia y el mejor pagado.

La riqueza en manos inmaduras e inconscientes, ha llevado a la población mundial a someterse al deseo de estos jeques comerciantes del deporte, que sin proponérselo están causando estragos en los más jóvenes y los niños, para ellos solo existen dos formas de ganar dinero y ser importantes, los deportes y la tecnología, todo lo demás, es anticuada utopía. Ya nadie quiere tomarse la molestia de instruirse en nada cultural.

Algunos sectores entraron en pánico, han hecho inversiones millonarias para preparar futuros atletas y deportistas y cubrir los altos costos de los contratos. 

Se dice que sin esos alicientes el deporte como tal desaparecerá de la faz de la tierra, pero los más conservadores creen que será lo contrario, el deporte volvería a ser lo que fue, un mero entretenimiento y disfrute, y no un ambicioso negocio o industria despilfarradora.        

250 palabras.

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.

jueves, 28 de abril de 2022

Sí... ¿Y qué?

Independientemente de lo que esté ocurriendo a nuestro alrededor y en el mundo, existe un lugar impenetrable donde siempre estaremos a salvo, ese lugar es solo nuestro, nada lo puede contener, ni nadie puede entrar en él, y representa el equilibrio perfecto y total del Ser que nos habita (emocional y espiritual), y lo que esencialmente somos (materia cósmica, energía transformable y consciencia dotada de sabiduría potencial).

¿Alguna vez se han preguntado cómo se sentirían si en sus vidas no existieran las angustias, las dudas, las amarguras y sinsabores, las decepciones…, y todo fuera una eterna felicidad?



Pues aunque no lo crean, nuestra vida tiene todas las posibilidades de ser una eterna felicidad, es solo que nos mantenemos metidos en un mundo de dependencias y falsas empatías, un mundo ficticio y ajeno, en el que dependemos 
De:

1. Las acciones de los demás para actuar en consecuencia. 
2. Lo que suceda a nuestro alrededor para darnos el permiso de sentir en consecuencia.
3. Las normas e imposiciones sociales para sentirnos dichosos y privilegiados, o tristes y desafortunados.
4. Lo que mayormente se identifica con el éxito para considerarnos realizados. 
5. Lo que piensen los demás para reconocernos valiosos y amados.
... Un largo listado de etcéteras.

Todas estas dependencias son puras mentiras.
 
1. ¿De veras estamos seguros de que si nos niegan un abrazo, es motivo de infelicidad?
2. ¿De que si perdemos a un ser querido, es motivo de infelicidad?
3. ¿De que si nacemos en la miseria, es suficiente motivo de infelicidad?
4. ¿De que si no estudiamos o hacemos fortuna, es motivo de infelicidad?
5. ¿De que si nos sucede una tragedia que nos limite físicamente, es motivo de infelicidad?
... ¿De que si se hace realidad un largo etcétera,  es motivo de infelicidad?

Si todo esto es realidad, es porque tenemos una idea equivocada de felicidad, y la ciframos como algo que nos viene de afuera, y lo real es que esta vive en nuestro interior, pero la mantenemos doblegada para que no nos cataloguen de insensibles egoístas, de malvados insensatos, enfermos mentales o locos, de  especímenes raros e inadaptados de la sociedad, de...

 ¿Y si lo hacen, qué?

Si es cierto que venimos a este mundo a crecer y aprender, a vivir, experimentando cosas diferentes, poder distinguir el fluir de las distintas emociones, y adquirir conocimiento y sabiduría, cada cosa que nos suceda debería ser motivo de alegría, independientemente de lo difícil que nos resulte canalizarla, reconocer y agradecer su presencia. Lamentablemente, casi nunca es así. De todo hacemos una tragedia. 



Es cierto que el mundo está convulso (hace muchos años que lo está), hay países en guerra, maldad, miseria humana y mucho dolor a nivel mundial, eso nos afecta, pero no nos impide seguir con nuestras vidas, lo lamentamos, oramos, y hasta lloramos por todo esto, pero seguimos adelante, porque existe un sentir que está por encima de todo ese acontecer físico, social y humano, ese sentir es el que nos mantiene vivos, deseando realizar cosas y superarnos ante cualquier adversidad, ese sentir es provocado por la felicidad, la cual llevamos dentro y nunca nos abandona, somos nosotros quienes le damos la espalda y la negamos, olvidándonos de su existencia incondicional, pero nuestro subconsciente la sabe ahí.
 
Podemos estar apesadumbrados, confundidos, decepcionados, dolidos y muy tristes, pero no es lo mismo que ser infelices. Cuando ya no queda nada de felicidad en nuestras vidas, la señal clara es el suicidio, solo los que recurren a él, son verdaderamente infelices, de lo contrario, la presencia de la felicidad, de esa llama que aviva el deseo de vivir, está ahí en nosotros. 

Y si existe algo que está plenamente ligado a la felicidad, es el amor, el que sentimos hacia todo y hacia todos, empezando por amarnos a nosotros mismos, y por sumergir todo lo que hacemos en un buen baño de amor y entrega gozosa. Cuando hagamos plena conciencia de esto, la felicidad consciente será nuestro estado natural inquebrantable, todo lo demás, será pasajero, caiga quien caiga.
 

Digamos como un mantra, “Sí, soy eternamente feliz. ¿Y qué?"

Para terminar esta reflexión, deseo compartirles este artículo publicado en La Palabra Diaria. Pueden encontrar el enlace haciendo clic en el título: 


Por Darrell Fusaro, veterano condecorado de la Guardia Costera de EE. UU. y autor de What If Godzilla Just Wanted a Hug?

Cuando nos sentimos insatisfechos en la vida, la idea de autodisciplina puede transformarse radicalmente al convertirnos en discípulos del amor.

Emmet Fox escribió: “Lo que piensas crece. Lo que permites que ocupe tu mente se magnifica en tu vida”. 

Estoy agradecido de haber aprendido esa lección temprano en mi vida.

Andaba por mi cuenta tras graduarme de la escuela secundaria. Mi padre había fallecido de cáncer, y unos años antes, mi madre nos había abandonado. Tuve la oportunidad de asistir a la universidad con una beca que me permitió dedicar mi talento al arte. Ese era mi sueño, pero pronto descubrí que yo carecía de empuje. A veces estaba abrumado o desmotivado.

Comencé a retirar los cursos, uno por uno, hasta que un día estaba completamente fuera. Convencido de que mi problema era la falta de disciplina, me alisté en la Guardia Costera de los Estados Unidos. Las cosas solo empeoraron. La disciplina no funcionó. Me sentía desalentado por haberme comprometido con algo que no estaba funcionando.
Cuando le confié esto a un respetado amigo, me dijo: “No tienes que quedarte en la milicia”.
“¿De verdad?”, le pregunté. “Sí. Debido a tu actitud, estarán felices de dejarte ir”, dijo. “¿En serio? ¿Todo lo que tengo que hacer es pedirlo?”

“Absolutamente. Solo mantén presente que, a menos que aprendas a amar el trabajo que tienes ahora, tendrás el mismo trabajo miserable por el resto de tu vida”. Tomé su consejo como tarea divina. Hasta ese momento, había creído erróneamente que la disciplina significaba mantenerme dentro de unos límites inflexibles y hostiles para forzarme a caminar por una línea recta y estrecha. Pero eso nunca funcionó.

Aprendí que el origen de la palabra disciplina es “discípulo”. Decidí ser un discípulo del amor. Ahora pienso en la disciplina como un freno y una redirección. Me freno de reaccionar al miedo cuando aparece en mí como rabia, preocupación, envidia o autolástima. Utilizo las negaciones y afirmaciones de esta oración: “Dios quita mi miedo (preocupación, duda, resentimiento, o rellena el espacio en blanco) y redirige mi atención a ser lo mejor que puedo ser”. Esto me inspira a tomar una acción contraria a mi vieja manera de reaccionar. Avanzo decidido en el camino del amor, que siempre me lleva a obtener resultados mejores que los esperados.

Tomé a pecho las palabras de mi amigo. Me quedé en la Guardia Costera y me comprometí a amar mi trabajo. Comenzaba cada mañana conectándome con Dios. Disfrutaba de una taza de café y leía de libros de meditación y devocionales, incluyendo La Palabra Diaria.

Me discipliné para que mi responsabilidad fuera expresar amor; ser un embajador del amor de Dios para las personas que encontrara en mis actividades diarias. Eso me inspiró a ver el rol de mi vida como algo más significativo que cualquier título laboral. La verdad espiritual que siempre recibimos lo que damos afianzó mi comprensión. Recuerdo haber escuchado: “Bendice algo y eso te bendecirá a ti. Maldice algo y eso te maldecirá a ti”.

Me convertí en una máquina de bendiciones. En silencio bendecía a mi casa, mi uniforme, el camino al trabajo, a los extraños que pasaban por la acera, a mis compañeros de trabajo, hasta el papeleo que debía completar. Lo que fuera, hasta un problema, yo lo bendecía. Mi trabajo comenzó a transformarse. Cada día era una aventura de fe. Comencé a esperar cada día con expectación gozosa. Siempre tenía algo para dar, aunque solo fuera una sonrisa.

Al vivir de esta manera, comencé a subir de rango. Para fin de año, fui asignado al puesto de Enlace de la Policía Militar del fiscal del estado de Hawaii. En esa posición, representé a todas las ramas de las Fuerzas Armadas. Estaba actuando como un embajador. No solo completé mis cuatro años de servicio, sino que estaba pasándola tan bien que extendí mi servicio un año más. Mi amigo tenía razón. Sin importar el trabajo, siempre estoy bien compensado cuando sirvo como embajador del amor de Dios.


I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.

martes, 29 de marzo de 2022

El retornador de cheques

Bueno amigos, para ponerle un final audaz a marzo y entrar en modo desafiante al mes de abril, las musas aparecieron de pronto y me ayudaron a elaborar este microrrelato para participar otra vez en el Tintero de Oro de David Rubio Sánchez, que en esta ocasión nos hace una propuesta algo escalofriante, pero bien podríamos darle un tono jocoso, talvez espeluznante, o quizás desafiante y con un final macabro, como el micro que les comparto usando cliffhanger.



El retornador de cheques    249 palabras

Siempre me han dado pavor los ascensores, no sé si tenga que ver con experiencias de encierros en la niñez, o estar atrapada por puertas herméticas sin que te escuchen afuera. Lo cierto es que nunca los uso, y no hay escaleras que me hagan decantarme por ellos, por muchos que sean los pisos.

Escuchar historias de personas atrapadas en ascensores, me da más fuerzas para subirlas y bajarlas… Nunca he subido más de diez, ni visito lugares que tengan más.


Hoy es un día especial, me he sacado el loto y debo recibir personalmente el cheque en las oficinas de la empresa que lo sortea. Por más excusas que presenté, si no subo hoy a recogerlo, lo pierdo…

Estoy frente al ascensor esperando que alguien llegue y me acompañe al piso 25. Como nadie aparece aprieto el botón, las puertas abren, y entro con los ojos cerrados, al abrirlos veo un cadáver ensangrentado con ambas manos mutiladas. 
 

No sé de dónde saqué valor, me dije, es ahora o nunca, cerré y subí hasta el piso 20, me bajé mirando de reojo el cadáver, y terminé de subir por las escaleras, al llegar, sofocada del susto, dije que llevaba horas subiéndolas, que el premio valía la pena… 

Terminada la entrega, con las piernas flojas aún, pensé en el 911, pero ofrecí dinero si me bajaban cargada por las escaleras. 

Alguien rápidamente se ofreció. Sonriendo maliciosamente me sostuvo en brazos, susurrándome, el ascensor se atascó en el piso 20. 


  








¡Noooooo!  


Continuará.


I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.

miércoles, 23 de marzo de 2022

Redireccionando las energías...

Hola amigos lectores, marzo me ha solicitado más atención de la acostumbrada en asuntos familiares, y como no le he prestado atención para nada a las musas, se han ido de paseo y no me toman la llamada, así que para no perder la costumbre de al menos compartirles algo edificante o interesante, les dejo estas dos bellas  imágenes.



Bueno, preguntarán ¿Qué es lo edificante o interesante de estas imágenes? Pues lo resumiré así:

La primera imagen viene a ser casi igual que la segunda (una realidad y su reflejo, con colores bastante parecidos), con una ligera pero muy significativa diferencia, ahora les explico:

Cuando estamos en calma y energéticamente equilibrados, generalmente estamos como la primera imagen, con una definición clara y precisa de nuestras energías, sabiendo de donde partimos y hacia dónde vamos, con una dirección puntual y bien enfocada, coherentes…, esquivando las aglomeraciones caóticas de energía, para que las distorsiones no nos deformen, dejando que nuestro reflejo sea lo más claro y explícito, muy parecido a lo que realmente somos.

Cuando perdemos esa calma y equilibrio, nuestras energías se muestran como la segunda imagen, sin rumbo definido, con movimientos encontrados y erráticos, sin saber de dónde partimos ni hacia dónde ir, perdidos y deformados, provocando que nuestro reflejo sea un enigmático e indescifrable caos, alejados de lo que realmente somos.

Pues así como se comportan nuestras energías, de esa misma manera nos comportamos nosotros, ya que somos el reflejo de esa energía. Por eso cuando reaccionamos haciendo esa inesperada rabieta, ya sea insultando sin razón aparente a alguien, o actuando como poseídos, los demás se quedan perplejos, sin entender por qué actuamos así, incluso uno mismo parece sorprendido muchas veces por el propio accionar. 

Como les decía, marzo ha demandado tanto de mis energías que creo que se han arremolinado mucho, y las musas al no reconocerme, han salido huyendo, ja, ja, pero a pesar de estar muy involucrada en esos asuntos familiares, y de estar sumamente agradecida de tener la fuerza física y la disposición para poderlos llevar a cabo con gozo, no he dejado de pensar en ustedes, queridos amigos y amables lectores…


Espero que la llegada de abril, ese mes tan laureado en poemas y canciones, sea liberadora de esas energías erráticas que nos rodean y deforman, y lo ponga todo en su justo lugar.

Por otro lado, quiero desearles una feliz y hermosa primavera, en su entorno y en sus vidas, y ojalá lo sea también a nivel mundial. 
Y para acompañar ese deseo, comparto algunas fotografías de las flores que tengo en la casa, entre ellas una orquídea que me regaló mi hermana mayor, Viola María, hace unos cuatro años, para mi cumpleaños. Es la primera vez que florece, pues sufrió varios percances antes de encontrar su lugar preferido y adaptarse. 


    

Agrego mis hermosos coralillos amarillos, que de cuando en cuando como ahora, le salen también algunas flores de color rojo, como se aprecia en la parte baja de la derecha de la primera foto.



Además dejo otras fotos de flores que conviven armoniosamente en el jardín y de las que embellecen la galería... Y unas brujitas amarillas que han dado mucho trabajo para florecer, y que tienen flores ya.



 


                 

                                        Vista desde el interior de la casa

Ya para terminar, recuerdan esa entrada titulada "La importancia de la espera" en donde les conté una anécdota de lo que pasó con dos plantas que sembré el mismo día, pues aquí las dejo, ambas son las que aparecen en el centro de las fotografías... 


La de la derecha era la que no daba señales de prenderse, y miren qué alta está, sobrepasa el techo de la sala, y se ha llenado de nuevas ramas, aún no ha florecido, pero sus flores son rosadas y muy hermosas, ya averiguaré su nombre. 
La otra, que se mantuvo verde y con buenas esperanzas de vida (es un coralillo de flores rosado intenso que espero ver florecer pronto), al parecer se ha quedado rezagada, pues no ha crecido mucho en altura, pero están bellas sus hojas y luce fuerte y sana, solo que ahora es la que va más lento en su crecimiento. 

Esto me dice que no todo es lo que parece, unos van delante y otros detrás, pero ese puesto no está asegurado. Hay un dicho que pregona que los últimos serán los primeros... Lo mismo nos pasa a todos, por eso lo mejor es vivir cada momento con intensidad, agradecer y celebrar lo vivido.


I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

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lunes, 7 de marzo de 2022

La ecuanimidad

Según el diccionario, la ecuanimidad es la facultad de pensar y juzgar con imparcialidad, y también la definen como un estado de estabilidad y compostura psicológica que no se ve perturbado por la experiencia o exposición a emociones, dolor u otros fenómenos que pueden causar la pérdida del equilibrio de la mente, o sea, como una cualidad de la persona equilibrada y constante de ánimo.

Esta última definición nos lleva a pensar a fondo en su contenido y a caer en la conclusión de que existen muy pocas personas con esta cualidad, es decir, tan equilibradas como para mantener una constancia de ánimo, la mayoría nos dejamos influenciar por las emociones que nos producen los agentes externos.




La imagen anterior nos muestra a una hermosa mujer con cierto aire de melancolía y tristeza en su mirada, entregada a una pasividad inexpresiva que bien podríamos catalogarla bajo un cierto estado depresivo o de apatía, como si no se perteneciera.

En esta otra imagen siguiente, vemos a una mujer eufórica de alegría, totalmente expresiva y dueña de su éxtasis.




Lo que me pregunto es lo siguiente ¿Hay manera de permanecer ecuánimes en todo momento, al menos de nuestra vida madura?
 
Supongo que es una de las cosas más difíciles de lograr, pocos Budas han habido, y lo cierto es que hay que estar casi bajo un estado mental y emocional hipnótico, para no sobresaltarnos (alegrarnos o apenarnos) y que ese cambio emocional pase desapercibido. 

Permanecer todo el tiempo como lo muestra la imagen a continuación, en control de nuestras emociones, y sin reflejar cambios de estados de ánimo, donde el flujo energético se mantiene invariable, dicen que está reservado para muy pocos, para unos cuantos iluminados…      




Si me permiten, creo que la ecuanimidad es más bien un proceso de reordenación inmediata de nuestras emociones, para dominarlas y no dejar que ellas nos dominen y nos desborden hasta el punto de perder los estribos y descontrolarnos, ya sea cegados por la ira y los celos, o por la alegría y la euforia, ambos son estados extremos del Ser, y nos sacan de nuestro centro o punto de equilibrio medio. 
 
Para ilustrar mejor lo que quiero dejar ver les dejo esta historia del libro “El Jardinero” 
Autor: Grian (Antonio Cutanda)

Cuando caen las hojas

Jardinero —llamó la niña desde la valla del jardín—, ¿por qué hay árboles que pierden su vestido de hojas en invierno, mientras otros se cubren del frío con las mismas hojas del verano?
— ¿Por qué te lavas la cara cada mañana en el Manantial de las Miradas? ¿Por qué arreglas tu lazo ante el espejo cada día cuando el sol se asoma por tu ventana?
El jardinero guardó silencio mientras la niña le observaba con una mirada inocente de extrañeza.
—El agua con la que te lavas tu cara por las mañanas es diferente cada día —continuó el jardinero—. Y el lazo con el que adornas tus cabellos es el mismo cada día.
—No entiendo, señor.
El jardinero se acercó a la valla y, señalando los árboles del jardín, le dijo a la niña:



—No existe árbol que no pierda sus hojas. Unos desnudan sus ramas bostezando cada otoño, y otros dejan caer sus hojas poco a poco a lo largo del año, mientras hacen salir hojas nuevas que ocupan el lugar de las anteriores. Por eso a ti te parece que no cambian su ropaje verde.
— ¿Y no sería más fácil tener siempre las mismas hojas, sin tener que hacer el esfuerzo de cambiarlas cada vez? —preguntó la niña mientras miraba un roble cercano.
— ¿Acaso no te hace tu madre vestidos nuevos cada primavera para que estés más hermosa y puedas dejar de ponerte los viejos?
—Sí—respondió la niña mirándole a los ojos.
—Y cuando un vestido se te queda viejo, ¿qué hace tu madre con él?
—Lo convierte en trapos o en retales, para hacer colchas para mi cama.
—Pues, mira bien. Con las hojas viejas de los árboles hacen una colcha de retales a su alrededor, alimentando el suelo del que luego tomarán sus sustento y dando vida a otras plantas y animales.
Un gesto de alegre asombro se dibujó en la cara de la niña.
— ¡Cuánto saben los árboles, jardinero!
Un estremecimiento, disparado desde los ojos inocentes de la niña, recorrió la espalda del hombre.
—Sé, pues, sabía cómo los árboles, y cuando la vida te pida que dejes caer las viejas hojas de tu mente y de tu corazón, no dudes en hacerlo, para que tu alma pueda disponer de un vestido nuevo cada primavera.

           ******


Definitivamente somos entes de cambios, de transformaciones, expresarnos con naturalidad es parte de nuestra aleación humano espiritual, ahora bien saber hacerlo con moderación, sin exageraciones, paulatinamente, al igual que los árboles, sin expresiones bruscas, es una manera de ser ecuánimes y coherentes con nuestra divinidad.
 

I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

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lunes, 21 de febrero de 2022

Las perlas de nuestra vida

El Tintero de Oro celebra un concurso en homenaje a “Desayuno en Tiffany's”, una obra de la literatura llevada con elegancia al cine.
¿Y qué creen? He escrito un relato fuera de concurso, el cual comparto al final del siguiente análisis que me ha inspirado la actuación de Audrey Hepburn (como Holly), en la película.
 
Vi la película por primera vez el año pasado, no la conocía, y como no he leído el libro, quizás este análisis del personaje de Holly en la película, no se corresponda con el del libro. 



Me ha sorprendido mucho el personaje que con tanto carisma interpreta Audrey Hepburn, porque es una aleación de una mujer de este tiempo, o sea, perteneciente a este mundo moderno y acelerado que quiere vivir bien, en sus anchas y largas, pero que en el fondo, y hasta cierto punto, su inocencia natural, y su buen corazón, la llevan a actuar también como en los tiempos de antaño, o sea, como una anticuada mujer que lucha internamente por ser moderna, lo que a mi juicio la hace merecedora de una atención especial.

Holly posee una personalidad atrayente, es muy extrovertida, tiene claro lo que desea y lo que no (al menos, eso piensa ella), conjuga magistralmente una apariencia frívola, con una ingenuidad apabullante, desprovista de malicia alguna, pero majadera, ambiciosa y caprichosa. Sumando a eso su juventud, belleza y encantos femeninos, y su gran corazón, sin duda estamos frente a un ser muy especial que a nadie deja indiferente, o mejor dicho, que a todos impresiona y enamora.



Con todos esos atributos, ella es lo máximo de la película. Ambiciosa, enfocada en una meta cueste lo que cueste, con esa mezcla de niña y mujer, de bondad y algo de perversidad, de ingenuidad e irresponsabilidad frente a la vida, con una inmadurez que se sabe vestir de seguridad y madurez. Llevando a cabo este papel con una coqueta elegancia que la hace irresistible…

Es capaz de invitar a todos a su casa y armar un revuelo, para luego dejarlos en un caos total y salir de ahí como si no fuera asunto suyo y nada fuera su responsabilidad. Capaz de flirtear con todos, con aquella encantadora y seductora inocente dulzura, y decidirse desfachatadamente por el más adinerado como una vulgar caza fortuna. 

Capaz de entrar a  Tiffany's, esa famosa tienda de joyas y diamantes que tanto le gustan y atraen, y conformarse con un anillo barato, solo por saber que allí fue comprado, o porque en su fuero interno ama a ese alguien que se lo va a regalar, o por una mezcla de ambas razones. Pero como ese hombre no llena sus aspiraciones de lujo y confort, no es capaz de rendirse ante ese amor y sigue fingiendo estar bien, mostrando frialdad, porque no desea tronchar sus sueños. Por esto es capaz de mentir con tanta naturalidad, que difícilmente se delata.

Ella tiene el coraje de sacar fuera del auto en plena lluvia torrencial al gato que adoptó, al que ni un nombre le da, solo le llama “gato”, para no crear lazos afectivos, y abandonarlo sin pesar o remordimiento aparente.  

Todo esto por estar bajo el influjo de una crisis existencial, ese “Ser y no Ser”, “Querer, no tener y creer merecer”, por tener esa desparpajada ambición por el lujo y el mundo frívolo de las altas esferas de la sociedad, en contradicción con una sencillez de alma y una cándida dulzura, tan real…, que la hace brillar con luz propia.
 
Esa magistral interpretación de Audrey, hace de un guión simplón y para nada inventivo, más bien, común en el colectivo humano, una obra irrepetible, convirtiendo esta película, en un clásico del cine.

Con una tremenda contraposición de la dualidad del Ser, formando un cuadro psicológico que a simple vista parece trivial, pero que en profundidad, descubre el mundo interior de muchos seres humanos que andan en busca del bienestar social, ser aplaudidos y admirados por los demás, lo que creen les llenará de satisfacción y felicidad. Pero muy en el fondo, no suelen serlo, aunque aparente ser lo que deseaban, porque después de todo, este logro es efímero, superficial e insustancial, y lo que buscan en realidad es sentirse amados, ser aceptados tal cual son, en lugar de rechazados.  

Todo lo dicho sobre Holly, me hizo recordar una canción que interpreta Joan Manuel Serrat en su álbum Tarres Serrat, de los cubanos, Sánchez Galarraga y Graciano Gómez, titulada, “Yo sé de una mujer”, en especial por sus dos últimas estrofas, y más específicamente aún, por los dos últimos versos que pongo en cursiva, aquí les van sus letras:

Yo sé de una mujer que mi alma nombra
Siempre con la más íntima tristeza
Que arrojó por el fango su belleza
Lo mismo que un diamante en una alfombra

Más de aquella mujer lo que me asombra
Es ver cómo en un antro de bajeza conserva
Inmaculada su pureza como un astro
Su luz entre la sombra

Cuando la hallé en el hondo precipicio
Del repugnante lodazal humano la vi tan inconsciente
De su oficio que con mística unción besé sus manos
Y pensar que hay quien vive junto al vicio
Como vive una flor junto a un pantano

Al final les dejo el video con la canción por si no la conocen, es cortita pero muy bonita.

¡Y ya por fin, el relato, espero que les guste!


Las perlas de nuestra vida        846 palabras












Siempre que íbamos a salir de fiesta nos ocurría lo mismo, a la hora de elegir el vestuario, ella se proponía volverme loco, era una odisea hacerle entender que siempre lucía hermosa, que la percha era más bella y valiosa que el vestido.

Después de horas de medirse ropas y verse al espejo, me hacía entrar en la habitación para auxiliarla y ayudarla a elegir, por más que daba mi aprobación, nunca estaba satisfecha y terminábamos saliendo de tiendas. 

No sabía cuál calvario era peor, porque en la casa me daba mis escapaditas con el pretexto de buscar algo en el refrigerador, para ver cómo iba el juego en la tele, pero en las grandes tiendas, era todo un horror pasar tanto tiempo, y verla de pasarela en pasarela, mientras el fútbol se ponía mejor…

Confieso que al principio lo disfrutaba y me divertía, estaba orgulloso de lucirla del brazo y hasta me producía cierta excitación ese desfile de moda. 
Los escotes sugerentes, lo ajustado de sus bien contorneadas caderas, ver ese lunar en su nuca y ayudarle a subir el cierre tocando su piel, erizada por el frío del aire, o por el contacto con mis manos. Me decía que era por lo primero y yo insistía que era por lo segundo, y reíamos con discreción, sellando nuestros labios con un suave beso.




Al final ver lo hermoso que lucía el vestido en ella, porque hay que decirlo, en el escaparate no decía nada, pero en ella, era todo un monumento a la creación. Su gracia natural y sus seductores movimientos insinuantes, me hacían sentir en las nubes, sobre todo porque al llegar a casa, estaba tan excitado y ella tan emocionada, que el cielo nos quedaba bien cerca y el paraíso dejaba de ser una tentación.

Luego, decidido ya el vestido, venían los accesorios, zapatos, cartera y las joyas. 
Aunque suene raro, porque se de muchos hombres que se quejan más de la indecisión por los accesorios, en mi caso esta parte era la mejor. Tenía predilección por un modelo muy personal de calzado, que en sus delicados pies se hacía más elegante de lo que era, y la cartera era pan comido, no era nada maniática con esto, su sencillez era apabullante a la hora de elegir esta pieza.

Ahora bien, las joyas le enloquecían por completo, quería llevarlas todas para ir cambiando algunas a medida que iba pasando la noche, nunca entendí esa costumbre, no sé qué extraña manía o ceremonia de cambios era esa, pero lucía al menos cinco piezas diferentes en una misma noche, y siempre acostumbraba a lucir el mismo collar de perlas que le regalé, a la hora de llegar y a la hora de irnos de retirada. 

¿Cómo lo tenía tan bien calculado?, ni me lo puedo imaginar, lo único que les puedo contar es que el pequeño collar de perlas y sus respectivos zarcillos, sin importar el vestido que llevara, eran su acompañante de entrada, y de salida también, y lo cierto es que le quedaban soberbiamente hermosos.

A veces me preguntaba si alguien notaba ese cambio de prendas, o solo yo lo hacía. Una vez la abordé y me dijo lo siguiente

−Cuando nos comprometimos me regalaste ese bello juego de perlas que tanto me gustaba, a veces no es lo que quisiera llevar puesto, pero al usarlo, estés conmigo o no, me hago la idea de que estás ahí, luego lo cambio en varias ocasiones por otras joyas, y me libero y te libero, al ponérmelo de nuevo, me vuelves a acompañar.

Créanme que no entendí lo que me quiso explicar, pero aprendí algo muy importante, en algunas ocasiones, es mejor, no preguntar… Y continuó diciendo.

− Tal vez no lo recuerdas, éramos unos críos, pero cuando nos besamos por primera vez, hicimos un pacto genial, no olvidar cómo empezó todo, eso nos daría fuerzas para llegar juntos hasta el final. 

Al ver mi cara de sorpresa o de tonto, me lo volvió a explicar.

Nuestro inicio fue hermoso, y el amor creció entre nosotros, el día del compromiso, junto a ese collar escribiste una tarjeta que decía algo muy particular: 

“Este regalo es un símbolo de nuestra unión, representa dos cosas que no debemos olvidar. 
El collar adornará tu cuello, pero representa nuestras voces, que deben ser siempre tan elegantes y delicadas como esas perlas, que al paso de los años conservaran su brillo nacarado, al igual que nosotros, el estar enamorados. 
Los zarcillos adornarán tus orejas, pero son nuestros oídos, nos recuerdan que hay que saber escuchar, representan nuestra mutua atención, respeto y consideración”. 
 
Quedé estupefacto, embelesado, sí que lo había olvidado por completo. Sonrió, como acostumbra hacerlo, incitando al beso. La besé y abracé contra mi pecho como aquella primera vez, y nuestros ojos se miraron con pasión abrasadora y se dijeron lo que pronto nuestros cuerpos ardientes corroboraron, el amor verdadero, se entrega por entero...

Desde entonces trato de ser paciente con los avatares de nuestras salidas, aunque también debo decir que cada día salimos menos y la amo más.




I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

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viernes, 18 de febrero de 2022

Bienvenido, Malik

Amables lectores y amigos, tengo motivos sobrados para estar doblemente feliz. 

Esta es una ocasión muy especial para mí, y no podía dejar de compartirla aquí, en mi bitácora...

¡Ya ha nacido nuestro primer nieto, su nombre es Malik!


                      Foto tomada en el parto por uno de los doctores que la asistieron


El día ocho del corriente (sí, leyeron bien, otro ocho en la familia), vio la luz esta bella criatura. 

Todo ha salido bien con mi hija Viola y con el niño, y tanto ella, como Francis (su esposo y padre del niño), están que no caben de felicidad, al igual que todo el resto de las dos familias.

Estamos agradecidos por este bello regalo de vida que es Malik.


   


Gracias a los doctores que los asistieron y al personal auxiliar, bendiciones a sus vidas…


¡Salud y larga vida para nuestro retoño!
 



MALIK, BIENVENIDO A LA FAMILIA. 
Que siempre le sonrías a la vida, y que esta, también te sonría a ti. 

Gracias por hacernos abuelos...



P.D. Y a propósito de la familia, quiero aprovechar esta corriente de felicidad que nos invade, para compartir con ustedes el enlace de una entrada reciente del blog “Otra Forma de Vivir tu Vida”, de la psicóloga y amiga bloguera Euri Mérida, en la que además de poner mi granito de arena con un par de frases, y reconocer que ha sido una idea genial, al entrar a su espacio, podrán apreciar la generosidad que la caracteriza y su entrega por mejorar la vida familiar y personal del colectivo humano.  

!Gracias Euri! 


I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.

lunes, 7 de febrero de 2022

Viviendo entre olas

Los sucesos de la vida, tan cambiante y acelerada, nos hacen sentir muchas veces como si estuviéramos viviendo dentro de una gran ola, dando vueltas en círculo, atrapados en ese centro libre de agua, pero mojados y rodeados de ella, donde apenas podemos respirar, y no vemos cómo escapar con vida de allí. 


  Olas atrapantes y desesperantes


Si, en muchas ocasiones vivimos atrapados entre grandes olas de desesperación, ya sea de tediosos compromisos, de promesas incumplidas, de escasez y precariedades económicas, de ausencia de afectos y de salud física y mental (aunque esta ultima, pocas veces la notamos). 

Nos sentimos con el agua al cuello, casi ahogados, exhaustos de tanto esforzarnos por salir a flote. Así vivimos mayormente en la actualidad, atrapados y envueltos entre peligrosas olas de miedo, desesperanzas e inconformidad… 
Esas olas, por suerte o por desgracia (lo dejo a vuestro criterio), no son estáticas, van y vienen, nos llevan y nos traen…, pero nos dan al menos un breve respiro.

Ya sean olas de desdicha y confusión, de carencias y soledades, de abusos y malos tratos, de mentiras y falsedades, de resignación y amargura, …, son olas que nos golpean con violencia, nos tumban y casi nos ahogan, arremeten con fuerza y sin piedad. Todas estas son olas de infelicidad.


 Olas envolventes y asfixiantes


En cambio hay otros tipos de olas más comunes, las que nos arrastran a su compás, nos balancean con suavidad, y nos golpean momentáneamente como una efusiva caricia, dejándonos respirar con facilidad. Estas olas, no son circulares, ni son tan grandes y asfixiantes, más bien son suaves y reconfortantes, se desplazan con gracia a nuestro alrededor, por lo que podemos jugar con ellas, divertirnos nadando y surfearlas a nuestro antojo. Estas son olas de felicidad. 


 Olas juguetonas y acariciantes


Para más explicaciones comparto este enlace acerca de la formación de las olas y los tipos de olas marinas.


Si queridos amigos, la vida es semejante a las olas del mar, que como bien lo explica el artículo del enlace, cambian de dirección y de intensidad por agentes externos, pero el mar tiene el control y no permite que se desate ninguna tormenta que no pueda ser capaz de calmar en su interior. 

La superficie puede alterarse, incluso puede socavar un poco su profundidad, pero hay un lugar de calma más allá de esos remolinos, que ninguna tormenta es capaz de violentar.

De esa misma manera nosotros debemos mantenernos en control, por muy fuerte que soplen los vientos, por mucho que los agentes externos nos provoquen, mantengamos impenetrable ese lugar de calma, fuera del alcance de cualquier tormenta, no perdamos la ecuanimidad y serenidad. 




No olvidemos que vivimos en un planeta mayormente de agua, que nuestro cuerpo, es mayormente agua, así que lo que mayormente hacemos, es navegar entre las aguas de la vida… Nuestro cuerpo es como un barco, azotado por diferentes olas, pero si somos buenos navegantes, sabremos surfearlas y hacer de esta travesía que es la vida, una agradable y refrescante experiencia acuática. 

Somos un gran océano humano, y cada individuo es una ola humana, por momentos atrapante y desesperante, en ocasiones envolvente y asfixiante y comúnmente juguetona y acariciante. De esta manera es como debemos ver la vida, cambiante; atrevida, desafiante y relajante, y vivirla en función de su belleza y fascinación.


I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.

domingo, 30 de enero de 2022

La agonía de una escritora

Esta vez no pretendía participar en el reto de este mes propuesto por David Rubio Sánchez en el Tintero de Oro, por no tener un fan fiction en mis recuerdos, pero escribí un relato casi desde el inicio de la convocatoria, y aunque quizás no encaja con lo propuesto, cambié de opinión... 




Los libros de Agatha Christie fueron mis favoritos en una etapa de mi vida, quizás por ello soy tan detectivesca y desarrollé tanto mi intuición. 

Inspirada en la figura de esta inigualable escritora, las musas me ayudaron a escribir este microrrelato.
 
Espero les agrade. También les dejo este enlace con una biografía de ella. 













La agonía de una escritora          249 palabras

El sonido de las gotas de sangre al caer, la ponía nerviosa, deseaba que terminara ese calvario. Miraba hacia otro lado para distraerse, pero seguía escuchando ese molesto sonido…

Agatha, una mujer delicada, no soporta la más mínima muestra de sufrimiento, y en aquella habitación, se respira olor a muerte y sangre. Su continuo goteo, las expresiones de dolor, y la cara del verdugo, eran un cuadro insoportable a los ojos de ella. 

De pronto algo ocurrió, Agatha escuchó una voz de hombre, la cual reconoció de inmediato, pues ella le había dotado de voz, su semblante cambió al pensar que Hércules Poirot la rescataría de aquel tétrico lugar, y más que nada, porque ella sería la siguiente con la que el verdugo se ensañaría… 

Por unos minutos todo quedó en absoluto silencio, como si la muerte reclamara ese tipo de respeto para esa alma que acababa de sufrir tantas torturas. 
La voz de Hércules rompió ese silencio, pidiendo traer a Agatha. 

Ella no hizo resistencia, sabía que su héroe la sacaría de allí, todo había sido un malentendido, ella nunca mató a nadie, ni siquiera a Roger Ackroyd…

Al ver al hombre y constatar que no se trataba de su Hércules, Agatha cayó al suelo sin más, inconsciente...

Debieron pasar varios minutos o quizás fueron horas, pero lo cierto es que al despertar, Agatha estaba acurrucada entre sus sábanas de seda, y solo atinó a decir para sí, otro mal sueño que me traerá otro libro genial. 


I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.

sábado, 22 de enero de 2022

A reír un poco...

Para que el año nos entre con más alegría, usemos el mejor antídoto contra la pesadumbre y el desánimo, así que vamos a reír un poco diariamente.
 



La risa siempre es necesaria y rompe la monotonía y el estrés, además de las tensiones creadas por los acontecimientos que quedan atrapados y se van acumulando, por no tener el valor de enfrentar las emociones que nos provocan.   

Con la intención puesta en hacerlos reír un poco, les comparto unas imágenes con chistes.





                      

      




P.D. Comparto con ustedes esta entrevista que le hicieron a mi hija Emilia, que me ha sacado una gran sonrisa de satisfacción al leerla, y por la sorpresa recibida con su mención a mi persona (me confirma, que como madre, lo he hecho bien), y cuyo enlace he colocado en la columna derecha del blog, junto al de su empresa "gevisimo"


   I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

Pedimos excusas si alguna imagen usada tiene derecho de autor, al avisarnos la retiraremos.