Hola amigos lectores, marzo me ha solicitado más atención de la acostumbrada en asuntos familiares, y como no le he prestado atención para nada a las musas, se han ido de paseo y no me toman la llamada, así que para no perder la costumbre de al menos compartirles algo edificante o interesante, les dejo estas dos bellas imágenes.
La primera imagen viene a ser casi igual que la segunda (una realidad y su reflejo, con colores bastante parecidos), con una ligera pero muy significativa diferencia, ahora les explico:
Cuando estamos en calma y energéticamente equilibrados, generalmente estamos como la primera imagen, con una definición clara y precisa de nuestras energías, sabiendo de donde partimos y hacia dónde vamos, con una dirección puntual y bien enfocada, coherentes…, esquivando las aglomeraciones caóticas de energía, para que las distorsiones no nos deformen, dejando que nuestro reflejo sea lo más claro y explícito, muy parecido a lo que realmente somos.
Cuando perdemos esa calma y equilibrio, nuestras energías se muestran como la segunda imagen, sin rumbo definido, con movimientos encontrados y erráticos, sin saber de dónde partimos ni hacia dónde ir, perdidos y deformados, provocando que nuestro reflejo sea un enigmático e indescifrable caos, alejados de lo que realmente somos.
Pues así como se comportan nuestras energías, de esa misma manera nos comportamos nosotros, ya que somos el reflejo de esa energía. Por eso cuando reaccionamos haciendo esa inesperada rabieta, ya sea insultando sin razón aparente a alguien, o actuando como poseídos, los demás se quedan perplejos, sin entender por qué actuamos así, incluso uno mismo parece sorprendido muchas veces por el propio accionar.
Como les decía, marzo ha demandado tanto de mis energías que creo que se han arremolinado mucho, y las musas al no reconocerme, han salido huyendo, ja, ja, pero a pesar de estar muy involucrada en esos asuntos familiares, y de estar sumamente agradecida de tener la fuerza física y la disposición para poderlos llevar a cabo con gozo, no he dejado de pensar en ustedes, queridos amigos y amables lectores…
Espero que la llegada de abril, ese mes tan laureado en poemas y canciones, sea liberadora de esas energías erráticas que nos rodean y deforman, y lo ponga todo en su justo lugar.
Por otro lado, quiero desearles una feliz y hermosa primavera, en su entorno y en sus vidas, y ojalá lo sea también a nivel mundial.
Y para acompañar ese deseo, comparto algunas fotografías de las flores que tengo en la casa, entre ellas una orquídea que me regaló mi hermana mayor, Viola María, hace unos cuatro años, para mi cumpleaños. Es la primera vez que florece, pues sufrió varios percances antes de encontrar su lugar preferido y adaptarse.
Agrego mis hermosos coralillos amarillos, que de cuando en cuando como ahora, le salen también algunas flores de color rojo, como se aprecia en la parte baja de la derecha de la primera foto.
Además dejo otras fotos de flores que conviven armoniosamente en el jardín y de las que embellecen la galería... Y unas brujitas amarillas que han dado mucho trabajo para florecer, y que tienen flores ya.

Vista desde el interior de la casa
Ya para terminar, recuerdan esa entrada titulada "La importancia de la espera" en donde les conté una anécdota de lo que pasó con dos plantas que sembré el mismo día, pues aquí las dejo, ambas son las que aparecen en el centro de las fotografías...
La de la derecha era la que no daba señales de prenderse, y miren qué alta está, sobrepasa el techo de la sala, y se ha llenado de nuevas ramas, aún no ha florecido, pero sus flores son rosadas y muy hermosas, ya averiguaré su nombre.
La otra, que se mantuvo verde y con buenas esperanzas de vida (es un coralillo de flores rosado intenso que espero ver florecer pronto), al parecer se ha quedado rezagada, pues no ha crecido mucho en altura, pero están bellas sus hojas y luce fuerte y sana, solo que ahora es la que va más lento en su crecimiento.
Esto me dice que no todo es lo que parece, unos van delante y otros detrás, pero ese puesto no está asegurado. Hay un dicho que pregona que los últimos serán los primeros... Lo mismo nos pasa a todos, por eso lo mejor es vivir cada momento con intensidad, agradecer y celebrar lo vivido.
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