miércoles, 17 de junio de 2026

Un obsequio interesante

El domingo 31 de mayo celebramos en mi país el día de las madres, pasamos una tarde muy alegre en compañía de nuestros hijos, sus parejas y algunos familiares más.

Uno de los regalos que recibí ese día resultó ser muy especial, un hermoso terrario, que para mí ha sido algo novedoso, aunque sabía de su existencia nunca lo había visto de cerca y desconocía todo acerca de ellos.


Recuerden que las fotos las hago con mi obsoleto celular y soy mala haciéndolas, no le hacen honor al terrario, pero ahí lo muestro. 

Para una aficionada a la naturaleza en especial las plantas, fue muy grato recibirlo y conocer acerca de la creación y mantenimiento de este de pequeño ecosistema, que desde ya disfruto mucho contemplándolo, cuidando que esté bien su interior e imaginando como se verá cuando crezca.

Como podrán ver en la foto es un mini terrario cerrado con luz integrada, los cuales funcionan como un micro invernadero autosuficiente. El agua se evapora, se condensa en las paredes y vuelve a caer a la tierra, creando un ciclo del agua continuo. 

En mi país y con este clima tan cálido, en especial en estos meses, hay que regarlo levemente de cuando en cuando, según lo amerite su suelo. 

Me siento tan motivada que he pensado en crearlos, como entretenimiento y relax, además de que me hará sentir mejor compenetrada con su hábitat y más conectada con las plantas.

¿Más...? Entonces me volveré una planta, ja, ja. 

Por cierto, los tan olvidados y menospreciados musgos, son esenciales en este tipo de jardín. Eso me hizo recordar una interesante entrada, que aprovecho para compartir, de la carismática bloguera María en su blog “El saco de mis pensamientos”

También voy a aprovechar para mostrar cuán grandes y bellas están las flores de mi jardín. 

Me encanta ver como todas conviven, dejando crecer a las demás, se apoyan, comparten espacios y nutrientes, se entrelazan como si fueran un mismo árbol y juntas lucen más radiantes y hermosas. Son mi terrario exterior.



El flamboyán ha florecido varias veces, ahora está sin flores y con sus vainas.


                                 Sí, sí, ya lo sé, es tiempo de una buena poda...


«Por muy difícil que parezca la vida, siempre hay algo que puedes hacer y en lo que puedes tener éxito». (Stephen Hawking)


«La vida es una tragedia cuando se ve en primer plano, pero en plano general pasa a ser una comedia». (Charlie Chaplin)


A veces sentimos que la vida, por un lado, es un puñado de eventos insignificantes y por el otro, un puñado de eventos agobiantes...

Pero en medio de estos dos estados de ánimo, hay un centro de motivación que nos mantiene contentos, ilusionados..., entusiasmados para continuar con este sorpresivo y encantador viaje que es vivir.
 
Ocuparme de los míos, de la casa, los gatos y el jardín, absorben muchas horas del día, pero bendecida soy por todas ellas, aunque me cansen, también me colman de satisfacción, y aún dispongo de unas cuantas horas para regalármelas a mí antes de ir a dormir, que generalmente aprovecho para escribir, leer, conversar con alguien…, o simplemente dejar que el pensamiento vuele lejos y me traiga inspiración nueva. 

¿Acaso no es eso ser feliz? 

Aunque no niego que me quejo, creo que lo soy. 

Nada me complace más que estar en mi hogar, en el entorno familiar en medio del orden, camaradería y las buenas vibras que en él se respiran, y ver que los demás que se acercan, también se sienten bien aquí. 

Y al igual que las plantas, convivimos dejando crecer a los demás, nos apoyamos, compartimos espacios y nutrientes, y nos entrelazamos como si fuéramos un mismo cuerpo (la familia) y juntos lucimos más radiantes y hermosos.
 
Somos sin duda un terrario humano, y aunque los hijos han crecido lo suficiente y tomado los tres, su propio camino, seguimos unidos compartiendo un mismo hábitat existencial de comprensión y amor.


I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente. 

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