Bueno, bueno, empezaré por decirles que David Rubio Sánchez ma ha vuelto a enganchar en las andanzas literarias, y esta vez se ha robado el show con las particularidades de la convocatoria para este microrrelato.
No entraré en detalles, mejor les dejo el enlace de la convocatoria en su blog:
Muy novedoso esto de los generadores de ideas y argumentos, pero debo confesar que pinché varias veces hasta que me tocó algo de lo que me agradara escribir, y todos fueron de por lo menos tres personajes, difícil con solo 250 palabras, así que me decanté por tomar solo uno y escribí un micro esa misma noche.
Aunque me gustó lo escrito, no me acababa de convercer, lo encontraba insulso y siempre trato de dejar algo en qué pensar en mis publicaciones.
Al otro día me senté a leerlo de nuevo y las musas me llevaron por otro lado, y tomé más elementos. El resultado fue un micro, con el mismo inicio pero diferente final. No satisfecha aún y sin muchas ganas de participar, recibí una ayuda “Divina” y un buen consejo, y dio orígen a un tercer micro que me resultó más digno de compartir con ustedes y con los compañeros escritores del Tintero de Oro.
Dicho esto aquí les dejo mi humilde participación, el relato
titulado GAJES DEL OFICIO.
Dejaré constancia de las diferencias de los dos primeros intentos, pero antes compartiré el tercero y definitivo para uso de la revista de David, que queriendo ponerlo más fácil, ¡Uf! me temo que me resultó más dificil, ja, ja.
¡Oh por Dios¡ ha ocurrido algo, aún no termina la tortura amigos, debo decir que al leer varios de los relatos que los compañeros del Tintero de Oro, empezaron a publicar, me dieron un incentivo o nueva pista para poder ensamblar los personajes y hay un cuarto microrrelato. ¡Sí! Como leyeron...
En fin, tengo dos intentos (el primero y el segiundo) y dos definitivos (el tercero y el cuarto), y dejo a consideración de David elegir el tercero o el cuarto para la revista.
Definitivamente que esto no es lo mío, perdonen la lata..., pero ¡Aquí vamos!
Y lo más importante es que me lo he pasado muy bien jugando a escribirlos, !Gracias David!.
El Generador de relatos para participar en el micro de David “Sueños de robot” me dio esta pista:
Un viajero mochilero que acoge a todo animal abandonado que se encuentra y un pescador que es voluntario en sus ratos libres, investigarán la desaparición de una vidente, cuando aparece en escena una malabarista, en una historia dramática que habla sobre los desastres naturales y la delincuencia.
GAJES DEL OFICIO
TERCER RELATO 248 palabras.
En el autobús, rumbo a la excursión, los mochileros emitían ronquidos espeluznantes, parecían sonidos de bestías que los persiguieran para destornillarles la razón. Al llegar a su destino, en frias horas de la madrugada, uno de los mochileros llevaba una sola intención: acoger a todo animal abandonado que encontrara, sin importarle la opinión de los demás.
Mientras la mayoría avanzaba con rapidez, él se detenía a buscar entre las piedras algún indicio de vida animal y silbaba fuertemente queriendo enviarles una señal de auxilio, pero a veces se escondían por miedo a perder la vida.
Cansados de tanto caminar, casi todos aprovecharon para dormir una siesta, pero nuestro sensible mochilero, al que entre burlas apodaron «Salvador» al descubrir sus intenciones, seguía en busca de animales a los que sacar de apuro, o simplemente darle de su comida y pedirles excusas por violentar su habitat.
Se percató de que con solo decir suavemente «¡Ahi estás!», los animales se dejaban ayudar, y con sus malabares le dejaban ver que estaban agradecidos. Cumplido su cometido, también se quedó plácidamente dormido...
Despertó lleno de gozo y con una sonrisa en los labios, pero sus compañeros lo miraron fijamente, advirtiéndole de que algo malo había pasado. Manos criminales habían incendiado el bosque y no sabían cómo iban a poder salir de allí, él volvió a reir, esta vez a grandes carcajadas, y les dijo:
—No teman, yo los guiaré, los animales que he salvado nos ayudarán a volver
sanos y salvo a casa.
AHORA LOS DOS INTENTOS (Las letras en azul muestran la diferencia entre ambos) Y POR ULTIMO, EL CUARTO RELATO
PRIMER INTENTO 244
palabras (usando un elemento)
En el autobús, rumbo a la excursión, los mochileros emitían ronquidos espeluznantes, parecían sonidos de bestías que los perseguían para destornillarles la razón.
Al llegar a su destino, en frias horas de la madrugada, uno de los mochileros llevaba una sola intención: acoger a todo animal abandonado que encontrara, sin importarle la opinión de los demás.
Mientras la mayoría avanzaba con rapidez, él se detenía a buscar entre las piedras algún indicio de vida animal y silbaba fuertemente queriendo enviarles una señal de auxilio, pero a veces se escondían por miedo a perder la vida.
Cansados de tanto caminar, casi todos aprovecharon para dormir una siesta, y nuestro sensible mochilero, al que apodaron “Salvador” al descubrir sus intenciones, tuvo un sueño revelador... Soñó que era el capitán del grupo, y con ellos viajaba un hermoso y pequeño robot, capaz de transformarse en cualquier animal y ayudarlo a salir de apuros, si fuere necesario, así que ya no hacía falta su intervención directa para acoger a esos animalitos indefensos que encontrara, de hecho, los animales saldrían a su paso por la carismática presencia del robot, al que cariñosamente llamaron “Imán de algodón” por la manera de atraer con suavidad a los animales del bosque.
Despertó gritando con insistencia ¡Imán! ¿donde estás? ¡vuelve! y rompió a llorar, sin saber por qué, todos lloraron con él y un copo de nieve se dejó caer del cielo, frío como un robot, pero suave como un pedazo de algodón.
SEGUNDO INTENTO 247 palabras (usando más elementos)
En el autobús, rumbo a la excursión, los mochileros emitían ronquidos espeluznantes, parecían sonidos de bestías que los perseguían para destornillarles la razón.
Al llegar a su destino, en frias horas de la madrugada, uno de los mochileros llevaba una sola intención: acoger a todo animal abandonado que encontrara, sin importarle la opinión de los demás.
Mientras la mayoría avanzaba con rapidez, él se detenía a buscar entre las piedras algun indicio de vida animal y silbaba fuertemente queriendo enviarles una señal de auxilio, pero a veces se escondían por miedo a perder la vida.
Cansados de tanto caminar, casi todos aprovecharon para dormir una siesta, y nuestro sensible mochilero, al que apodaron “Salvador” al descubrir sus intenciones, tuvo un sueño revelador... Soñó que una mujer vidente viajaba con ellos y le señalaba el lugar donde se hallaba algún animal en apuros, y con solo él emitir un leve ¡Ahi estás! Dichos animales quedaban curados y a salvo, y la manera de demostrárselo, era haciendo toda clase de malabares, así le dejaban ver que estaban agradecidos y bien.
Al despertar feliz y con una sonrisa en los labios, sus compañeros lo miraron fijamente, advirtiéndole que algo malo había pasado. Manos criminales habían incendiado el bosque y no sabían cómo iban a poder salir de allí, él volvió a reir y esta vez a grandes carcajadas, y les dijo: —No teman, yo los guiaré, los animales que he salvado nos ayudarán a volver sanos y salvo a casa.
CUARTO RELATO 249 palabras (usando todos los elementos)
Dentro del grupo que iba de excursión, uno de los mochileros llevaba una sola intención: acoger a todo animal abandonado que encontrara, los demás, entre burlas lo apodaron Salvador...
En un merecido descanso, pues habían caminado mucho bajo el ardiente sol, antes de sentarse bajo un árbol Salvador decidió ir con su mochila al río, ya que había ayudado a varios animalitos en apuros y quería darles agua. Ya sumaban quince, y los ocultaba en un compartimiento de su mochila para liberarlos cuando estuvieran fuera de peligro o en condiciones de sobrevivir por sí solos.
Al llegar al río, encontró un pescador que tomaba un descanso de su oficio habitual, y leía una novela que trataba de la desaparición de una vidente. Intercambiaron impresiones entre ellos, y cuando Salvador se disponía a marcharse, escuchó un sonido musical que llamó su atención, para sorpresa de ambos, era una malabarista perdida que había sido contratada para amenizar el cumpleaños del guardabosques por unos jóvenes scouts. No bien se pusieron en disposición de ayudarla, el resto de los mochileros llegaron corriendo en busca de Salvador, para darle una mala noticia: manos criminales habían incendiado el bosque y ellos no sabían cómo iban a poder salir de allí. Este miró a la mujer y al pescador, metió la cabeza en la mochila y luego rió a grandes carcajadas y les dijo:
—No teman, yo los guiaré, he estado salvando animales y ellos en agradecimiento nos ayudarán a volver sanos y salvos a casa.
P.D. Que fastidio fue usar la nueva interfaz de blogguer, sin dudas los cambios nos ponen en alerta el cerebro, y el mío casi colapsa con este nuevo esquema, o quizás es mi máquina que está algo obsoleta, ja, ja.
I. Harolina Payano T. Fluyendo armoniosamente.
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